Publicado el

Comentario al Evangelio – 12 de abril 2018

Borrador automático

Jn 3,31-36: El Padre ama al Hijo

José Moscati (1927) Julio I, papa (352) Primera lectura: Hch 5,27-33 Testigos somos nosotros y el Espíritu Santo Salmo responsorial: Sal 33,2.9.17-20

En aquel tiempo dijo Jesús a Nicodemo: Quien viene de arriba está por encima de todos. Quien viene de la tierra es terreno y habla de cosas terrenas. Quien viene del cielo está por encima de todos. 32Él atestigua lo que ha visto y oído, y nadie acepta su testimonio. 33Quien acepta su testimonio certifica que Dios es veraz. 34El enviado de Dios habla de las cosas divinas, porque Dios le da el Espíritu sin medida. 35El Padre ama al Hijo y todo lo pone en sus manos. 36Quien cree en el Hijo tiene vida eterna. Quien no cree al Hijo, no verá la vida, porque lleva encima la ira de Dios.

Comentario

Jesús es la Palabra definitiva del Padre. Él, que ha venido de Dios, es quien puede decirnos quien es el Padre Dios porque lo conoce y viene de Él. Jesús sigue ampliando la visión de Nicodemo. El diálogo iniciado, y que hemos venido reflexionando en los días pasados, no termina. Jesús ahonda la cuestión y manifiesta la urgente necesidad de adherirse total y plenamente a Él para experimentar la vida de Dios. Jesucristo es la Vida eterna que el Padre da a todos los que lo aman. Esta vida que Jesús ofrece es un don y un regalo para la salvación del mundo. ¿Qué debemos hacer para entrar en esa vida que Jesús ofrece? ¿Hay que tener méritos para recibirla? No, nada de eso. La vida eterna consiste en abrir el corazón, la mente y la vida a Jesús. Haciendo eso, Dios ya está dando su salvación a través del Hijo Amado en quien ha recapitulado todas las cosas. Abrámonos al amor infinito del Padre. Abrámonos a la vida eterna que ha traído Jesús. Dejémonos alcanzar por el amor de Dios.