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Comentario al Evangelio – 4 de enero 2018

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Jn 1,35-42: Hemos encontrado al Mesías

Antes de Epifanía Manuel González García (1940) Elizabeth Seton, fundadora (1821)  Primera lectura: 1Jn 3,7-10 No puede pecar, porque ha nacido de Dios Salmo responsorial: Sal 97, 1. 7-9

Juan estaba con dos de sus discípulos. 36Viendo pasar a Jesús, dice: Ahí está el Cordero de Dios. 37Los discípulos, al oírlo hablar así siguieron a Jesús. 38Jesús se volvió y, al ver que lo seguían, les dice: ¿Qué buscan? Respondieron: Rabí –que significa maestro,– ¿dónde vives? 39Les dice: Vengan y vean. Fueron, vieron dónde vivía y se quedaron con él aquel día. Eran las cuatro de la tarde. 40Uno de los dos que habían oído a Juan y habían seguido a Jesús era Andrés, hermano de Simón Pedro. 41Andrés encuentra primero a su hermano Simón y le dice: Hemos encontrado al Mesías –que traducido significa Cristo–. 42Y lo condujo a Jesús. Jesús lo miró y dijo: Tú eres Simón, hijo de Juan; te llamarás Cefas –que significa Pedro–.

Comentario

Se recuerdan con agrado las experiencias de encuentro y compartir. Recuerdo campamentos juveniles en los que compartíamos aventuras, trabajos y proyectos. Los rostros de algunas personas nos quedan grabados. La experiencia del encuentro, de la relación interpersonal, de la vivencia y convivencia son acontecimientos imborrables en nuestra vida. Algo parecido debió ocurrirles a los primeros discípulos del Señor. Se llenaron de curiosa inquietud ante la personalidad fascinante y atrayente del Maestro a tal punto que abandonaron a su antiguo maestro, Juan, para ir tras Jesús. A la pregunta ¿dónde vives?, la respuesta es simple pero sugerente: vengan y vean. Y se quedaron con Él todo el día. El evangelio no dice que hizo Jesús con ellos, podemos suponer que compartieron mucho, les enseñó su propuesta del Reino de Dios, los enamoró de esa propuesta. Seguramente compartieron también el alimento. Esta experiencia les llenó el corazón de luz y esperanza hasta el punto de invitar a otros a su seguimiento. ¿Has experimentado alguna vez el encuentro íntimo y cálido con el Señor Jesús? ¿Cómo propiciar experiencias de encuentro en tu comunidad?

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