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Comentario al Evangelio – 13 de diciembre

Mt 17,10-13: Elías ya ha venido, y no lo reconocieron

Los discípulos le preguntaron: – ¿Por qué dicen los letrados que primero tiene que venir Elías? 11Jesús respondió: –Elías tiene que venir a restablecer nuevamente el orden de todas las cosas. 12Pero les aseguro que Elías ya vino, no lo reconocieron y lo maltrataron. Del mismo modo el Hijo del Hombre va a sufrir a manos de ellos. 13Entonces comprendieron los discípulos quese refería a Juan el Bautista.

“No hay peor ciego que el que no quiere ver”. Esta máxima popular viene bien para comprender el sentido de este pasaje evangélico. Las autoridades religiosas del tiempo de Jesús, maestros de la ley, fariseos, saduceos, herodianos, sacerdotes… no alcanzan a ver más allá de sus propios intereses egoístas y mezquinos que se derivan de sus ansias de poder. Y cuando los poderosos ven amenazado su poder y su riqueza suelen acudir a la tortura y la eliminación de las personas que ellos señalan como los amenazantes. Jesús y Juan entraban en esta categoría. No comprendieron que Juan el bautista es el nuevo Elías. Él ha venido a preparar el camino del Mesías. Él es el precursor del Salvador. Tampoco alcanzan a ver que Jesús es el Mesías prometido y esperado desde antiguo. Sus falsas expectativas les lleva a esperar un Mesías guerrero o religioso que expulsara a los romanos del territorio palestino o purificara el culto del templo. No comprendieron que la invitación a la conversión personal y comunitaria promulgada por Juan y las palabras y los signos de Jesús, estaban revelando la llegada de una Buena Noticia. ¿Con nuestra vida y nuestro testimonio maltratamos la Palabra de Dios?

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Comentario al Evangelio – 12 de diciembre

Lc 1,39-45: ¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor?

Entonces María se levantó y se dirigió apresuradamente a la serranía, a un pueblo de Judea. 40Entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. 41Cuando Isabel oyó el saludo de María, la criatura dio un salto en su vientre; Isabel, llena de Espíritu Santo, 42exclamó
con voz fuerte: –Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre. 43¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi  Señor? 44Mira, en cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura dio un salto de gozo en mi vientre. 45¡Dichosa tú que creíste! Porque se cumplirá lo que el Señor te anunció.

“Señora de Guadalupe, patrona de estas Américas: por todos los indiecitos que viven muriendo, ruega. ¡Y ruega gritando, madre! La sangre que se subleva es la sangre de tu Hijo, derramada en esta tierra a cañazos de injusticia en la cruz de la miseria”. Esta poesía reposada de don Pedro Casaldáliga, Obispo Claretiano emérito en el Brasil, parece sintetizar bellamente el sentido esperanzador de esta advocación mariana tan nuestra. La bienaventuranza pronunciada por Isabel se hace vida en la vida del pueblo mexicano, latinoamericano y filipino. María es la esperanza de los pobres, la luz de los pueblos, la estrella de la evangelización, la misionera por excelencia, la discípula primera… La mensajera de la vida y paradigma de la fe confiada en un Dios que no defrauda a sus
criaturas sino que siempre le acompaña. Como Isabel, como don Pedro, nosotros también la
proclamamos Bienaventurada y depositamos en ella nuestra confianza y esperanza ante un
mundo oscurecido por la guerra, la injusticia, la pérdida de valores fundamentales, para
promover la dignidad humana proclamada en el evangelio de Jesús. Como María, solidaria
con los empobrecidos, simbolizados en el indio Juan Diego, nosotros nos solidarizamos con las causas de nuestros pueblos hermanos.

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Comentario al Evangelio – 11 de diciembre

Mt 11, 11-15: No ha nacido uno más grande que Juan, el Bautista

En aquel tiempo dijo Jesús a la gente: Les aseguro, de los nacidos de mujer no ha surgido aún alguien mayor que Juan el Bautista. Y sin embargo, el último en el reino de los cielos es
mayor que él. 12Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora el reino de los cielos sufre violencia, y gente violenta intenta arrebatarlo. 13Hasta Juan todos los profetas y la ley eran profecía. 14Y, si ustedes están dispuestos a aceptarlo, él es Elías que debía venir. 15El que tenga oídos que escuche.

