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Comentario al Evangelio – 27 de noviembre 2018

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Lc 21,5-11: No quedará piedra sobre piedra

Ntra. Sra. de la Medalla Milagrosa Virgilio (784) Primera lectura: Ap 14,14-19 Ha llegado la hora de la siega Salmo responsorial: Sal 95,10-13

En aquel tiempo, a unos que elogiaban las hermosas piedras del templo y la belleza de su ornamentación Jesús les dijo: 6 Llegará un día en que todo lo que ustedes contemplan será derribado sin dejar piedra sobre piedra. 7 Le preguntaron: Maestro, ¿cuándo sucederá eso y cuál es la señal de que está para suceder? 8 Respondió: ¡Cuidado, no se dejen engañar! Porque muchos se presentarán en mi nombre diciendo: Yo soy; ha llegado la hora. No vayan tras ellos. 9 Cuando oigan hablar de guerras y revoluciones, no se asusten. Primero ha de suceder todo eso; pero el fin no llega en seguida. 10Entonces les dijo: Se alzará pueblo contra pueblo, reino contra reino; 11habrá grandes terremotos, en diversas regiones habrá hambres y pestes, y en el cielo señales grandes y terribles.

Comentario

A lo largo de la historia han aparecido falsos mesías que engañan a la gente y ofrecen falsas seguridades y visiones equivocadas de la historia y del futuro. Hoy, como ayer, hemos de adquirir una mirada profunda para ver la presencia de Dios a través de la historia y de los acontecimientos que se dan en nuestros propios contextos. Es allí, en las realidades concretas de la vida, donde el creyente está llamado a ser testimonio del amor de Dios. El testimonio de cada uno de los seguidores de Jesús Mesías, en los momentos de crisis por los que pasa la historia, es en definitiva lo que hace que el cristianismo sea creíble. Los primeros cristianos se preguntaban: ¿Cuándo vendrá el Reino? Esa no debe ser la preocupación cristiana. La Iglesia se debe preocupar por ser señal, signo, expresión humilde del Reino, para que, a través del testimonio de coherencia que demos los cristianos, el mundo acoja el mensaje de salvación de Jesús de Nazaret.