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Comentario al Evangelio – 10 de febrero de 2019

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Lc 5,1-11: Jesús llama a los primeros discípulos

5o Ordinario Escolástica (547)Primera lectura: Is 6,1-2a.3-8 Aquí estoy, mándame Salmo responsorial: Sal 137, 1-5. 7c-8 Segunda lectura: 1Cor 15,1-11 Cristo murió y resucitó

La gente se agolpaba junto a Jesús para escuchar la Palabra de Dios, mientras él estaba a la orilla del lago de Genesaret. 2 Vio dos barcas junto a la orilla, los pescadores se habían bajado y estaban lavando sus redes. 3 Subiendo a una de las barcas, la de Simón, le pidió que se apartase un poco de tierra. Se sentó y se puso a enseñar a la multitud desde la barca. 4Cuando acabó de hablar, dijo a Simón: Navega lago adentro y echa las redes para pescar. 5 Le replicó Simón: Maestro, hemos trabajado toda la noche y no hemos sacado nada; pero, ya que lo dices, echaré las redes. 6 Lo hicieron y capturaron tal cantidad de peces que reventaban las redes. 7 Hicieron señas a los socios de la otra barca para que fueran a ayudarlos. Llegaron y llenaron las dos barcas, que casi se hundían. 8 Al verlo, Simón Pedro cayó a los pies de Jesús y dijo: ¡Apártate de mí, Señor, que soy un pecador! 9 Ya que el temor se había apoderado de él y de todos sus compañeros por la cantidad de peces que habían pescado. 10Lo mismo sucedía a Juan y Santiago, hijos de Zebedeo, que eran socios de Simón. Jesús dijo a Simón: No temas, en adelante serás pescador de hombres. 11Entonces, amarrando las barcas, lo dejaron todo y le siguieron.

Comentario

La primera lectura del día de hoy está relacionada con la vocación del profeta Isaías. Este tiene una visión divina en el templo. Se siente profundamente pecador ante la majestad de lo sagrado. Pero el ángel, el mensajero de Dios, purifica a Isaías. Entonces viene la Palabra de Dios convocando a un mensajero para enviarlo al pueblo. Isaías manifiesta su disponibilidad para asumir la misión que Dios le va a encomendar.

Pablo hace un pequeño resumen de su vocación y misión. Ha sido llamado apóstol sin merecerlo, pues había sido un furibundo perseguidor de los seguidores de Jesús. Sin embargo, una vez “alcanzado por el Señor” y luego de una intensa preparación, se dispone a anunciar el evangelio de Jesús con la misma pasión e intensidad con que había perseguido a los creyentes. Ahora insiste para que el Evangelio que les ha anunciado a la comunidad de Corinto se mantenga intacto, sin componendas ni acomodaciones.

El evangelio de Lucas llama la atención sobre la vocación de los primeros discípulos. Jesús enseña, pero ratifica su enseñanza con su acción. Invita a echar las redes y la pesca resulta abundante después de un tiempo en que no se había pescado nada. La palabra de Jesús es eficaz, transformadora, generadora de nuevas situaciones que abren horizontes de sentido a las personas que lo escuchan y lo siguen. Los pescadores se asombran ante la autoridad de Jesús. Sienten miedo y, en cabeza de Pedro, confiesan su pecado. Pero Jesús pronuncia una palabra todavía más contundente. De ahora en adelante colocaran todas sus habilidades para el arte de la pesca al servicio de la misión. Seducidos por la persona de Jesús “lo dejan todo” y lo siguen.

Hoy la Iglesia está urgida de vocaciones. Pero no solo para la vida religiosa o sacerdotal. Vocaciones para el servicio del Reino. La humanidad es como un mar adentro que necesita de pescadores honrados y responsables que hagan florecer los valores del Reino de Dios. Valores que no son distintos de los valores humanos. Pues lo que está en juego es la dignidad del ser humano, y eso no es privilegio de nadie sino tarea de todos los seguidores de Jesús. La humanidad necesita con urgencia profetas, apóstoles, misioneros que anuncien con audacia, con la palabra y con la acción la presencia del Reino en medio de nosotros. ¿Cómo vives tu vocación al servicio del Reino?