¡Un precursor! ¡Un mensajero! ¡Un facilitador de los caminos del Señor! Ese es Juan Bautista. El pueblo esperaba el retorno de Elías. Jesús no duda en comparar a Juan con Elías. Más aún, no hay que esperar a otro Elías, pues Juan es el mismo Elías que ya ha llegado para anunciar la proximidad del Reino. Un Reino que sufre la violencia de aquellos que no quieren aceptarlo ni recibirlo. Sin embargo, Juan con su predicación y su testimonio, hace posible y visible la fuerza misteriosa del reinado de Dios en medio del pueblo. Nosotros y nosotras, que tenemos oídos y escuchamos, hemos sido constituidos en profetas, en la misma línea de Elías y de Juan. Como Juan, tenemos la misión de preparar, con la palabra y con el testimonio cotidiano y sencillo, la venida del Mesías Salvador. Para eso se ha constituido en la iglesia este tiempo de adviento. Pregúntate ¿cómo vives tu vocación profética en medio de los tuyos? ¿Qué aspectos de la vida espiritual habrá que mejorar para que nuestros oídos estén siempre dispuestos a escuchar la voz de Dos y la voz del pueblo?

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Comentario al Evangelio – 10 de diciembre

Mt 11, 28-30: Vengan a mí todos los que están cansados

Vengan a mí, los que están cansados y agobiados, y yo los aliviaré. 29Carguen con mi yugo y aprendan de mí, que soy tolerante y humilde de corazón, y encontrarán descanso para su vida. 30Porque mi yugo es suave y mi carga ligera.

El cansancio, la fatiga y el agobio son las enfermedades del mundo presente. Da la impresión que Jesús estuviera hablando para nosotros del siglo XXI. Basta observar por la ventana de la casa o del trabajo para ver a las personas corriendo velozmente, en un ritmo acelerado. A veces da la impresión que se camina sin sentido, sin horizonte, sin esperanza. No hay tiempo para el descanso, la meditación, la reflexión, el estudio, el ocio sano. La gente se coloca pesadas cruces sobre sus hombros. Deudas, cuotas de aparatos que se han ido inventando y cada día son más sofisticados, “endéudese ahora y te embargamos después” parecieran decir las letras menudas de contratos por compras y servicios. Se ha inventado un mundo artificial que deja un vacío de sentido en las personas. Tomar la cruz de Jesús significa asumir las exigencias del amor oblativo, entregado por el otro; es la cruz del amor, por lo tanto es una cruz cuyos brazos se abren en el horizonte de la vida para llenarlo todo de sentido. ¿Cuáles son tus cruces, tus afanes y fatigas? ¿Estás dispuesto asumir la cruz de Jesús como experiencia de amor comprometido por su causa humanizadora?

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Comentario al Evangelio – 9 de diciembre

Mt 18, 12-14: Se alegrará más por ella
¿Qué les parece? Supongamos que un hombre tiene cien ovejas y se le extravía una: ¿no dejará las noventa y nueve en el monte para ir a buscar la extraviada? 13Y si llega a encontrarla, les aseguro que se alegrará más por ella que por las noventa y nueve no extraviadas.14Del mismo modo, el Padre del cielo no quiere que se pierda ni uno de estos pequeños.

Esta parábola del pastor que va en busca de la oveja perdida expresa una visión del pecado y del pecador, propia de Jesús. Según la mentalidad de la época, el pecador era considerado como poseído por el demonio y por tanto una persona impura. Y si era impura entonces había que marginarla y excluirla de la comunidad. Jesús derrumba esa visión. Su propuesta va en contravía de la mentalidad vigente. ¿Cómo es posible que un pastor abandone a la mayoría de sus ovejas por ir tras una que se extravió? No cabe dentro de la lógica común. Ahí está la novedad del evangelio. Para Dios todos los seres humanos son importantes. Tanto los que están bien como los que no lo están. Pero hay una predilección por los más débiles y vulnerables. Las Iglesias hoy tienen la misión de continuar la obra de Jesús con sus mismas opciones. Tendríamos que preguntarnos cuales son las “ovejas perdidas
o descarriadas” en nuestros contextos sociales o eclesiales. ¿Cuál debe ser nuestra actitud frente a las personas que pasan por serias dificultades o que son excluidas de los círculos religiosos o de gente de bien? ¿Qué compromiso nos suscita este pasaje para nuestra comunidad?

