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Comentario al Evangelio – 10 de mayo 2018

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Jn 16,16-20: Su tristeza se convertirá en alegría

Jorge Preca (1962) Padre Damián (1889) Juan de Ávila (1569) (Ascensión del Señor en algunos países – ver Domingo 13)  Primera lectura: Hch 18,1-8 Predicaba en la sinagoga Salmo responsorial: Sal 97,1-4

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: Dentro de poco ya no me verán, y poco después me volverán a ver. 17Los discípulos comentaban entre sí: ¿Qué es lo que dice? Dentro de poco ya no me verán, y poco después me volverán a ver; y qué significa eso de: Voy al Padre. 18Y decían: ¿A qué poco se refiere? No entendemos lo que dice. 19Jesús comprendió que querían preguntarle y les dijo: Ustedes discuten entre sí qué significan mis palabras: dentro de poco ya no me verán y poco después me volverán a ver. 20Les aseguro que ustedes llorarán y se lamentarán mientras el mundo se divierte; estarán tristes, pero esa tristeza se convertirá en gozo.

Comentario

La promesa de Jesús a sus discípulos, extensiva a la Iglesia, es muy clara y contundente. No promete ausencia de tristeza, reconoce que la tristeza es una realidad que no se borra uniéndose a Él. Ningún problema de la vida se reduce con la entrada a la Iglesia. Una idea así, es de tipo mágico. Es una de las trampas de muchos predicadores hoy. Queremos ser hijos de Dios como Jesús lo fue, pero queremos que Dios nos libre de todo. Dios no libró a su Hijo de nada. Jesús aclara a sus seguidores –de ayer y de hoy– que en la experiencia del seguimiento hay una realidad novedosa que no tiene comparación: la tristeza se convertirá en gozo. ¿Y cómo entender eso? Se entiende sabiendo que el cristiano adquiere una nueva manera de ver el mundo, la historia y las dificultades que se presentan. El cristiano aprende a vivir en la lógica de Jesús. Y esa lógica de Jesús tiene una utopía: el gozo.