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Comentario al Evangelio – 7 de enero 2019

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Mt 4, 12-17.23-25: Está cerca el Reino de los Cielos

Raimundo de Peñafort (1275) Primera lectura: 1Jn 3, 22-4, 6 Examinen si los espíritus vienen de Dios Salmo responsorial: Sal 2, 7-8. 10-12a

Al saber que Juan había sido arrestado, Jesús se retiró a Galilea, 13salió de Nazaret y se estableció en Cafarnaún, junto al lago, en territorio de Zabulón y Neftalí. 14Así se cumplió lo anunciado por el profeta Isaías: 15Territorio de Zabulón y territorio de Neftalí, camino del mar, al otro lado del Jordán, Galilea de los paganos. 16El pueblo que vivía en tinieblas vio una luz intensa, a los que vivían en sombras de muerte les amaneció la luz. 17Desde entonces comenzó Jesús a proclamar: ¡Arrepiéntanse que está cerca el reino de los cielos! 23Jesús recorría toda Galilea enseñando en las sinagogas, proclamando la Buena Noticia del reino y sanando entre el pueblo toda clase de enfermedades y dolencias. 24Su fama se difundió por toda Siria, de modo que le traían todos los que padecían diversas enfermedades o sufrían achaques: endemoniados, lunáticos, paralíticos y él los sanaba. 25Le seguía una gran multitud de Galilea, Decápolis, Jerusalén, Judea y Transjordania.

Comentario

La carta de san Juan reaviva el tema fundamental de la vida cristiana: el amor mutuo, como Cristo nos mandó, es decir, amar al estilo de Cristo. Sabemos bien que amar es la decisión más importante que la persona adopta en el transcurso de su existencia. Es un requisito para mantenerse saludable, pero igualmente amar requiere higiene y salud, pues sabido es que las relaciones tóxicas dañan profundamente a las personas. De allí la necesidad de aprender a amar, de educarnos en el amor y de cumplir el fundamento de nuestra fe. Entre los pilares que sustentan la salud mental está la satisfacción de las necesidades básicas, naturales y sociales. Junto con esto, recomiendan los psicólogos, debemos cultivar actitudes positivas de autoconfianza y de afirmación en el medio familiar y social, e igualmente dispensarlas; esto requiere una buena dosis de autocrítica. Anotemos que la gratitud tiene un lugar central, lo mismo que el humor. Estos ingredientes son indispensables para encaminarnos en la ruta de amar, como Cristo nos ama. ¿Cómo nos preparamos a amar?