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Comentario al Evangelio – 3 de enero 2019

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Jn 1, 29-34: He aquí al Cordero de Dios

Kuriakose Elías Chavara (1871) Primera lectura: 1Jn 2, 29–3, 6 Los que permanecen en Dios, no pecan Salmo responsorial: Sal 97, 1. 3cd- 6

Al día siguiente, Juan Bautista vio acercarse a Jesús y dijo: Ahí está el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. 30De él yo dije: Detrás de mí viene un hombre que es más importante que yo, porque existía antes que yo. 31Yo no lo conocía, pero vine a bautizar con agua para que él fuera manifestado a Israel. 32Juan dio este testimonio: Contemplé al Espíritu, que bajaba del cielo como una paloma y se posaba sobre él. 33Yo no lo conocía; pero el que me envió a bautizar me había dicho: Aquel sobre el que veas bajar y posarse el Espíritu es el que ha de bautizar con Espíritu Santo. 34Yo lo he visto y atestiguo que él es el Hijo de Dios.

Comentario

En la tradición cristiana, conocer a Dios no es primeramente un asunto de formarse ideas adecuadas o propias sobre Él, sino de implementar la vida a partir de lo que sabemos de Él. El punto crítico, que san Juan resalta en el fragmento de hoy, es el de su justicia. Si sabemos que Dios es justo, sus hijos no pueden vivir sino practicando la justicia. Lo contrario es el pecado. Hacer la justicia es una manera muy semita que equivale a cumplir los mandamientos de Dios, Padre. Esa práctica o ejercicio es lo que transforma la vida hasta manifestar lo que se es. Poco se habla del pecado en nuestros días, lo que no significa que esté ausente. La rebeldía al mandato de Dios tiene múltiples expresiones, y cada una de ellas patentiza un abuso a la dignidad humana; el pecado mina la imagen de Dios impresa en cada persona humana. No cabe dañarnos. ¿Cuáles expresiones de justicia queremos fomentar durante este año?

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Comentario al Evangelio – 2 de enero 2019

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Jn 1, 19-28: En medio de ustedes hay uno que no conocen

Gregorio Nacianceno (390) Basilio (379) Primera lectura: 1Jn 2, 22-28 Lo que han oído permanezca en ustedes Salmo responsorial: Sal 97, 1-4

Este fue el testimonio de Juan, cuando los judíos le enviaron desde Jerusalén sacerdotes y levitas a preguntarle quién era. 20Él confesó y no negó; confesó que no era el Mesías. 21Le preguntaron: Entonces, ¿eres Elías? Respondió: No lo soy. ¿Eres el profeta? Respondió: No. 22Le dijeron: ¿Quién eres? Tenemos que llevar una respuesta a quienes nos enviaron; ¿qué dices de ti? 23Respondió: Yo soy la voz del que grita en el desierto: Enderecen el camino del Señor, según dice el profeta Isaías. 24Algunos de los enviados eran fariseos 25y volvieron a preguntarle: Si no eres el Mesías ni Elías ni el profeta, ¿por qué bautizas? 26Juan les respondió: Yo bautizo con agua. Entre ustedes hay alguien a quien no conocen, 27que viene detrás de mí; y [yo] no soy digno de soltarle la correa de su sandalia. 28Esto sucedía en Betania, junto al Jordán, donde Juan bautizaba.

Comentario

Uno de los rasgos distintivos del discípulo de Jesucristo es su compromiso inalienable con la verdad que, sabemos, tiene diferentes acepciones, dependiendo del campo en el que estemos. Pero en términos de la filosofía (amar la verdad) escolástica, “verdad” se le llama a la adecuación entre la inteligencia racional y el objeto. La persona es capaz de conocer lo que le rodea, de manera que puede establecer relaciones articuladas y coherentes con lo que le circunda. Cuando esa relación se pone en palabras, tenemos expresiones de verdad que solicitan el asentimiento de los demás. Si la relación de la inteligencia con la realidad no es la adecuada, se producirán afirmaciones falsas. Distinguir entre verdad y falsedad es un ejercicio de la razón crítica o discernimiento que muestra los límites y la justeza de lo conocido. En términos éticos, la distorsión intencional de la verdad es la mentira. San Juan apela a que nos mantengamos críticamente fieles a la verdad revelada en Cristo. ¿Corresponde lo que creemos con lo que conocemos de Él? El Espíritu invita al conocimiento verdadero.

