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Comentario al Evangelio – 6 de julio 2018

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Mt 9,9-13: Los enfermos necesitan del médico

María Goretti, mártir (1902) Primera lectura: Am 8,4-6.9-12 Convertiré sus fiestas en duelo Salmo responsorial: Sal 118,2.10.20.30.40

En aquel tiempo, vio Jesús a un hombre llamado Mateo sentado a la mesa de recaudación de los impuestos. Le dice: Sígueme. Él se levantó y le siguió. 10Estando Jesús en la casa, sentado a la mesa, muchos recaudadores de impuestos y pecadores llegaron y se sentaron con él y sus discípulos. 11Al verlo, los fariseos dijeron a los discípulos: ¿Por qué su maestro come con recaudadores de impuestos y pecadores? 12Él lo oyó y contestó: No tienen necesidad del médico los sanos, sino los enfermos. 13Vayan a aprender lo que significa: “misericordia quiero y no sacrificios”. No vine a llamar a justos, sino a pecadores.

Comentario

El texto evangélico de hoy cautiva por su composición: tres escenas vitales y un centro expansivo. Las escenas son: la llamada de Jesús al publicano (9,9), la comida con los pecadores y sus discípulos (9,10) y la controversia con los fariseos (9,11-13). El centro expansivo de todo el texto es: ¡Sígueme! La llamada de Jesús a Mateo es desconcertante, novedosa y radical. Desconcierta porque todo encuentro sincero con Él supone enfrentarnos a la verdad de lo que somos y experimentar en carne propia su llamado. Novedosa porque su llamado no excluye, sino que es propuesto para todos aquellos que quieran asumir su causa y destino. Radical, porque no negocia lo central de toda su misión: practicar misericordia y hacer justicia convirtiendo su corazón y el corazón de todo ser humano en un espacio para la humanización. Es en este centro donde adquiere sentido el eje expansivo de la llamada de Jesús, ¡Sígueme! Porque acentúa la permanente actualidad y sentido de su llamado. ¿Te atreves a seguirlo?