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Comentario al Evangelio – 8 de diciembre

Lc 1, 26-38: Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo

El sexto mes envió Dios al ángel Gabriel a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, 27 a una virgen prometida a un hombre llamado José, de la familia de David; la virgen se llamaba María. 28 Entró el ángel a donde estaba ella y le dijo: –Alégrate, llena de gracia, el Señor
está contigo. 29 Al oírlo, ella quedó desconcertada y se preguntaba qué clase de saludo era aquél. 30 El ángel le dijo: –No temas, María, que gozas del favor de Dios. 31 Mira, concebirás y darás a luz un hijo, a quien llamarás Jesús. 32 Será grande, llevará el título de Hijo del Altísimo; el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, 33 para que reine sobre la Casa de Jacob por siempre y su reino no tenga fin. 34 María respondió al ángel: –¿Cómo sucederá eso si no convivo con un hombre? 35 El ángel le respondió: –El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso, el consagrado que nazca llevará el título de Hijo de Dios. 36 Mira, también tu pariente Isabel ha concebido en su vejez, y la que se consideraba estéril está ya de seis meses. 37 Pues nada es imposible para Dios. 38 Respondió María: –Yo soy la sirvienta del Señor: que se cumpla en mí tu palabra.

Hoy celebramos la fiesta de la Inmaculada Concepción de María. Esta enseñanza fue proclamada por el Papa Pío IX en 1854. Según la tradición y la enseñanza de la Iglesia, María fue preservada por Dios de participar en el pecado de origen. Es decir, ella fue capacitada por Dios para no condescender con el pecado que afecta a toda la humanidad. Por eso podemos decir que María es la mujer libre, generadora de vida en libertad. Ella ha sido consagrada por el mismo Dios como “tienda”, “templo”, “sagrario” del Espíritu Santo para acoger en sus entrañas maternales la “Palabra de Dios”, Jesús. Ella se constituye en modelo para toda la humanidad. Pero también es modelo
inspirador de discípulo. Todos estamos llamados por Dios a una vida trasparente, libre de pecado, de corrupción y de injusticia. En María se adelanta nuestro futuro. Ella es un aliciente para combatir todas las formas de pecado (egoísmo, violencia, injusticia, corrupción, etc.) que hoy desfigura y degrada la condición humana. Al celebrar esta  fiesta nos comprometemos a luchar decididamente contra todas las formas de pecado que afectan a nuestro mundo y lo desfiguran. María sea la compañera fiel en nuestras labores evangelizadoras. 

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Comentario al Evangelio – 7 de diciembre

Mc 1, 1-8: Allanen los senderos del Señor

Comienzo de la Buena Noticia de Jesús, Mesías. [Hijo de Dios.] Tal como está escrito en la profecía de Isaías: Mira, envío por delante a mi mensajero para que te prepare el camino. Una voz grita en el desierto: Preparen el camino al Señor, enderecen sus senderos.  Se presentó Juan en el desierto, bautizando y predicando un bautismo de arrepentimiento para el perdón de los pecados. Toda la población de Judea y de Jerusalén acudía a él, y se hacía bautizar en el río Jordán, confesando sus pecados. Juan llevaba un manto hecho de pelo de camello, con un cinturón de cuero en la cintura, y comía saltamontes y miel silvestre. Y predicaba así: –Detrás de mí viene uno con más autoridad que yo, y yo no soy digno de agacharme para soltarle la correa de sus sandalias. Yo los he bautizado con agua, pero él los bautizará con Espíritu Santo.

