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Evangelio del día y comentario – 11 de abril de 2019

Jn 8, 51-59: Abrahán gozaba pensando ver mi día

Estanislao (1079) Primera lectura: Gn 17, 1-9 Serás padre de pueblos Salmo responsorial: Sal 104, 4-9

La manera de ser y de hablar de Jesús generaba irritación en la gente de su tiempo. Muchos acomodados a viejas tradiciones no podían recibir con gozo y alegría la frescura de la Buena Noticia. La gente se armaba con piedras para acabar con Jesús. La novedad que Él proponía no la podían entender, a dicha novedad la enfrentan con violencia. Jesús se manifiesta con una autoridad tremenda: quien cumpla mi palabra no sufrirá jamás la muerte. Al hablar así Jesús se manifiesta como la revelación autorizada de Dios. Él es Dios y habla con la autoridad divina que tiene. Eso molesta a la gente. Eso irrita a las autoridades religiosas del judaísmo. Jesús se revela como el “Yo soy” por eso se atreve a decirles a los judíos que Él es anterior a Abrahán. Reconocer a Jesús como el Señor es una de las cosas que tenemos que pedirle al Espíritu de Dios que nos regale en esta Cuaresma. Mientras no reconozcamos a Jesús como el Señor, los cambios en nuestra vida no serán profundos.

Comentario

La manera de ser y de hablar de Jesús generaba irritación en la gente de su tiempo. Muchos acomodados a viejas tradiciones no podían recibir con gozo y alegría la frescura de la Buena Noticia. La gente se armaba con piedras para acabar con Jesús. La novedad que Él proponía no la podían entender, a dicha novedad la enfrentan con violencia. Jesús se manifiesta con una autoridad tremenda: quien cumpla mi palabra no sufrirá jamás la muerte. Al hablar así Jesús se manifiesta como la revelación autorizada de Dios. Él es Dios y habla con la autoridad divina que tiene. Eso molesta a la gente. Eso irrita a las autoridades religiosas del judaísmo. Jesús se revela como el “Yo soy” por eso se atreve a decirles a los judíos que Él es anterior a Abrahán. Reconocer a Jesús como el Señor es una de las cosas que tenemos que pedirle al Espíritu de Dios que nos regale en esta Cuaresma. Mientras no reconozcamos a Jesús como el Señor, los cambios en nuestra vida no serán profundos.