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Comentario al Evangelio – 8 de marzo 2018

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Lc 11,14-23: Quien no está conmigo está contra mí

Juan de Dios (1550) Primera lectura: Jr 7,23-28: Obedézcanme y yo seré su Dios Salmo responsorial: Sal 94,1-2.6.9

En aquel tiempo estaba Jesús echando un demonio que era mudo. Cuando salió el demonio, habló el mudo; y la multitud se admiró. 15Pero algunos dijeron: Expulsa los demonios con el poder de Belcebú, jefe de los demonios. 16Otros, para ponerlo a prueba, le pedían una señal del cielo. 17Él, leyendo sus pensamientos, les dijo: Un reino dividido internamente va a la ruina y se derrumba casa tras casa. 18Si Satanás está dividido internamente, ¿cómo se mantendrá su reino? Porque ustedes dicen que yo expulso los demonios con el poder de Belcebú. 19Si yo expulso los demonios con el poder de Belcebú, ¿con qué poder los expulsan los discípulos de ustedes? Por eso ellos los juzgarán. 20Pero si [yo] expulso los demonios con el dedo de Dios, es que ha llegado a ustedes el reino de Dios. 21Mientras un hombre fuerte y armado guarda su casa, todo lo que posee está seguro. 22Pero si llega uno más fuerte y lo vence, le quita las armas en que confiaba y reparte sus bienes. 23El que no está conmigo está contra mí. El que no recoge conmigo desparrama.

Comentario

Las reacciones del pueblo frente a Jesús son diferentes, lo alaban, lo admiran y otros, como en nuestro texto, lo critican y descalifican. El hombre mudo representa a las personas que se habían dejado someter y manipular por la ideología oficial de Israel. Jesús decide liberar al mudo de los demonios espirituales, sociales y legales, que le impiden tener voz en su comunidad. Un sector del pueblo, alienado por esta ideología, después de que el hombre ha recobrado su voz, interpretala acción de Jesús como un milagro del demonio. Jesús sabe que el pueblo está dividido, por esto, lo invita a ponerse de su lado, el lado de Dios. Hoy, muchas de nuestras instituciones gubernamentales, eclesiales y familiares, sufren del síndrome de la “mudez y la sordera”, frente a un evangelio que quiere despertar el sentido crítico y la libertad de los pueblos. También son muchos los hombres y mujeres que siguen siendo condenados, excomulgados o silenciados, por querer devolverle la voz a pueblos sin vida, sin justicia y sin libertad. ¿Cómo sanar la mudez en el mundo de hoy?

 

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