El adviento es un tiempo especial en el que se nos invita a encender el fuego de la esperanza.  Poco a poco va creciendo la expectativa en torno a la proximidad de la fiesta de navidad. La esperanza y la misericordia son consuelo para el triste y afligido. Y esta realidad necesita ser preparada con esmero para ser vivida congozo. Isaías es el profeta del retorno y de la esperanza para el pueblo de Israel. Consolar es comunicar fortaleza a quien padece debilidad. El salmo centra su contenido en la paz. Ella será el fruto de la gloria y la salvación de Dios. Justicia y paz son dos palabras que quieren manifestar la presencia salvadora y gloriosa de Dios. La carta de Pedro está en consonancia con la primera lectura y el salmo: mantener viva la esperanza conviviendo en paz y esperando un nuevo cielo y tierra impregnado de justicia. Utilizando un lenguaje apocalíptico propio de la época, el autor invita a mantenerse firme en la fe y el compromiso con Jesús. El evangelio comienza con una introducción que sintetiza el contenido central del evangelio y señala desde el comienzo su finalidad: comienzo del evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios. En seguida, hace la presentación y señala la misión de Juan como mensajero, precursor y predicador de una conversión de “mente y corazón”, cuya manifestación es el baño de purificación. Juan anuncia también la llegada del Mesías que bautizará con Espíritu Santo, es decir, con la fuerza del amor de Dios que todo lo trasforma y renueva. Apreciado hermano, tú, como el mensajero de Isaías, como Juan, como el salmista ha sido convocado por el Señor para anunciar un nuevo cielo y una nueva tierra donde reine la paz y la justicia, la misericordia y la solidaridad. Noticias de guerra, exclusión y destrucción de la vida se proclaman por doquier. Dios te llama para que invites, con la palabra y el testimonio, a la conversión de corazón, personal y colectiva para que edifiquemos una cultura de la paz y la justicia ¿te animas?

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Comentario al Evangelio – 6 de diciembre

Mt 9, 35−10, 1.6-8: Al ver a las gentes, se compadecía de ellas

Jesús recorría todas las ciudades y pueblos, enseñando en sus sinagogas, proclamando la Buena Noticia del reino y sanando toda clase de enfermedades y dolencias. Viendo a la multitud, se conmovió por ellos, porque estaban maltratados y abatidos, como ovejas sin pastor. Entonces dijo a los discípulos: –La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos. Rueguen al dueño de los campos que envíe trabajadores para su cosecha. Y llamando a sus doce discípulos, les dio poder sobre los espíritus inmundos, para expulsarlos y para sanar toda clase de enfermedades y dolencias.  vayan más bien a las ovejas descarriadas de
la Casa de Israel. Y de camino proclamen que el reino de los cielos está cerca. Sanen a los enfermos, resuciten a los muertos, limpien a los leprosos, expulsen a los demonios. Gratuitamente han recibido, gratuitamente deben dar.

Anunciar el Reino de Dios y sanar los males del cuerpo, es una tarea de grandes dimensiones que requiere abundancia de misioneros. Pero la realidad es que escasean los misioneros. La actividad desbordante de Jesús, quien va por todas partes proclamando el Reino de Dios y realizando signos de vida, necesita la compañía de hombres y mujeres dispuestos a continuar y completar su tarea. Pero no se trata solo de solventar los problemas de la gente, sino de ver cómo se va realizando el Reino. Jesús siente el sufrimiento del pueblo y el abandono por parte de los dirigentes religiosos.
En ese contexto envía a los discípulos para que anuncien la proximidad del Reino y realicen los signos y señales que visibilizan su proximidad. Los seguidores de Jesús hemos sido llamados y enviados para que el proyecto del Reino se haga visible. No es una tarea fácil, pero con la fuerza y la luz del espíritu la vamos alcanzando. Los signos del Reino se van percibiendo en muchos proyectos de promoción y dignificación humana. Jesús sigue esperando que tú y otros se unan a esta minoría misionera para seguir haciendo visible y vigente el Reino de Dios. 

