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Evangelio del día y comentario – 18 de mayo de 2019

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Jn 14, 7-14: Quien me ha visto a mí ha visto al Padre

Juan I, papa y mártir (526) Primera lectura: Hch 13, 44-52 Nos dedicaremos a los gentiles Salmo responsorial: Sal 97, 1-4

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Si me conocieran a mí, conocerían también al Padre. En realidad, ya lo conocen y lo han visto. 8 Le dice Felipe: Señor, enséñanos al Padre y nos basta. 9 Le responde Jesús: Felipe, hace tanto tiempo que estoy con ustedes ¿y todavía no me conocen? Quien me ha visto a mí ha visto al Padre: ¿cómo pides que te enseñe al Padre? 10¿No crees que yo estoy en el Padre y el Padre en mí? Las palabras que yo les digo no las digo por mi cuenta; el Padre que está en mí es el que hace las obras. 11Créanme que yo estoy en el Padre y el Padre está en mí; si no, créanlo por las mismas obras. 12Les aseguro: quien cree en mí hará las obras que yo hago, e incluso otras mayores, porque yo voy al Padre; 13y yo haré todo lo que pidan en mi nombre, para que por el Hijo se manifieste la gloria del Padre. 14Si ustedes piden algo en mi nombre, yo lo haré.

Comentario

En el llamado “Testamento espiritual” de Jesús para la comunidad, que abarca los capítulos 13-17, se sintetiza el núcleo de la totalidad del evangelio de Juan: Jesús es la manifestación de la revelación del Padre. Y uno de los aspectos más atractivos es la densidad de lo esencial: la relación permanente y profunda unidad de Jesús con el Padre. Ante el deseo de Felipe: Enséñanos al Padre y nos basta, Jesús aclara de qué modo Él es el camino que lleva al Padre. Él no es “camino” en cuanto transmite fenómenos mágicos, sino que lo es del modo como lo experimenta la comunidad discipular: con sus palabras y praxis: lo es en cuanto Palabra de Dios humanada, encarnando en su vida, la voluntad de su Padre. La única manera de recorrer este camino es mediante la relación de fe y vida. Jesús está convencido de que no hay relación con Dios, ser hijo, sin la tarea histórica del amor al prójimo, ser hermano, construyendo fraternidad a escala universal. ¿Este es el camino que recorremos con la Iglesia?