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Comentario al Evangelio – 1 de octubre 2018

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Lc 9,46-50: El más pequeño de ustedes es el mayor

Teresita del Niño Jesús (1897) Primera lectura: Job 1,6-22 El Señor me lo dio, él me lo quitó Salmo responsorial: Sal 16,1-3d.6-7

En aquel tiempo surgió una discusión entre los discípulos sobre quién era el más grande. 47Jesús, sabiendo lo que pensaban, acercó un niño, lo colocó junto a sí 48y les dijo: Quien recibe a este niño en mi nombre, a mí me recibe; y quien me recibe a mí recibe al que me envió. El más pequeño de todos ustedes, ése es el mayor. 49Juan le dijo: Maestro, vimos a uno que expulsaba demonios en tu nombre y tratamos de impedírselo, porque no sigue con nosotros. 50Jesús respondió: No se lo impidan. Quien no está contra ustedes está con ustedes.

Comentario

Ser importante, famoso está inscrito en nuestra sangre, en nuestro ADN. Los medios masivos de comunicación incrementan esta cultura con sus portadas y primeras noticias. Los discípulos de Jesús estamos contaminados con ella. No ha bastado haber vivido con Jesús unos años y haber experimentado sus prácticas alternativas. Por eso la pregunta sobre quién es el más importante es necia para el evangelio, que se presenta como un proyecto alternativo a este mundo. Para Jesús el más importante es el que sirve al pueblo en nombre de Jesús. Un servicio sencillo, basado únicamente en seguir a aquel que, siendo Dios, no hizo alarde de serlo, sino que se abajó y se puso a servir. Hoy vivimos en la cultura del mercado. Todo tiene precio. Y si no tiene precio, no sirve. Por eso el trabajo gratuito no tiene buena propaganda, pero ahí está el secreto de la felicidad, como enseña Jesús en las Bienaventuranzas.