Publicado el

Comentario al Evangelio – 3 de octubre 2018

Borrador automático

Lc 9,57-62: Te seguiré a donde vayas

Emilia de Villanueva (1853) Francisco de Borja (1572) Primera lectura: Job 9,1-12.14-16 El hombre no es justo frente a Dios Salmo responsorial: Sal 87,10b-15

En aquel tiempo, mientras iban de camino Jesús y sus discípulos, uno le dijo: Te seguiré adonde vayas. 58Jesús le contestó: Las zorras tienen madrigueras, las aves del cielo nidos, pero el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar la cabeza. 59A otro le dijo: Sígueme. Le contestó: Señor, déjame primero ir a enterrar a mi padre. 60Le dijo: Deja que los muertos entierren a sus muertos; tú ve a anunciar el reino de Dios. 61Otro le dijo: Te seguiré, Señor, pero primero déjame despedirme de mi familia. 62Jesús le dijo: El que ha puesto la mano en el arado y mira atrás no es apto para el reino de Dios.

Comentario

Es propio del evangelio usar un lenguaje radical que obliga a dar una respuesta personal al proyecto de Jesús, al reinado de Dios, a la oferta de vida que Dios lleva acariciando en la historia. Nada es comparable a esta propuesta, Jesús lo ha descubierto y vive para esa causa. Es el absoluto de la vida. Hay que venderlo todo para adquirirlo. Incluso las obligaciones más sagradas como enterrar a los muertos, o despedir a la familia quedan relativizadas ante este absoluto. Seguir a Jesús es convertirse en artesanos del Reino. Es una revolución cultural abarcadora. Todo debe revisarse, evaluarse e iluminarse ante esta novedad. Esto es seguir a Jesús, convertirse en discípulos mientras vamos hacia la Jerusalén de Dios. Es ponerse en camino sin nada que nos ate. Como Iglesia nos toca todo el tiempo convertirnos al reinado de Dios dejando atrás todo aquello que nos aparte y nos distraiga, incluso tradiciones religiosas, leyes canónicas, teologías abstractas.