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Comentario al Evangelio – 4 de julio 2018

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Mt 8,28-34: ¿Has venido a atormentarnos?

Isabel de Portugal (1336) Primera lectura: Am 5,14-15.21-24 Fluya la justicia como arroyo Salmo responsorial: Sal 49,7-13.16b-17

En aquel tiempo, al llegar Jesús a la otra orilla y entrar en territorio de Gadara, fueron a su encuentro dos endemoniados salidos de los sepulcros; eran tan violentos que nadie se atrevía a pasar por aquel camino. 29De pronto se pusieron a gritar: ¡Hijo de Dios!, ¿qué tienes con nosotros? ¿Has venido antes de tiempo a atormentarnos? 30A cierta distancia había una gran piara de cerdos pastando. 31Los demonios le suplicaron: Si nos expulsas, envíanos a la piara de cerdos. 32Él les dijo: Vayan. Ellos salieron y se metieron en los cerdos. La piara en masa se lanzó por un acantilado al lago y se ahogó en el agua. 33Los pastores huyeron, llegaron al pueblo y contaron lo que había sucedido con los endemoniados. 34Toda la población salió al encuentro de Jesús y al verlo le suplicaban que se fuera de su territorio.

Comentario

En muchas culturas antiguas, entre ellas la judía, las enfermedades eran consideradas como obra de fuerzas malignas o castigo de algún dios a causa del pecado. En el texto de hoy, Jesús no rechaza dicha mentalidad, la relativiza, apuntando a lo esencial: sanar a la persona y comunidad de todo tipo de opresión física, mental o ideológica más allá de su condición o creencia. En la actualidad, consecuencia de medirnos por la capacidad de rendir, producir, competir y consumir, “las enfermedades sociales a las que nos enfrentamos son neuronales, como la depresión, el trastorno por déficit de atención por hiperactividad, los síndromes del desgaste ocupacional” (Byung Chul Han) y las neurosis político-religiosas. Como cristianos, estamos llamados a sanar la realidad de la deshumanización estructural y sanear las relaciones humanas haciendo justicia, reconciliándonos y expandiendo el cuidado y la misericordia a escala planetaria.