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Comentario al Evangelio – 5 de diciembre

Mt 9, 27-31: Jesús cura a dos ciegos que creen en él

Cuando se iba de allí, dos ciegos le seguían dando voces: –¡Hijo de David, ten piedad de nosotros! Al entrar en casa, se le acercaron los ciegos y Jesús les dijo: –¿Creen que puedo hacerlo? Contestaron: –Sí, Señor. Él les tocó los ojos diciendo: –Que suceda como ustedes han creído. Entonces se les abrieron los ojos, y Jesús les recomendó: –¡Cuidado, que nadie lo sepa  Pero ellos se fueron y divulgaron su fama por toda la región.

Según las costumbres de la época se necesitaban dos testigos para dar credibilidad
a un acto determinado. La presencia de dos ciegos significa que esta acción de Jesús es
plenamente verídica. Los dos ciegos se acercan a él implorando misericordia. Jesús atiende la petición de estos invidentes. Pero lo importante es que él confirma la fe de estas personas. Es la fe de los necesitados la que hace el milagro de poder ver con los ojos de Jesús el Reino de Dios. Los milagros de Jesús no son para alcanzar prestigio sino para constatar que el Reino está aconteciendo en medio del pueblo. Estar ciego significa no querer ver que ese Reino de Dios está presente. Por lo tanto, devolver la vista es abrir la conciencia de las personas para contemplar como Dios está obrando maravillas en la persona de Jesús. Cabría preguntarnos si nosotros también estamos ciegos y necesitamos de implorar la misericordia de Dios para poder ver lo que pasa a nuestro alrededor.
A veces no queremos darnos cuenta de que
Dios sigue “haciendo maravillas” en medio
de las comunidades y a través de personas
comprometidas e inspiradas por los valores
del evangelio.

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Comentario al Evangelio – 4 de noviembre

Mt 7, 21.24-27: El que cumple la voluntad del Padre

No todo el que me diga: ¡Señor, Señor!, entrará en el reino de los cielos, sino el que haga la voluntad de mi Padre del cielo. Así pues, quien escucha estas palabras mías y las pone en práctica se parece a un hombre prudente que construyó su casa sobre roca. Cayó la lluvia, crecieron los ríos, soplaron los vientos y se abatieron sobre la casa; pero no se derrumbó, porque estaba cimentada sobre roca. Quien escucha estas palabras mías y no las pone en práctica se parece a un hombre tonto que construyó su casa sobre arena. Cayó la lluvia, crecieron los ríos, soplaron los vientos, golpearon la casa y ésta se derrumbó. Fue una ruina terrible.

Ser creyente no es únicamente proclamar a los cuatro vientos la filiación religiosa a la que se pertenece. Tampoco se limita a asistir a actos litúrgicos. Ser cristiano es seguir a Jesús, asumiendo su estilo y su proyecto de vida. Es un proceso de configuración hasta llegar a adquirir la “estatura de Cristo”. Cuando el evangelio anunciado y vivido por Jesús se constituye en el proyecto de vida del creyente tiene consecuencias claras y concretas: comprometerse en el anuncio del Reino con “palabras y obras”, vivir con humildad y sencillez en medio de la comunidad, compadecerse del sufrimiento de los hermanos, compartir solidariamente con los necesitados, ser arquitectos del amor, la justicia y la paz, estar dispuesto a entregar la vida con generosidad por la causa de Jesús. En pocas palabras, vivir la experiencia del amor oblativo hasta el extremo, tal como lo hizo Jesús en su momento. No es una propuesta para superhéroes; cuando se hunde la exigencia en la persona de Jesús a través de la oración y la escucha asidua de la Palabra el camino se va abriendo poco a poco. Entonces podremos decir que hemos construido nuestra vida cristiana sobre roca firme: Jesús.

