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Comentario al Evangelio – 2 de marzo 2018

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Mt 21,33-43.45-46: Este es el heredero: ¡vengan, matémoslo!

Simplicio (483) Primera lectura: Gn 37,3-4.12-13a.17b-28: Ahí viene, vamos a matarlo Salmo responsorial: Sal 104,1-4.9-12

En aquel tiempo dijo Jesús a los jefes de los sacerdotes y ancianos: Escuchen otra parábola: Un hacendado plantó una viña, la rodeó con una tapia, cavó un lagar y construyó una torre; después la arrendó a unos viñadores y se fue. 34Cuando llegó el tiempo de la cosecha, mandó a sus sirvientes para recoger de los viñadores el fruto que le correspondía. 35Pero los viñadores agarraron a los sirvientes y a uno lo golpearon, a otro lo mataron, y al tercero lo apedrearon. 36Envió otros sirvientes, más numerosos que los primeros, y los trataron de igual modo. 37Finalmente les envió a su hijo, pensando que respetarían a su hijo. 38Pero los viñadores, al ver al hijo, comentaron: Es el heredero. Lo matamos y nos quedamos con la herencia. 39Agarrándolo, lo echaron fuera de la viña y lo mataron. 40Cuando vuelva el dueño de la viña, ¿cómo tratará a aquellos viñadores? 41Le respondieron: Acabará con aquellos malvados y arrendará la viña a otros viñadores que le entreguen su fruto a su debido tiempo. 42Jesús les dijo: ¿No han leído nunca en la Escritura: La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular; es el Señor quien lo ha hecho y nos parece un milagro? 43Por eso les digo que a ustedes les quitarán el Reino de Dios y se lo darán a un pueblo que produzca sus frutos…

Comentario

El propietario representa a Dios. La viña a Israel. Los viñadores a los dirigentes de Israel. Los sirvientes enviados personifican a los profetas. El hijo y heredero es Jesús. El amor de Dios por el pueblo que tiene en su corazón se simboliza a través de la imagen del hacendado que planta la viña, cava un lagar y construye una torre. Al momento de pedir cuentas, envía a sus mejores hombres y mujeres, profetas y sabios, para que revisen y recojan los frutos. La respuesta de los viñadores, embriagados en la ambición y el poder, consiste en eliminar a todo lo que amenace sus privilegios. Creen que, eliminando al hijo y heredero, podrán quedarse con la viña y su poder será ilimitado. Dios pensaba que escucharían a su hijo, porque siempre confía en la bondad del ser humano. Dios cree en nosotros. Los dirigentes no podían entender que la piedra que pretendían desechar o eliminar, es sobre la que Dios estaba construyendo una nueva alianza, el Reino de Dios. ¿Cómo están los frutos de tu viña?

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