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Comentario al Evangelio – 6 de abril de 2019

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Jn 7, 40-53: ¿De Galilea vendrá el Mesías?

Ceferino Agostini, fundador (1896) Primera lectura: Jr 11, 18-20 Seré llevado al matadero Salmo responsorial: Sal 7, 2-3. 9bc-12

En aquel tiempo, algunos de la multitud, al oír estas palabras, decían: Este es realmente el profeta. 41Otros decían: Este es el Mesías. Otros preguntaban: ¿Acaso el Mesías vendrá de Galilea? 42¿No dice la Escritura que el Mesías vendrá de la descendencia de David y de Belén, el pueblo de David? 43La gente estaba dividida a causa de él. 44Algunos intentaban arrestarlo, pero nadie se atrevió a hacerlo. 45Cuando los guardias volvieron, los sumos sacerdotes y los fariseos les preguntaron: ¿Por qué no lo han traído? 46Ellos contestaron: Jamás hombre alguno habló como habla este hombre. 47Replicaron los fariseos: ¿También ustedes se han dejado engañar? 48¿Quién de los jefes o de los fariseos ha creído en él? 49Solo esa maldita gente, que no conoce la ley. 50Nicodemo, uno de ellos, que había acudido a Jesús en otra ocasión, les dijo: 51¿Acaso nuestra ley condena a alguien sin haberlo escuchado antes para saber lo que hizo? 52Le contestaron: ¿También tú eres galileo? Estudia y verás que de Galilea no salen profetas. 53Y cada uno se marchó por su lado.

Comentario

Es común pensar que desde los escenarios pobres y lugares de exclusión no puede salir nada bueno. También en la Iglesia nos hemos acomodado a esas falsas interpretaciones de creer que Dios solo funciona en los círculos sagrados, con gente dedicada a lo sagrado. Con la llegada de Jesús a la humanidad comienza un cambio. Dios voltea el pastel. Es la hora en la que la familia humana puede reencontrar el camino. Son los pobres los que ahora portan la noticia de salvación para la humanidad. Desde Galilea llega la salvación. La Cuaresma tiene que hacer que nuestra mirada vuelva a los pobres, a los desheredados de la historia. La Iglesia ha de descubrir que los pobres son un lugar teológico, donde Dios se revela y salva. Con Jesús llega la novedad de un Dios amoroso. Todo el esquema cambia. Los que viven en sus seguridades se sienten amenazados y con pánico. Por eso Jesús es perseguido y condenado. Aceptemos que la salvación de Dios viene desde donde menos nos lo imaginamos.