Publicado el

Comentario al Evangelio – 11 de abril 2018

Borrador automático

Jn 3,16-21: Dios mandó a su Hijo para salvar al mundo

Estanislao (1079) Primera lectura: Hch 5,17-26 Los encarcelados enseñan en el templo Salmo responsorial: Sal 33,2-9

En aquel tiempo dijo Jesús a Nicodemo: Tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Hijo único, para que quien crea en él no muera, sino tenga vida eterna. 17Dios no envió a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por medio de él. 18El que cree en él no es juzgado; el que no cree ya está juzgado, por no creer en el Hijo único de Dios. 19El juicio consiste en esto: que la luz vino al mundo, y los hombres prefirieron las tinieblas a la luz. Y es que sus acciones eran malas. 20Quien obra mal detesta la luz y no se acerca a la luz, para que no delate sus acciones. 21En cambio el que obra conforme a la verdad se acerca a la luz para que se vea claramente que todo lo hace de acuerdo con la voluntad de Dios.

Comentario

El juicio que Dios plantea al mundo nada tiene que ver con las ideas extrañas, violentas y de película de Hollywood que hemos fijado en el imaginario personal y comunitario. Dios establece el juicio de manera clara y sencilla. El evangelio de hoy lo deja claro: El juicio consiste en esto: que la luz vino al mundo, y los hombres prefirieron las tinieblas a la luz. Entonces el juicio se resuelve en cómo nos ubicamos en la historia: si vivimos según el instinto o si lo hacemos según el Espíritu. Esto nos hace definirnos en la historia de manera clara. Estar de parte de Dios y de su obra exige ubicarnos del lado del Espíritu, caminar en la lógica del Espíritu y ser fiel al Espíritu de Cristo crucificado-resucitado. La experiencia de conversión se va verificando en la vida del creyente a medida que entra en una lógica comunitaria y de solidaridad. Se nos invita a dejarnos tocar por Dios, para que comencemos a vivir como Jesús.