Publicado el

Evangelio del día y comentario –6 de julio de 2019

Borrador automático

Mt 9, 14-17: ¿Por qué tus discípulos no ayunan?

María Goretti, mártir (1902) Nazaria Ignacia March Mesa (1943) Primera lectura: Gn 27, 1-5.15-29 Jacob quitó la bendición a Esaú Salmo responsorial: Sal 134, 1-6

En aquel tiempo se acercaron a Jesús los discípulos de Juan y le preguntaron: ¿Por qué nosotros y los fariseos ayunamos mucho mientras que tus discípulos no ayunan? 15Jesús les respondió: ¿Pueden los invitados a la boda estar tristes mientras el novio está con ellos? Llegará un día en que les arrebaten el novio y entonces ayunarán. 16Nadie usa un trozo de tela nueva para remendar un vestido viejo; porque lo añadido tira del vestido y la rotura se hace más grande. 17Ni se echa vino nuevo en odres viejos, pues los odres reventarían, el vino se derramaría y los odres se echarían a perder. El vino nuevo se echa en odres nuevos y los dos se conservan.

Comentario

Ayer se hablaba de comidas y banquetes. Hoy de ayunos, práctica de todas las religiones, algo muy contrario a los banquetes. Pero ¿qué piensa la religión de Jesús del ayuno? El Dios de Jesús ¿se complace con nuestros ayunos? Hay polémica en este asunto. Jesús ayunó para prepararse a iniciar un mundo sin ayunos, sino de comidas compartidas. Los discípulos de Jesús no ayunan. Viven con el esposo en una especie de fiesta permanente de bodas. Viven la alegría del Evangelio. Dios no se complace en ayunos sino en prácticas de misericordia. No es un reformismo de la religión tradicional lo que pide Jesús, es una novedad, es un vestido nuevo, no un simple retazo a uno viejo. Los discípulos de Juan y de los fariseos no están alegres porque no han conocido al esposo. Se contentan con los ritos para ir hacia Dios. Jesús es la novedad de Dios. Se ha inaugurado el tiempo mesiánico. A lo viejo se contrapone lo nuevo. Y la señal de este tiempo nuevo es la alegría.