 

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Comentario al Evangelio – 1 de enero 2019

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Lc 2, 16-21: Le pusieron por nombre Jesús

Santa María, Madre de Dios Jornada Mundial de la Paz Primera lectura: Nm 6, 22-27 Invocarán mi nombre y los bendeciré Salmo responsorial: Sal 66, 2-3.5-6.8 Segunda lectura: Gál 4, 4-7 Envió Dios a su Hijo

Los pastores fueron rápidamente y encontraron a María, a José y al niño acostado en el pesebre. 17Al verlo, les contaron lo que les habían dicho del niño.18 Y todos los que lo oyeron se asombraban de lo que contaban los pastores. 19Pero María conservaba y meditaba todo en su corazón. 20Los pastores se volvieron glorificando y alabando a Dios por todo lo que habían oído y visto; tal como se lo habían anunciado. 21Al octavo día, al tiempo de circuncidarlo, le pusieron por nombre Jesús, como lo había llamado el ángel antes de que fuera concebido.

Comentario

¡Feliz Año Nuevo! Lo iniciamos con la Palabra; nos disponemos a escucharla atentamente. La palabra es débil y poderosa. Es apenas un soplo de viento tenue, breve sonido articulado, vestigio invisible del Espíritu; pero también bendición, gracia y buenaventura, cuando viene de Dios, como escuchamos en la primera lectura. Esa palabra nos humaniza y nos seduce a vivir lo que somos; llama a la ruta que se extiende siempre en la presencia de Dios; es luz del rostro resplandeciente que causa alegría y seguridad; nos hace hijos, hermanos, padres, en la familia de la misma gracia. Ella nos engendra y alimenta, nos hace crecer, morir y resucitar. La Palabra que Dios pronuncia jalona la vida del creyente y la entera historia de la salvación, como anuncia Pablo. La promesa del futuro redentor ha impulsado la esperanza humana y su cumplimiento ha alumbrado una humanidad con nuevas posibilidades, la de vivir como hijos de Dios, en este Año Nuevo que vamos iniciando en su nombre.

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Comentario al Evangelio – 31 de diciembre 2018

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Jn 1,1-18: La Palabra se hizo carne

Silvestre I (335) Primera lectura: 1Jn 2,18-21 Ustedes están ungidos por el Santo Salmo responsorial: Sal 95,1-2.11-13

Al principio existía la Palabra y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios. 2 Ella existía al principio junto a Dios. 3 Todo existió por medio de ella, y sin ella nada existió de cuanto existe. 4 En ella estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres; 5 la luz brilló en las tinieblas, y las tinieblas no la comprendieron… 10En el mundo estaba, el mundo existió por ella, y el mundo no la reconoció. 11Vino a los suyos, y los suyos no la recibieron. 12Pero a los que la recibieron, a los que creen en ella, los hizo capaces de ser hijos de Dios: 13ellos no han nacido de la sangre ni del deseo de la carne, ni del deseo del hombre, sino que fueron engendrados por Dios. 14La Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros. Y nosotros hemos contemplado su gloria, gloria que recibe del Padre como Hijo único, lleno de gracia y verdad…

Comentario

En muchos lugares se recuerda con nostalgia el valor absoluto que tenía la palabra hace algunos años. No se necesitaban documentos, ni firmas, ni autenticaciones para convenir un negocio entre personas; bastaba con la palabra. Lamentablemente hoy no sucede lo mismo. La palabra ha perdido su valor. Como dice algún personaje de la televisión “así como digo una cosa…también digo la otra”. Da lo mismo blanco que negro. La Palabra de Dios es sabiduría, verdad, vida. La Palabra de Dios es creadora de vida, de armonía, de paz y de justicia; es sanadora, reconciliadora, liberadora. Por eso Juan dice que la Palabra es origen de todo, estaba con Dios y era Dios. Esa Palabra se hizo humanidad, historia, cultura en la persona de Jesús. Él es la misma Palabra de Dios. Dejarnos impregnar por la Palabra de Dios es hacernos, también, portadores de esperanza, amor y dignificación para todos los seres humanos. ¿Cómo la Palabra de Dios alimenta tu palabra cotidiana?

