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Comentario al Evangelio – 28 de noviembre 2018

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Lc 21,12-19: Todos los odiarán por causa mía

Catalina Labouré (1876) Primera lectura: Ap 15,1-4 Cantaban el cántico del Cordero Salmo responsorial: Sal 97,1-3b.7-9

En aquel tiempo dijo Jesús a la multitud: Los detendrán, los perseguirán, los llevarán a las sinagogas y las cárceles, los conducirán ante reyes y magistrados a causa de mi nombre, 13y así tendrán la oportunidad de dar testimonio de mí. 14Háganse el propósito de no preparar su defensa; 15yo les daré una elocuencia y una prudencia que ningún adversario podrá resistir ni refutar. 16Hasta sus padres y hermanos, parientes y amigos los entregarán y algunos de ustedes serán ajusticiados; 17y todos los odiarán a causa de mi nombre. 18Sin embargo no se perderá ni un pelo de su cabeza. 19Gracias a la constancia salvarán sus vidas.

Comentario

La vida cristiana, que es vida de seguimiento de Jesús, no puede vivirse de manera neutral. La neutralidad es pecado en el cristianismo. Hacer opción por Jesús es colocarse en un lado, en un horizonte de la historia, es hacer opción por una causa concreta, que va en contravía de otras causas. No podemos ser neutrales ni indiferentes. Uno de los grandes problemas que ha manifestado el cristianismo es el pensar que se puede vivir sin definición política. Esto es más que grave. Asumir la causa de Jesús con radicalidad trae consigo persecución, incomprensión y peligro. Jesús deja claro que hasta en el ámbito familiar habrá conflictos y problemas. No se puede pretender vivir la vida cristiana sin encontrar en el camino la contradicción. Hemos de prepararnos para vivir la experiencia de seguir a Jesús bajo la realidad del conflicto y la contradicción. ¿Estamos dispuestos a vivir la vida cristiana en su dimensión más profunda? ¿Estamos dispuestos a asumir el conflicto y la contradicción como consecuencia de ser coherentes con el Reino?