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Comentario al Evangelio – 3 de diciembre

Mt 15, 29-37: Jesús cura a muchos y multiplica los panes

Desde allí se dirigió al lago de Galilea, subió a un monte y se sentó. Acudió una gran multitud que traía cojos, lisiados, ciegos, mudos y otros muchos enfermos. Los colocaban a sus pies y él los sanaba. La gente quedaba admirada al ver que los mudos hablaban, los cojos caminaban, los lisiados quedaban sanados y los ciegos recobraban la vista. Y todos glorifi caban al Dios de Israel. Da de comer a cuatro mil (Mc 8,1-10) Jesús llamó a los discípulos y les dijo: –Me da lástima esta gente, porque llevan tres días junto a mí y no tienen qué comer. No quiero despedirlos en ayunas, no sea que desfallezcan en el camino. 33Le dijeron los discípulos: –¿Dónde podríamos, en un lugar tan despoblado como éste, conseguir suficiente pan para toda esta gente? Jesús les preguntó: –¿Cuántos panes tienen? Ellos le contestaron: –Siete y algunos pescaditos. Él ordenó a la gente que se sentara en el suelo. Tomó los siete panes y los pescados, dio gracias, partió el pan y se lo dio a los discípulos; éstos se los dieron a la multitud. Comieron todos hasta quedar satisfechos; y con los restos llenaron siete canastos.

Mateo resume admirablemente la intensa actividad misionera de Jesús. Jesús se sienta y la gente acude a él con paralíticos, ciegos, lisiados, sordomudos y muchos enfermos. El evangelista hace caer en cuenta que la acción de Jesús es capaz de transformar el mal en un bien. Los ciegos ven, los paralíticos caminan, los sordos oyen, los mudos hablan, los enfermos sanan. Este hacer de Jesús despierta la admiración de la gente. En medio de la actividad Jesús pide a sus discípulos que den de comer a la gente que les sigue. El poco pan y pescado alcanza para todos y sobra. La predicación del Reino está respaldada por los signos y señales de Jesús. Su práctica es respaldada por su accionar. Su palabra salva, dignifica y reintegra a los afectados por cualquier clase de mal a la vida normal junto a los suyos. Hoy nos corresponde continuar la obra Salvadora de Jesús en nuestro mundo donde también hay muchos lisiados, mudos, sordos, ciegos que no pueden vivir dignamente. El evangelio que anunciamos
debe estar respaldado por acciones que ayuden a dignificar a las personas afectadas por tantos males. La evangelización va de la mano con la promoción humana.

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Comentario al Evangelio – 2 de diciembre

Lc 10, 21-24: Jesús, se llenó de la alegría del Espíritu Santo

En aquella ocasión, con el júbilo del Espíritu Santo, dijo: –¡Te alabo, Padre, Señor de cielo y tierra, porque, ocultando estas cosas a los sabios y entendidos, se las diste a conocer a la gente sencilla! Sí, Padre, ésa ha sido tu elección. Todo me lo ha encomendado mi Padre: nadie conoce quién es el Hijo, sino el Padre, y quién es el Padre, sino el Hijo y aquél a quien el Hijo decida revelárselo. Volviéndose aparte a los discípulos, les dijo: –¡Dichosos los ojos que ven lo que ustedes ven! Les digo que muchos profetas y reyes quisieron ver lo que ustedes ven, y no lo vieron; escuchar lo que ustedes escuchan, y no lo escucharon.

El texto comprende dos partes: la exclamación de Jesús y la exhortación a los discípulos. Su gratitud proviene de una actitud contemplativa profunda. Jesús constata que la voluntad de su Padre se revela en lo sencillo de la vida no en el poder ni en el prestigio. Es lo insignificante para los ojos del mundo lo que revela el rostro misericordioso y bondadoso de Dios. Jesús proclama bienaventurados a los discípulos porque han visto la fuerza de Dios actuando en la persona de Jesús, una fuerza que es amorosamente comunicada a los pequeños, los impuros y los excluidos. Como cristianos debemos aprender bien esta lección de Jesús. Saber descubrir la voluntad de Dios en los acontecimientos cotidianos de la vida que se desarrollan en medio de los hermanos. Para ello es necesario tener una actitud de pequeñez y humildad. De lo contrario es difícil captar la grandeza del amor de Dios actuando en torno nuestro. La tendencia normal es buscar a Dios en las grandes manifestaciones y movimientos que producen sensaciones agradables; pero qué difícil es buscarlo en las personas y en las situaciones de la vida que son insignificantes para los ojos del mundo. ¿Dónde buscas a Dios generalmente?