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Comentario al Evangelio – 30 de diciembre 2018

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Lc 2,41-52: Los padres de Jesús lo encuentran en el templo

Sagrada Familia de Nazaret Primera lectura: Eclo 3,2-6.12-14 El que teme al Señor honra a sus padres Salmo responsorial: Sal 127,1-5 Segunda lectura: Col 3,12-21 Sopórtense y perdónense mutuamente

Para la fiesta de Pascua iban los padres de Jesús todos los años a Jerusalén. 42Cuando cumplió doce años, subieron a la fiesta según costumbre. 43Al terminar esta, mientras ellos se volvían, el niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin que sus padres lo supieran. 44Pensando que iba en la caravana, hicieron un día de camino y se pusieron a buscarlo entre los parientes y los conocidos. 45Al no encontrarlo, regresaron a buscarlo a Jerusalén. 46Luego de tres días lo encontraron en el templo, sentado en medio de los doctores de la ley, escuchándolos y haciéndoles preguntas. 47Y todos los que lo oían estaban maravillados ante su inteligencia y sus respuestas. 48Al verlo, se quedaron desconcertados, y su madre le dijo: Hijo, ¿por qué nos has hecho esto? Mira que tu padre y yo te buscábamos angustiados. 49Él replicó: ¿Por qué me buscaban? ¿No sabían que yo debo estar en los asuntos de mi Padre? 50Ellos no entendieron lo que les dijo. 51Regresó con ellos, fue a Nazaret y siguió bajo su autoridad. Su madre guardaba todas estas cosas en su corazón. 52Jesús crecía en [el] saber, en estatura y en gracia delante de Dios y de los hombres.

Comentario

Por todas partes se escucha que la familia está atravesando una fuerte crisis. Crisis de fidelidad entre los cónyuges; madres abandonadas por sus compañeros, madres cabezas de hogar, violencia intrafamiliar. Encontramos un sin número de situaciones que afectan la vida de la familia.

El papa Francisco en su exhortación apostólica Amoris Laetitia invita a recuperar los valores fundamentales de la familia. Exhorta a los pastores a ser vigilantes y diligentes frente a las situaciones conflictivas que viven hoy las familias. La Sagrada Escritura ilumina la realidad familiar. Es preciso recuperar los valores que garantizan la formación integral de niños y jóvenes. Valores como la trasparencia, como alternativa a un ambiente social que ha constituido la corrupción y la trampa como “norma de vida”. Como la honestidad, la verdad y la rectitud en la manera de proceder frente a una cultura que ha entronizado el dolo, la mentira y la falsedad como criterio de actuación en todos los ámbitos de la vida. El valor de la justicia frente a un sistema social generador de injusticias de todo género. El valor de la solidaridad frente al egoísmo reinante. El valor de la hospitalidad de cara a la indiferencia frente al hermano que sufre por muchas causas.

Y sobre todo, el valor de la paz, no solo como ausencia de conflicto, sino como abundancia de bienestar, comprensión y armonía en la convivencia interpersonal, intercomunitaria e internacional. Que el Señor suscite padres a imagen de José: justos, leales, fieles, solícitos, amorosos y responsables en el cuidado de sus hijos y esposas. Que las madres encuentren en María, virgen y madre, inspiración para ser dóciles a la voz del Espíritu Santo, presurosas en comunicar la Palabra de vida engendrada en sus corazones, de profunda contemplación para captar las acciones maravillosas del Señor en la vida de sus familias y de sus hijos. Que los niños y los jóvenes encuentren en Jesús un modelo inspirador para vivir obedientes a sus padres y dóciles a la voz de Dios. ¿Cómo estás aportando al interior de tu familia, de tu entorno social y de tu comunidad eclesial para que los valores centrales del evangelio se recuperen?

