Publicado el

Comentario al Evangelio – 14 de junio 2018

Borrador automático

Mt 5,20-26: El que se enoje con hermano, será procesado

Anastasio, Digna y Félix, mártires (s. IX) Primera lectura: 1Re 18,41-46 Elías oró y el cielo dio su lluvia Salmo responsorial: Sal 64,10-13

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: Les digo que, si el modo de obrar de ustedes no supera al de los letrados y fariseos, no entrarán en el Reino de los cielos. 21Ustedes han oído que se dijo a los antiguos: No matarás; el homicida responderá ante el tribunal. 22Pues yo les digo que todo el que se enoje contra su hermano responderá ante el tribunal. Quien llame a su hermano imbécil responderá ante el Consejo. Quien lo llame renegado incurrirá en la pena del infierno de fuego. 23Si mientras llevas tu ofrenda al altar te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, 24deja la ofrenda delante del altar, ve primero a reconciliarte con tu hermano y después vuelve a llevar tu ofrenda. 25Con quien tienes pleito busca rápidamente un acuerdo, mientras vas de camino con él. Si no, te entregará al juez, el juez al comisario y te meterán en la cárcel. 26Te aseguro que no saldrás hasta haber pagado el último centavo.

Comentario

Jesús, como legislador de la nueva alianza, profundiza la ley de Dios dada en el Antiguo Testamento. Le da una interpretación más profunda y pide un compromiso más a fondo con el evangelio. No basta el cumplimiento de algunos ritos para tranquilizar la conciencia. Dios Padre que nos ama, busca hijos e hijas capaces de vivir con intensidad, al estilo de Jesús. Al mandamiento de no matar, le agrega la exigencia de amar al amigo y al enemigo sin menoscabar nada de su dignidad. Dios no permite que a sus hijos se los llame con nombres que los degradan. Las palabras crean situaciones que afectan a los demás. Personas simples pueden ser afectadas en su autoestima por etiquetas que los demás les aplican sin consideración. Por eso antes de ir a rendir culto a Dios analicemos si hemos ofendido o insultado a los hermanos y pidamos perdón. Dios solo acepta la ofrenda de un corazón humilde que sabe rehacer los lazos de hermandad que ha roto con su egoísmo y falta de consideración.