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Comentario al Evangelio – 4 de febrero de 2019

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Mc 5,1-20: Cuenta lo que el Señor te ha hecho

Andrés Corsini (1373) Primera lectura: Heb 11,32-40 Dios nos reserva un plan mejor Salmo responsorial: Sal 30, 20-24

2 Al desembarcar en territorio geraseno, salió al encuentro de Jesús un hombre poseído de un espíritu impuro. 3 Nadie podía sujetarlo, ni con cadenas… Este, 6 al ver de lejos a Jesús, se puso a correr, se postró ante él y, 7 dando un fuerte grito, dijo: ¿Qué tienes conmigo, Hijo del Dios Altísimo?… 9 Jesús le preguntó: ¿Cómo te llamas? Contestó: Me llamo Legión, porque somos muchos… 12Y le suplicaron: Envíanos a los cerdos para que entremos en ellos. 13Jesús se lo concedió. La piara, unos dos mil, se lanzó por un acantilado al lago y se ahogaron en el agua. 14Los pastores huyeron, y lo contaron en la ciudad y en los campos; y la gente fue a ver lo que había sucedido… 17Y empezaron a suplicarle que se marchase de su territorio. 18Cuando se embarcaba, el hombre que había tenido el espíritu malo le pidió que le permitiese acompañarlo. 19Pero Jesús no se lo permitió, sino que le dijo: Vete a tu casa y a los tuyos, y cuéntales todo lo que el Señor, por su misericordia, ha hecho contigo. 20Se fue y se puso a proclamar por la región de la Decápolis lo que Jesús había hecho con él, y todos se maravillaban.

Comentario

Jesús es Señor de la vida, vencedor de la muerte. Este episodio sucede en una región pagana, a orillas de un lago. El hombre endemoniado vive en un cementerio. Es símbolo de muerte y marginación. Jesús expulsa a los demonios que son muchos (legión, probablemente podría hacer alusión a las legiones romanas); en todo caso, la reacción de los habitantes es de temor y por eso le dicen a Jesús que se marche de allí. El hombre sanado quiere seguir a Jesús, pero Él lo envía a contar la buena noticia a los habitantes de la región. Combatir las fuerzas de la muerte no siempre es bien visto y acogido por todas las personas. A algunos les va bien convivir con el mal. Probablemente, para los habitantes de aquella región pagana el negocio con los cerdos era lucrativo. Por eso, más bien, le piden a Jesús que se vaya de allí. ¿Somos capaces de derrotar las fuerzas del mal que hay a nuestro alrededor o preferimos convivir con ellas?