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Comentario al Evangelio – 29 de diciembre 2018

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Lc 2,22-35: Será una bandera para clarificar los pensamientos

Tomás Becket, mártir (1170) Primera lectura: 1Jn 2,3-11 Quien permanece en él, vive como él Salmo responsorial: Sal 95,1-3.5b-6

Cuando llegó el día de su purificación, 23de acuerdo con la ley de Moisés, lo llevaron a Jerusalén para presentárselo al Señor, como manda la ley del Señor… 25Había en Jerusalén un hombre llamado Simeón, hombre honrado y piadoso, que esperaba la liberación de Israel y se guiaba por el Espíritu Santo. 26Le había comunicado el Espíritu Santo que no moriría sin antes haber visto al Mesías del Señor… 28Simeón lo tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo: 29Ahora, Señor, según tu palabra, puedes dejar que tu sirviente muera en paz 30porque mis ojos han visto a tu salvación, 31que has dispuesto ante todos los pueblos 32como luz para iluminar a los paganos y como gloria de tu pueblo Israel. 33El padre y la madre estaban admirados de lo que decía acerca del niño. 34Simeón los bendijo y dijo a María, la madre: Mira, este niño está colocado de modo que todos en Israel o caigan o se levanten; será signo de contradicción 35y así se manifestarán claramente los pensamientos de todos. En cuanto a ti, una espada te atravesará el corazón

Comentario

Solo quien ama de verdad, con lealtad y entrega total vive en la luz. Quien no ama tiene el corazón lleno de tinieblas. El fundamento de la religión cristiana no es la doctrina. La esencia de la propuesta de Jesús es el amor. La experiencia de Dios pasa por la experiencia del amor a los hermanos. Amar a los hermanos es servir, perdonar, acoger, acompañar y levantar. Quien acoge a un hermano, acoge a Dios. El amor a Dios y a los hermanos no son dos amores sino un solo en dos dimensiones. Por eso Jesús será signo de contradicción para aquellos que se dejan conducir por el egoísmo, la prepotencia, la arrogancia, la ambición, la codicia, la discriminación de todo género. Jesús es el amor de Dios con rostro humano. De tal manera que toda persona humana es rostro, presencia, sacramento de Dios. ¿Cómo vives en tu comunidad la experiencia del amor compasivo y misericordioso?

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Comentario al Evangelio – 28 de diciembre 2018

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Mt 2,13-18: Herodes mandó matar a todos los niños

Santos inocentes Catalina Volpicelli (1894) Primera lectura: 1Jn 1,5–2,2 La sangre de Jesús limpia los pecados Salmo responsorial: Sal 123,2-5.7b-8

Cuando los magos se fueron, un ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo: Levántate, toma al niño y a su madre, huye a Egipto y quédate allí hasta que te avise, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo. 14Se levantó, todavía de noche, tomó al niño y a su madre y partió hacia Egipto, 15donde residió hasta la muerte de Herodes. Así se cumplió lo que anunció el Señor por el profeta: De Egipto llamé a mi hijo. 16Entonces Herodes, al verse burlado por los magos, se enfureció mucho y mandó matar a todos los niños menores de dos años en Belén y sus alrededores; según el tiempo que había averiguado por los magos. 17Así se cumplió lo que anunció el profeta Jeremías: 18Una voz se escucha en Ramá: muchos llantos y sollozos; es Raquel que llora a sus hijos y no quiere que la consuelen porque ya no viven.

Comentario

Hay imágenes que taladran el alma. Niños muertos por desnutrición, abortos, infantes que no disfrutan de su edad porque trabajan en ladrilleras o vendiendo legumbres en los mercados, o que no van a la escuela porque ofrecen en los semáforos caramelos, cigarrillos o limpiar vidrios de los autos. Niños y niñas maltratados por sus progenitores, abusados por parientes, involucrados en la guerra absurda que causaron los adultos. Son las mismas víctimas inocentes de los Herodes contemporáneos. Los mismos que fueron pasados a espada por los mercenarios del tirano hoy son traspasados por las espadas del aborto, la indiferencia, la pobreza, el maltrato. Ojalá surjan muchos que, iluminados en su conciencia por Dios, protejan y cuiden a la niñez de nuestra tierra. Organizaciones que defiendan los derechos de la infancia, la adolescencia y la juventud. Proyectos que velen por proteger y reconstruir la familia amenazada de destrucción y desintegración. ¿Qué haces para proteger la vida de los niños y los jóvenes de tu comunidad?

