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Comentario al Evangelio – 8 de febrero de 2019

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Mc 6,14-29: Muerte de Juan el Bautista

Jerónimo Emiliano, fundador (1513) Primera lectura: Heb 13,1-9a Jesucristo es el mismo siempre Salmo responsorial: Sal 26, 1. 3. 5. 8b-9abc

… Herodes había mandado arrestar a Juan y lo había encarcelado, por instigación de Herodías, esposa de su hermano Felipe, con la que se había casado. 18Juan le decía a Herodes que no le era lícito tener a la mujer de su hermano. 19Herodías le tenía rencor y quería darle muerte; pero no podía… 21Llegó la oportunidad cuando, para su cumpleaños, Herodes ofreció un banquete a sus dignatarios, sus comandantes y a la gente principal de Galilea. 22Entró la hija de Herodías, bailó y gustó a Herodes y a los convidados. El rey dijo a la muchacha: Pídeme lo que quieras, que te lo daré. 23Y juró: Aunque me pidas la mitad de mi reino, te lo daré. 24Ella salió y preguntó a su madre: ¿Qué le pido? Le respondió: La cabeza de Juan el Bautista. 25Entró enseguida, se acercó al rey y le pidió: Quiero que me des inmediatamente, en una bandeja, la cabeza de Juan el Bautista. 26El rey se puso muy triste; pero, por el juramento y por los convidados, no quiso contrariarla. 27 Y despachó inmediatamente a un verdugo con orden de traer la cabeza de Juan. El verdugo fue y lo decapitó en la prisión, 28trajo en una bandeja la cabeza y se la entregó a la muchacha; ella se la entregó a su madre. 29Sus discípulos, al enterarse, fueron a recoger el cadáver y lo pusieron en un sepulcro.

Comentario

¡Qué fastidioso e incómodo resulta un verdadero profeta para los poderosos de este mundo! Juan, el último de los profetas del primer testamento asumió un estilo de vida que denunciaba con gestos y palabras el ambiente de corrupción, violencia e injusticia de su tiempo. Aunque podía despertar admiración entre los grupos dirigentes, sin embargo eran más los detractores que los admiradores. ¡Y qué triste! El capricho de un tirano corrupto, la manipulación de un cuerpo erótico y la maquinación de una mujer sin escrúpulos es suficiente para eliminar a aquel que evidencia la corrupción y la mentira de los sistemas políticos, económicos y religiosos. Hoy en nuestra historia siguen asesinando a los profetas que denuncian violencia e injusticia contra el pobre, corrupción y mentira del poderoso, y anunciando que otro mundo es posible donde la libertad, la equidad, la solidaridad, la vida y la paz no sean simples quimeras sino realidades que se palpan en el diario vivir. ¿Conoces personas que hayan pasado por la misma situación de Juan, el Bautista?