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Comentario al Evangelio – 30 de noviembre 2018

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Mt 4,18-22: Inmediatamente lo siguieron

Andrés, apóstol (s. I) Primera lectura: Rom 10,9-18: La fe nace del mensaje Salmo responsorial: Sal 18 , 2-5 A toda la tierra alcanza su pregón

En aquellos tiempos, mientras caminaba junto al lago de Galilea, Jesús vio a dos hermanos, Simón, llamado Pedro, y Andrés, su hermano, que estaban echando una red al lago, pues eran pescadores. 19Les dice: Vengan conmigo y los haré pescadores de hombres. 20De inmediato dejaron las redes y le siguieron. 21Un trecho más adelante vio a otros dos hermanos, Santiago de Zebedeo y Juan, su hermano, en la barca con su padre Zebedeo, arreglando las redes. Los llamó, 22y ellos inmediatamente, dejando la barca y a su padre, le siguieron.

Comentario

Jesús sigue llamando a personas para que asuman causa y anuncien al mundo la salvación gozosa que Él ha traído. Su llamada tiene exigencias profundas y consecuencias existenciales. ¿Estamos dispuestos a responder al llamado de Jesús, asumiendo con radicalidad su propuesta y las complejidades que puedan sobrevenir? O por el contrario ¿queremos vivir una vida cristiana tranquila? No se puede ser cristiano de cualquier forma. La vida cristiana tiene unas exigencias establecidas, si no las asumimos estaremos traicionando la causa de Jesús. Hemos de estar alertas, para revisar nuestra vida y la manera en la que creemos en Jesús y vivimos la experiencia de la Iglesia. Pero para vivir esta dimensión de radicalidad es necesario asumir con seriedad el bautismo que hemos recibido. La comprensión y asimilación del bautismo hace que la militancia cristiana sea esa experiencia de vivir la radicalidad del seguimiento de Jesús. ¿Soy consciente del bautismo que recibí? ¿Estoy dispuesto a vivirlo de manera radical?