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Comentario al Evangelio – 27 de diciembre 2018

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Jn 20,2-8: El otro discípulo llegó primero

Juan, apóstol y evangelista (s. I) Primera lectura: 1Jn 1,1-4 Les anunciamos lo que hemos visto. Salmo responsorial: Sal 96,1-2.5-6.11-12

El primer día de la semana, María Magdalena llega corriendo a donde estaban Simón Pedro y el otro discípulo, el que era muy amigo de Jesús, y les dice: Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto. 3 Salió Pedro con el otro discípulo y se dirigieron al sepulcro. 4 Corrían los dos juntos; pero el otro discípulo corría más que Pedro y llegó primero al sepulcro. 5 Inclinándose vio las sábanas en el suelo, pero no entró. 6 Después llegó Simón Pedro, que le seguía y entró en el sepulcro. Observó los lienzos en el suelo 7 y el sudario que le había envuelto la cabeza no en el suelo con los lienzos, sino enrollado en lugar aparte. 8 Entonces entró el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro; vio y creyó.

Comentario

Los especialistas en Sagrada Escritura dicen que probablemente los autores de los escritos joánicos fueron varios. Eso sí, surgieron de las comunidades evangelizadas por el discípulo Juan o alguno de sus seguidores. A nosotros nos interesa el mensaje que ha llegado hasta hoy. Juan se caracteriza por su profundidad espiritual. Sus escritos no son anecdóticos, ni biográficos. Lo que pretende es ayudarnos a descubrir la profundidad y densidad del mensaje de Jesús. Sus temas preferidos son la Palabra, la vida, la luz, la verdad, la unidad, la comunión trinitaria y el testimonio del Resucitado. El primer versículo de la primera carta de Juan es muy ilustrativo al respecto. Habla de la fuerte y honda experiencia vivida por los seguidores de Jesús. Experiencia que transformó sus vidas y los convirtió en testigos idóneos del Resucitado. Llama poderosamente la atención que la primera testigo haya sido una mujer: Magdalena. ¿Cómo vives la experiencia del Resucitado en tu vida cotidiana?

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Comentario al Evangelio – 26 de diciembre 2018

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Mt 10,17-22: No serán ustedes los que hablen, sino el Espíritu del Padre

Esteban, protomártir (s. I) Ntra. Sra. de Andacollo Primera lectura: Hch 6,8-10; 7,54-60 Veo el cielo abierto Salmo responsorial: Sal 30,3c-4.6.7b-8a.16bc.17

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: ¡Cuidado con la gente!, porque los entregarán a los tribunales y los azotarán en sus sinagogas. Los harán comparecer ante gobernadores y reyes por mi causa, para dar testimonio ante ellos y los paganos. 19Cuando los entreguen, no se preocupen por lo que van a decir; 20pues no serán ustedes los que hablen, sino el Espíritu de su Padre hablará por ustedes. 21Un hermano entregará a la muerte a su hermano, un padre a su hijo; se rebelarán hijos contra padres y los matarán. 22Serán odiados por todos a causa de mi nombre. Quien resista hasta el final se salvará.

Comentario

Ayer gozábamos celebrando la natividad de Jesús. Hoy despertamos con la memoria del primer testigo de sangre del Señor: el protomártir Esteban. Llama la atención que desde el principio se señale cuál es el destino del discípulo de Jesús. Si se es coherente, fiel y radical en el seguimiento, el premio es el martirio. En los Hechos de los Apóstoles se hace un paralelo entre la muerte de Jesús y el martirio de Esteban indicando que el discípulo pasa por la misma experiencia que el Maestro. Por supuesto que Mateo subraya las consecuencias de seguir a Jesús coherentemente. El último versículo es significativo “el que resista hasta el final participará del plan de salvación”. A lo largo de la historia han sido muchos hombres y mujeres que han sellado con la sangre su experiencia de fe. En la historia de América Latina hay rostros que corroboran este don del martirio. Entre ellos sobresale Oscar Arnulfo Romero quien dio su vida por la justicia, la paz y la verdad para su pueblo salvadoreño. ¿Qué te dice el testimonio de los mártires a tu vida de fe?

