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Comentario al Evangelio – 17 de marzo de 2017

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Éste es el heredero: ¡vengan, matémoslo!

En aquel tiempo dijo Jesús a los jefes de los sacerdotes y ancianos: Escuchen otra parábola: Un hacendado plantó una viña, la rodeó con una tapia, cavó un lagar y construyó una torre; después la arrendó a unos viñadores y se fue. 34Cuando llegó el tiempo de la cosecha, mandó a sus sirvientes para recoger de los viñadores el fruto que le correspondía. 35Pero los viñadores agarraron a los sirvientes y a uno lo golpearon, a otro lo mataron, y al tercero lo apedrearon. 36Envió otros sirvientes, más numerosos que los primeros, y los trataron de igual modo. 37Finalmente les envió a su hijo, pensando que respetarían a su hijo. 38Pero los viñadores, al ver al hijo, comentaron: Es el heredero. Lo matamos y nos quedamos con la herencia. 39Agarrándolo, lo echaron fuera de la viña y lo mataron. 40Cuando vuelva el dueño de la viña, ¿cómo tratará a aquellos viñadores? 41Le respondieron: Acabará con aquellos malvados y arrendará la viña a otros viñadores que le entreguen su fruto a su debido tiempo. 42Jesús les dijo: ¿No han leído nunca en la Escritura: La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular; es el Señor quien lo ha hecho y nos parece un milagro? 43Por eso les digo que a ustedes les quitarán el Reino de Dios y se lo darán a un pueblo que produzca sus frutos. 45Cuando los sumos sacerdotes y los fariseos oyeron sus parábolas, comprendieron que se refería a ellos. 46Intentaron arrestarlo, pero tuvieron miedo de la multitud, que lo tenía por profeta.

La codicia se aloja en el corazón, y puede dominar la conciencia, al grado de no poner reparo ni a los crímenes más abyectos. Las notas rojas de los diarios, nos dejan helados, porque muchas veces el móvil de un asesinato no suma ni el monto del pica-hielo empleado en el asalto. Ninguna cifra justifica un homicidio, ni transgredir los mandamientos de Dios. Llegamos a esto porque el individuo ha justificado sus abusos de mil maneras, y ha roto el fino equilibrio entre el derecho propio y el ajeno, el sentido de la justicia. Jesús es contundente al denunciar los abusos de los líderes religiosos, quienes debiendo ser administradores, se han adueñado de los bienes al precio de la vida misma de los hijos de Dios. Ni al Dueño respetan. También en las tareas de liderazgo religioso, debemos implementar mecanismos eficientes que impidan abusos y atropellos, y que “den fruto a tiempo”. La transparencia y la rendición de cuentas a la entera comunidad de fe es también una vía para establecer el reinado de Dios.

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