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Comentario al Evangelio – 5 de febrero de 2019

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Mc 5,21-43: Niña, levántate

José María de Yermo y Parres (1904) Felipe de Jesús (1597) Águeda (251) Primera lectura: Heb 12,1-4 Corramos la carrera Salmo responsorial: Sal 21, 26b-28. 30.31b-32

En aquel tiempo, Jesús cruzó, de nuevo en la barca, al otro lado del lago, y se reunió junto a él un gran gentío. Estando a la orilla 22llegó un jefe de la sinagoga llamado Jairo, y al verlo se postró a sus pies 23y le suplicó insistentemente: Mi hijita está agonizando. Ven e impón las manos sobre ella para que sane y conserve la vida. 24Se fue con él. Le seguía un gran gentío que lo apretaba por todos lados. 25Una mujer que llevaba doce años padeciendo hemorragias… 27al escuchar hablar de Jesús, se mezcló en el gentío, y por detrás le tocó el manto. 28Porque pensaba: Con solo tocar su manto, quedaré sana. 29Al instante desapareció la hemorragia, y sintió en su cuerpo que había quedado sana. 30Jesús, consciente de que una fuerza había salido de él, se volvió a la gente y preguntó: ¿Quién me ha tocado el manto? 31Los discípulos le decían: Ves que la gente te está apretujando, y preguntas ¿quién te ha tocado? 32Él miraba alrededor para descubrir a la que lo había tocado. 33La mujer… le confesó toda la verdad. 34Él le dijo: Hija, tu fe te ha sanado. Vete en paz y sigue sana de tu dolencia. 35Aún estaba hablando cuando llegaron algunos de la casa del jefe de la sinagoga y dijeron: Tu hija ha muerto. No sigas molestando al Maestro… 41Sujetando a la niña de la mano, le dijo: Talitha qum, que significa: Chiquilla, te lo digo a ti, ¡levántate! 42Al instante la muchacha se levantó y se puso a caminar, tenía doce años. Ellos quedaron fuera de sí del asombro. 43Entonces les encargó encarecidamente que nadie se enterara de esto. Después dijo que le dieran de comer.

Comentario

Dos mujeres y un varón son los protagonistas de la acción misericordiosa de Jesús. Por una parte, un dirigente judío (jefe de la sinagoga) le pide a Jesús que sane a su hija. Por otra, una mujer impura (flujo de sangre) se arriesga a tocar a Jesús para encontrar en Él la fuente de vida que le devuelva la esperanza. Es de advertir que al tocar a Jesús le participaba de su impureza. Pero puede más la necesidad que el miedo a ser rechazada. Por otra parte, una niña es prácticamente un ser insignificante dentro de la estructura social y religiosa judía. Dos mujeres marginadas y un hombre con poder pero débil ante las fuerzas de la muerte. La confianza en Jesús es lo que permite que las mujeres recobren la salud y la dignidad de hijas de Dios, y el varón encuentre en Jesús la manifestación del amor de Dios a la humanidad. ¿Qué situaciones de exclusión y rechazo a personas vulnerables encuentras en tu comunidad? ¿Cómo superarlas?