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Comentario al Evangelio – 25 de diciembre 2018

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Lc 2,1-14: Hoy nos ha nacido un Salvador

Natividad del Señor Misa de media noche Primera lectura: Is 9,1-3.5-6 Un hijo nos ha nacido Salmo responsorial: Sal 95,1-23.11-13 Segunda lectura: Tit 2,11-14 Ha aparecido la gracia de Dios para todo

Por entonces se promulgó un decreto del emperador Augusto que ordenaba a todo el mundo inscribirse en un censo… 4 José subió de Nazaret, ciudad de Galilea, a la Ciudad de David en Judea, llamada Belén –pues pertenecía a la Casa y familia de David–, 5 a inscribirse con María, su esposa, que estaba embarazada. 6 Estando ellos allí, le llegó la hora del parto 7 y dio a luz a su hijo primogénito. Lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no habían encontrado sitio en la posada. 8 Había unos pastores en la zona que cuidaban por turnos los rebaños a la intemperie. 9 Un ángel del Señor se les presentó. La gloria del Señor los cercó de resplandor y ellos sintieron un gran temor. 10El ángel les dijo: No teman. Miren, les doy una Buena Noticia, una gran alegría para todo el pueblo: 11Hoy les ha nacido en la Ciudad de David el Salvador, el Mesías y Señor…

Comentario

“Noche de paz, noche de amor…todo duerme en derredor, solo suenan en la oscuridad, armonías de felicidad, armonías de paz”. La estrofa de este villancico expresa el sentido y el sentimiento de esta noche. Hoy en muchos lugares hay música, baile, comida, bebida, regalos… El verdadero sentido se encuentra en contemplar como María, con el corazón, con la admiración gozosa de los pastores, con el cántico armónico de los ángeles, con la auténtica alegría que nace de lo más profundo experimenta en su interior el gozo del nacimiento del salvador. Dejemos que el corazón se ensanche. Hoy es el tiempo propicio para la reconciliación con quienes hemos tenido diferencias o distanciamientos. Es el tiempo de la acogida solidaria y compasiva con aquellos que sufren. Es el tiempo de reparar el daño causado por palabras, actitudes, gestos que han herido a otras personas con intención o sin ella. Es el tiempo de poner todas las cosas en paz y dejar que el Dios niño nos devuelva la ternura, la inocencia, la transparencia y la bondad. ¿Cómo celebras hoy la memoria de este acontecimiento maravilloso?

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Comentario al Evangelio – 24 de diciembre 2018

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Lc 1,67-79: Nos visitará el sol que nace de lo alto

Vigilia de Navidad Gregorio, mártir (303) Primera lectura: 2Sam 7,1-5.8b-12.14a.16 El reino de David durará por siempre Salmo responsorial: Sal 88,4-5.16-17.27.29

En aquel tiempo, Zacarías, padre de Juan, lleno de Espíritu Santo, profetizó: 68Bendito el Señor, Dios de Israel, porque se ha ocupado de rescatar a su pueblo. 69Nos ha dado un poderoso Salvador en la Casa de David, su siervo, 70como había prometido desde antiguo por boca de sus santos profetas: 71para salvarnos de nuestros enemigos, y del poder de cuantos nos odian, 72manifestando su bondad a nuestros padres y recordando su alianza sagrada, 73lo que juró a nuestro padre Abrahán, que nos concedería, 74ya liberados del poder enemigo, lo sirvamos sin temor en su presencia, 75con santidad y justicia toda la vida. 76Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo, porque caminarás delante del Señor, preparándole el camino; 77anunciando a su pueblo la salvación por el perdón de los pecados. 78Por la entrañable misericordia de nuestro Dios, nos visitará desde lo alto un amanecer 79que ilumina a los que habitan en tinieblas y en sombras de muerte, que endereza nuestros pasos por un camino de paz.

