Publicado el

Evangelio del día y comentario –1 de julio de 2019

Borrador automático

Mt 8, 18-22: ¡Sígueme!

Atilano Cruz, mártir (1928) Primera lectura: Gn 18, 1-2.16-33 ¿Destruyes al inocente? Salmo responsorial: Sal 102, 1-4. 8-11

En aquel tiempo, al ver Jesús la multitud que lo rodeaba, dio orden de atravesar el lago. 19Entonces se acercó un letrado y le dijo: Maestro, te seguiré adonde vayas. 20Jesús le contestó: Las zorras tienen madrigueras, las aves del cielo nidos, pero el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar la cabeza. 21Otro discípulo le dijo: Señor, déjame primero ir a enterrar a mi padre. 22Jesús le contestó: Sígueme y deja que los muertos entierren a sus muertos.

Comentario

La fuerza de este texto reside en el seguimiento de Cristo. Seguir a Jesús, vivir y caminar con Él en las luchas del Reino de Dios. Lo más contrario al discípulo es estar quieto, llevando una vida sedentaria y confortable. ¡Sígueme! significa camina conmigo. Jesús está de camino siempre. Nada hay tan importante como seguirle, ni siquiera hay que esperar un tiempo en la casa hasta que se mueran los papás para enterrarlos. Es urgente. Es inaplazable. No pueden esperar los pobres en la emergencia diaria que viven. Necesitan el anuncio de la Buena Noticia sobre Dios. Es un estilo de vida desinstalado, sin casa propia, a la intemperie, sin seguridades humanas. Al viento del Espíritu. Los cristianos en su mayoría no hemos sentido esa llamada de ser discípulos. Somos consumidores de ritos y prácticas religiosas, con algunos aspectos del mensaje del Evangelio, pero convertir nuestras vidas en esta identidad de ser discípulos, compañeros de Jesús, caminantes con Él en esa aventura está lejos. Esta es la invitación de nuestra Iglesia Latinoamericana hoy.