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Comentario al Evangelio – 9 de octubre 2018

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Lc 10,38-42: María escogió la mejor parte

Héctor Valdivieso (1934) Primera lectura: Gál 1,13-24 Me reveló a su Hijo Salmo responsorial: Sal 138,1-3.13-14b.14c-15

En aquel tiempo, yendo de camino, entró Jesús en un pueblo. Una mujer, llamada Marta, lo recibió en su casa. 39Tenía una hermana llamada María, la cual, sentada a los pies del Señor, escuchaba sus palabras; 40Marta ocupada en los quehaceres de la casa dijo a Jesús: Maestro, ¿no te importa que mi hermana me deje sola en los quehaceres? Dile que me ayude. 41El Señor le respondió: Marta, Marta, te preocupas y te inquietas por muchas cosas, 42cuando una sola es necesaria. María escogió la mejor parte y no se la quitarán.

Comentario

Parece que a Jesús no le gusta mucho que le sirvan, Él ha venido a servir. Marta está empeñada en servirle y Jesús quiere ofrecerle lo mejor que tiene: su palabra. Él es la Palabra, una palabra cargada de entrega total. Marta se empeña en servir. Lo hace con amor, practica la hospitalidad. Pero puede perder ese momento de la presencia de Jesús y su palabra. María, se queda escuchando a Jesús. ¡Pobre Marta solita con los quehaceres! En el momento presente, con la cercanía del Reino y teniendo en casa al anunciador y realizador, toca escucharlo. Acción y contemplación son los dos servicios urgentes teniendo a Jesús en casa. Son dos detalles que hay que tener con ese huésped tan especial. Contemplativos en la acción, como se definen algunos santos y santas. ¡Qué síntesis tan preciosa y tan difícil! Qué gran urgencia para este mundo loco de imágenes, noticias, espectáculos. ¡Qué importante viajar con Jesús a lo profundo del propio corazón!