Comentario

Al viejo Zacarías se le soltó la lengua cuando constató que Dios cumple su promesa. Nos podríamos imaginar la algarabía de la gente de aquel pueblo de las montañas de Judea. Cuántos comentarios de admiración por las maravillas que contemplaban con el nacimiento del niño Juan. Y el padre, inspirado por el Espíritu Santo, anuncia gozoso la misión del niño que preparará el camino para la irrupción plena de Dios en la historia por medio de su Hijo Jesucristo. Se adivina un nuevo amanecer para el pueblo que anda en tinieblas de injusticia, opresión y sombras de muerte. Cuánta vigencia tiene este cántico que clérigos y religiosos recitamos de memoria por las mañanas en la oración de laudes. Es todo un proyecto de vida para hacer realidad el Reino de paz y justicia que trae Jesús. En un momento de meditación, contemplación y oración profundicemos en el mensaje de este hermoso cántico de Zacarías. ¿Qué signos de la misericordia de Dios podemos identificar y constatar en nuestro contexto vital?

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Comentario al Evangelio – 23 de diciembre 2018

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Lc 1,39-45: ¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor?

4º Adviento Juan Cancio (1473) Primera lectura: Miq 5,1-4a De ti saldrá el jefe de Israel Salmo responsorial: Sal 79,2ac.3b.15-16.18-19 Primera lectura: Heb 10,5-10 Aquí estoy para hacer tu voluntad

En aquellos días, María se levantó y se dirigió apresuradamente a la serranía, a un pueblo de Judea. 40Entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. 41Cuando Isabel oyó el saludo de María, la criatura dio un salto en su vientre; Isabel, llena de Espíritu Santo, 42exclamó con voz fuerte: Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre. 43¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor? 44Mira, en cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura dio un salto de gozo en mi vientre. 45¡Dichosa tú que creíste! Porque se cumplirá lo que el Señor te anunció.

Comentario

Cuarto domingo de adviento. ¡Cuánto tiempo de preparación expectante! Cada día de este tiempo de gracia ha sido un eslabón más que sensibiliza el corazón humano para atisbar con admiración y gozo la más grande manifestación del amor, la bondad y la misericordia de Dios: su humanización. En ella nos muestra que a pesar de nuestra obstinación por hacer el mal y desbaratar la maravillosa obra de la creación, su amor es infinito, sin límites, sin condiciones. ¡Gracias, Dios humanado, por amarnos tanto! ¡Gracias porque no nos abandonas a nuestro destino trágico! ¡Gracias porque te las ingenias para caminar siempre con nosotros, con una compañía siempre discreta, silenciosa, pero eficaz y amorosa! Gracias porque nos has regalado este tiempo propicio para prepararnos conscientemente a celebrar este misterio admirable un inmenso gozo y abundante paz.

El Profeta Miqueas anuncia un tiempo de liberación y de paz para el pueblo. Dios mismo suscitará un líder que realice la voluntad de liberar a su pueblo del yugo del opresor. Ese líder será de origen humilde. Es una intuición de lo que será el Mesías esperado: el ungido de Dios para liberar al pueblo de la dominación extranjera. Este pasaje, interpretado desde la luz que nos ofrece el Nuevo Testamento, puede aplicarse a la persona de Jesús y a su misión salvífica: Él es el Mesías de Dios, el redentor de la humanidad.

El mensaje a la comunidad de los Hebreos afirma que a Dios no le agradan los rituales, ceremonias y liturgias si no están sostenidos por una fe viva, en acción comprometida. El culto tiene como fin discernir en la presencia de Dios, cuál es su voluntad para realizarla en medio de nuestra sociedad, comunidad, Iglesia, familia, contexto. La fe en Dios no es otra cosa que una constante búsqueda de su voluntad salvífica para nuestra humanidad y el compromiso profundo, vital y radical de llevar a la acción dicha voluntad.

María ha escuchado atenta la palabra del Señor para realizarla plenamente. Por eso en el encuentro con Isabel, exulta de gozo porque percibe en la persona de María la presencia misteriosa, fascinante, gozosa y esperanzadora de Dios hecho niño, pequeño, frágil y muy humano que le devuelve el sentido de la vida a todos los creyentes. A solo un día del gran acontecimiento ¿cómo sientes que te has preparado?