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Comentario al Evangelio – 6 de marzo 2018

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Mt 18,21-35: Si no perdona a su hermano, el Padre no lo perdonará

María de la Providencia, fundadora (1871) Primera lectura: Dn 3,25.34-43: Acepta nuestro corazón contrito Salmo responsorial: Sal 24,4-9

En aquel tiempo se acercó Pedro a Jesús y le preguntó: Señor, si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces tengo que perdonarlo? ¿Hasta siete veces? 22Le contestó Jesús: No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete. 23Por eso, el Reino de los cielos se parece a un rey que decidió ajustar cuentas con sus sirvientes. 24Ni bien comenzó, le presentaron uno que le adeudaba diez mil monedas de oro. 25Como no tenía con qué pagar, mandó el rey que vendieran a su mujer, sus hijos y todas sus posesiones para pagar la deuda. 26El sirviente se arrodilló ante él suplicándole: ¡Ten paciencia conmigo, que todo te lo pagaré! 27Compadecido de aquel sirviente, el rey lo dejó ir y le perdonó la deuda. 28Al salir, aquel sirviente tropezó con un compañero que le debía cien monedas. Lo agarró del cuello y mientras lo ahogaba le decía: ¡Págame lo que me debes! 29Cayendo a sus pies, el compañero le suplicaba: ¡Ten paciencia conmigo y te lo pagaré! 30Pero el otro se negó y lo hizo meter en la cárcel hasta que pagara la deuda… 32Entonces el rey lo llamó y le dijo: ¡Sirviente malvado, toda aquella deuda te la perdoné porque me lo suplicaste! 33¿No tenías tú que tener compasión de tu compañero como yo la tuve de ti? …

Comentario

En tiempos de Jesús, estaba establecido que debía perdonarse a una persona hasta cuatro veces. Pedro, queriendo sorprender al Maestro, propone siete. Para Pedro es un asunto casuístico y cuantitativo. Para Jesús lo cuantitativo va unido a lo cualitativo, por esto juega con el número siete, recordando el pasaje de Génesis 4,24:Caín será vengado siete veces, mas Lámec lo será setenta y siete. La parábola de Jesús bien podría llamarse la parábola de la indignación. Cuando la leemos, sentimos indignación y rabia por la actitud del sirviente. ¿Cuántas veces al día nos perdona Dios como personas, familias, naciones y mundo? Sin embargo, al mirar a nuestras familias, vemos que los resentimientos resquebrajan el amor y la unidad. La falta de perdón entre las naciones mata a miles de personas,a causa de las guerras y el hambre. No basta indignarnos, es necesario perdonar y crear ambientes adecuados para el perdón.

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