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Comentario al Evangelio – 10 de octubre 2018

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Lc 11,1-4: Señor, enséñanos a orar

Daniel Comboni (1881) Primera lectura: Gál 2,1-2.7-14 Reconocieron el don que recibí Salmo responsorial: Sal 116,1-2

Una vez estaba Jesús en un lugar orando. Cuando terminó, uno de los discípulos le pidió: Señor, enséñanos a orar como Juan enseñó a sus discípulos. 2 Jesús les contestó: Cuando oren, digan: Padre, santificado sea tu nombre, venga tu reino; 3 el pan nuestro de cada día danos hoy; 4 perdona nuestros pecados como también nosotros perdonamos a todos los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación.

Comentario

Hasta nuestra manera de orar tiene que convertirse al evangelio, al modelo de oración de Jesús. Porque podemos rezar mal guiados por una falsa imagen de Dios. El fariseo que fue al tempo a orar se equivocó en su oración y salió peor persona del templo. Los discípulos como buenos judíos tenían la obligación de rezar varias veces al día. ¿Por qué ahora le piden a Jesús que les enseñe a rezar? Es que se han dado cuenta que Jesús reza de otra manera, que llama a Dios de otra forma. Nunca dice “Dios” sino Padre, Abbá, Papito y pide cosas diferentes al común de la gente. La oración del Padre Nuestro es, en verdad, un método de oración. Nos anima a mejorar nuestras oraciones. Seamos sinceros: ¿qué cosas pedimos? ¿Qué intenciones se colocan en los altares en las eucaristías?: mi familia, mis difuntos, mi salud, mi viaje, mis exámenes. ¿Quién reza por las causas del Reino? ¿Quién al rezar llama a Dios Padre, Madre? ¿Quién transforma las noticias del mundo en temas de oración para que el reinado de Dios acontezca?