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Comentario al Evangelio – 3 de febrero de 2019

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Lc 4,21-30: Médico, sánate a ti mismo

40 Ordinario Óscar (865) y Blas, mártir (316) Primera lectura: Jr 1,4-5.17-19 Te nombré profeta de los gentiles Salmo responsorial: Sal 70, 1-4a. 5-6ab. 15ab. 17 Segunda lectura: 1Cor 12,31-13,13 El amor nunca terminará

Jesús empezó diciendo en la sinagoga: Hoy, en presencia de ustedes, se ha cumplido este pasaje de la Escritura. 22Todos lo aprobaban, y estaban admirados por aquellas palabras de gracia que salían de su boca. Y decían: Pero, ¿no es este el hijo de José? 23Él les contestó: Seguro que me dirán aquel refrán: médico, sánate a ti mismo. Lo que hemos oído que sucedió en Cafarnaún, hazlo aquí, en tu ciudad. 24Y añadió: Les aseguro que ningún profeta es aceptado en su patria. 25Ciertamente, les digo que había muchas viudas en Israel en tiempo de Elías, cuando el cielo estuvo cerrado tres años y medio y hubo una gran carestía en todo el país. 26A ninguna de ellas fue enviado Elías, sino a una viuda de Sarepta en Sidonia. 27Muchos leprosos había en Israel en tiempo del profeta Eliseo; pero ninguno fue sanado, sino Naamán el sirio. 28Al oírlo, todos en la sinagoga se indignaron. 29Levantándose, lo sacaron fuera de la ciudad y lo llevaron a un barranco del monte sobre el que estaba edificada la ciudad, con intención de despeñarlo. 30Pero él, abriéndose paso entre ellos, se alejó.

Comentario

Toda vocación profética comporta un riesgo. Pero solo el amor hace posible que la vocación sea vivida con pasión. No se puede ser profeta de medias tintas sin pretender asumir las consecuencias que implican la denuncia del pecado y el anuncio de la esperanza. Eso sucedió con los profetas, igual que hoy. La persecución y el martirio son inherentes a la vocación profética.

Jeremías es llamado por Dios para denunciar la posible tragedia para el pueblo por su infidelidad a Yahvé (idolatría). Dios promete al Profeta que siempre estará con Él. Le comunicará la fortaleza y la firmeza que necesita para el desarrollo y cumplimiento cabal de su misión. Indudablemente, la misión no será nada fácil. Pone en peligro la vida del Profeta, pero este cuenta con el respaldo del mismo Dios.

Pablo escribe a la comunidad de Corinto una de las piezas más profundas y hermosas de la literatura cristiana de entonces. A propósito de los dones y carismas que proceden del Espíritu Santo, Pablo presenta el amor, la caridad, el ágape fraterno como la máxima experiencia de Dios. Describe de una manera armónica y rítmica las características del amor. En definitiva, lo que cuenta no es la ley, ni los demás carismas, ministerios, misiones y funciones en la comunidad creyente si no están impregnados por el amor. Quien ama sirve, perdona, acoge, comprende, dona, corrige… Con toda razón Agustín de Hipona dijo: “ama y haz lo que quieras”

Jesús ha pronunciado el discurso “inaugural de su misión” en la sinagoga de Nazaret. Al comienzo, todos quedan admirados y lo aprueban. Pero luego, cuando los cuestiona y confronta, como quien dice: “estas palabras van para ustedes”, lo rechazan de plano y quieren hacerlo desaparecer. Jesús les resulta fastidioso, estorboso y pretenden eliminarlo. Sucede lo mismo en el presente. Cuando un líder social o religioso habla generalidades, nadie se siente aludido, porque piensa que está hablando a los demás. Pero cuando denuncia la injusticia, la violencia y la corrupción de los poderosos con nombres propios, entonces ahí sí reaccionan descalificándolo, calumniándolo, persiguiéndolo y eliminándolo. Para la revisión de vida: ¿asumimos el mensaje de Jesús como un cuestionamiento para nosotros o para los otros? ¿Cómo se trata a las personas que denuncian las situaciones de pecado y de muerte en nuestro contexto social y eclesial?