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Comentario al Evangelio – 26 de noviembre 2018

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Lc 21,1-4: Una viuda echó dos moneditas

Santiago Alberione, fundador (1971) Primera lectura: Ap 14,1-3.4b-5 Llevaban grabado el nombre de Cristo Salmo responsorial: Sal 23, 1-4b.5-6

En aquel tiempo, Jesús, llevantando la vista, observó a unos ricos que depositaban sus donativos en el arca del templo. 2 Observó también a una viuda pobre que ponía unas moneditas; 3 y dijo: Les aseguro que esa pobre viuda ha puesto más que todos. 4 Porque todos ésos han depositado donativos de lo que les sobraba; pero ella en su pobreza, ha puesto cuanto tenía para vivir.

Comentario

El evangelio presenta dos figuras: ricos que ofrendan grandes donativos producto de lo que les sobra y una viuda que ofrenda aquello que tiene para vivir. Jesús presenta a la mujer pobre como el modelo a seguir. Ella se constituye en la imagen verdadera de lo que significa asumir y vivir en coherencia con la persona de Jesús y su propuesta de humanización. Para Jesús los pobres, los excluidos, los que no cuentan para el sistema social y religioso son los predilectos del amor de Dios. Son estos sujetos marginalizados por el sistema los que revelan a la Iglesia la voluntad de Dios. Cuando la Iglesia quiere vivir en fidelidad la propuesta de Jesús tiene que acercarse a los pobres y encontrar en ellos el rostro verdadero de Dios. Cuando la Iglesia se aleja de los pobres y les da la espalda, entonces se encuentra en abierta traición a Dios, a Jesús y a la causa que asumió para su vida. ¿Los pobres nos evangelizan? ¿Ellos nos revelan el rostro del Padre Dios?