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Comentario al Evangelio – 1 de diciembre 2018

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Lc 21,34-36: Estén despiertos y oren

Eloy (660) Primera lectura: Ap 22,1-7 El Señor los iluminará Salmo responsorial: Sal 94,1-7

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Presten atención, no se dejen aturdir con el vicio, la embriaguez y las preocupaciones de la vida, para que aquel día no los sorprenda de repente, 35porque caerá como una trampa sobre todos los habitantes de la tierra. 36Estén despiertos y oren incesantemente, pidiendo poder escapar de cuánto va a suceder, así podrán presentarse seguros ante el Hijo del Hombre

Comentario

Antes de concluir el año litúrgico, la liturgia de la palabra ofrece a consideración el texto de Lucas con la propuesta del llamado-invitación que hace Jesús, las exigencias del discipulado y la disponibilidad para seguirlo y colaborar en la construcción del Reino. Seguir a Jesús requiere de una serena decisión, un compromiso constante, una dedicación casi exclusiva y responsabilidad asidua para no dejarnos aturdir por los vicios y las preocupaciones de la vida. Ser discípulo del Maestro es la oportunidad que se tiene para poder hacer de este mundo algo mejor. La propuesta de Jesús es clara, no es posible avanzar en la extensión del proyecto de Dios, si colocamos en nuestra vida otras prioridades que no hacen parte de su querer. Por eso, colocar la mano en el arado, o realizar cualquier otro tipo de práctica contraria a la libertad, autonomía y disponibilidad nos limita en nuestro avance del seguimiento a Jesús. ¿Qué me limita en el deseo de seguir a Jesús? ¿Cuáles son las prioridades en mi vida? ¿Dios ocupa el centro de mi existencia?