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Comentario al Evangelio – 10 de enero 2019

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Lc 4, 14-22a: Hoy se cumple esta Escritura

Ana de los Ángeles Monteagudo (1686) Primera lectura: 1Jn 4, 19–5, 4 Quien ama a Dios, ama a su hermano Salmo responsorial: Sal 71, 1-2. 14. 15acd. 17

Impulsado por el Espíritu, Jesús volvió a Galilea, y su fama se extendió por toda la región. 15Enseñaba en sus sinagogas, y era respetado por todos. 16Fue a Nazaret, donde se había criado, y según su costumbre entró un sábado en la sinagoga y se puso en pie para hacer la lectura. 17Le entregaron el libro del profeta Isaías. Lo abrió y encontró el texto que dice: 18El Espíritu del Señor está sobre mí, porque él me ha ungido para que dé la Buena Noticia a los pobres; me ha enviado a anunciar la libertad a los cautivos y la vista a los ciegos, para poner en libertad a los oprimidos, 19para proclamar el año de gracia del Señor. 20Lo cerró, se lo entregó al ayudante y se sentó. Toda la sinagoga tenía los ojos fijos en él. 21Él empezó diciéndoles: Hoy, en presencia de ustedes, se ha cumplido este pasaje de la Escritura. 22Todos lo aprobaban, y estaban admirados por aquellas palabras de gracia que salían de su boca.

Comentario 

Nuestro amor es reactivo al amor de Dios. Concedemos por la fe que, primero, Dios nos amó y, luego, nosotros lo amamos. Él nos vio y nos amó; nos entregó a su Hijo. Nosotros amamos a Dios sin haberlo visto. Surge aquí una inconsistencia: ¿cómo es que amamos a Dios si no lo hemos visto? Nuestro amor se queda en el terreno de la especulación, puesto que lo verificable es que no lo obedecemos. De amarlo, lo obedeceríamos amando lo que sí vemos. De Dios hemos visto su amor desplegado en la entrega de Cristo. Esa entrega por nosotros significa un mandato de amor: amor al hermano. El amor es reactivo y verificable. Amar no es una carga. El amor cristiano es un amor a Dios que pasa necesariamente por el prójimo, que es la verificación de que el evangelio de Cristo ha encontrado asiento en el creyente. Esta dimensión del amor no es opcional en el discipulado. ¿A quién profesamos el amor a Dios? Dios requiere nombre y apellido.