Publicado el

Evangelio del día y comentario –7 de julio de 2019

Borrador automático

Lc 10, 1-12.17-20: Los obreros son pocos

14o Ordinario Fermín, obispo y mártir (s. IV) Primera lectura: Is 66, 10-14 Haré derivar la paz hacia ella Salmo responsorial: Sal 65, 1-3a. 4-7a. 16. 20 Segunda lectura: Gál 6, 14-18 Llevo las marcas de Jesús

Designó el Señor a otros setenta y dos y los envió por delante, de dos [en dos], a todas las ciudades y lugares adonde pensaba ir. 2 Les decía: La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos. Rueguen al dueño de los campos que envíe trabajadores para su cosecha. 3 Vayan, que yo los envío como ovejas entre lobos. 4 No lleven bolsa ni alforja ni sandalias. Por el camino no saluden a nadie. 5 Cuando entren en una casa, digan primero: Paz a esta casa. 6 Si hay allí alguno digno de paz, la paz descansará sobre él. De lo contrario, la paz regresará a ustedes. 7 Quédense en esa casa, comiendo y bebiendo lo que haya; porque el trabajador tiene derecho a su salario. No vayan de casa en casa. 8 Si entran en una ciudad y los reciben, coman de lo que les sirvan. 9 Sanen a los enfermos que haya y digan a la gente: El reino de Dios ha llegado a ustedes. 10Si entran en una ciudad y no los reciben, salgan a las calles y digan: 11Hasta el polvo de esta ciudad que se nos ha pegado a los pies lo sacudimos y se lo devolvemos. Con todo, sepan que ha llegado el reino de Dios. 12Les digo que aquel día la suerte de Sodoma será menos rigurosa que la de aquella ciudad. 17Volvieron los setenta y dos muy contentos y dijeron: Señor, en tu nombre hasta los demonios se nos sometían. 18Les contestó: Estaba viendo a Satanás caer como un rayo del cielo. 19Miren, les he dado poder para pisotear serpientes y escorpiones y para vencer toda la fuerza del enemigo, y nada los dañará. 20Con todo, no se alegren de que los espíritus se les sometan, sino de que sus nombres están escritos en el cielo.

Comentario

La Buena Noticia de los evangelizadores del Reino que son enviados por Jesús acentúa la maternidad de Dios que es como una madre que abraza a sus hijos e hijas y los acaricia con ternura. Eso es lo que adelantó con su profecía Isaías. El Evangelio es un mensaje consolador. Así la Iglesia se convierte en el sacramento de la ternura de Dios. Esa es ahora la nueva Jerusalén que abraza a sus hijos e hijas, especialmente a los desconsolados del mundo.

Pablo, en su carta a los Gálatas, no oculta la dificultad de este anuncio de buenas noticias, anuncio que se convierte, con frecuencia, en cruz como le sucedió a Jesús. Son buenas noticias que entran en lucha dialéctica y escatológica con las malas noticias del sistema de mundo que hemos construido lleno de ídolos de la muerte, deinjusticias y de guerras contra los indefensos. Por eso Jesús prepara a sus discípulos con el discurso de la misión. Les regala un método de trabajo que es lo mismo que decir: vivan de otra manera, caminen de dos en dos porque la misión es compartida, hagan estos signos nuevos en su caminar por las comunidades. No anuncien la Buena Noticia desde el poder y el dinero. Compartan las mesas de los pobres, multipliquen las mesas compartidas de la fraternidad. Este método de anuncio de las buenas noticias se convierte así en una explicación de las nuevas prácticas que ustedes como misioneros van prodigando por las comunidades.

De alguna manera el método de la evangelización lleva adentro el contenido. El mensaje es la explicitación del método. Esta misión no debe estar apoyada en la tecnología, ni en el dinero, ni en el poder de los medios materiales de los evangelizadores. Esa pobreza profética invita a compartir la vida, los alientos y a crear mesas abiertas y solidarias donde no falte el amor y el alimento. El mensaje es dado por profetas itinerantes, peregrinos, nunca instalados siempre en camino, que es otro valor esencial del Evangelio de Jesús hacia la construcción del Reino. Tienen asegurada la hospitalidad. Ser portadores de paz, del shalom bíblico es edificar la Iglesia y el mundo desde la debilidad. Es necesario que muera cada día como la semilla para que nazca la vida de los pobres. Acentuando un elemento esencial: la alegría del Evangelio, regresar con Jesús para contarle los milagros y signos de ese otro mundo alternativo de Dios cuyo fruto principal es la alegría.