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Comentario al Evangelio – 10 de abril 2018

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Jn 3,7-15: Nadie ha subido al cielo, sino el que bajó del cielo

Mártires de San Juan de Dios (1936) Primera lectura: Hch 4,32-37 Todos tenían un solo corazón Salmo responsorial: Sal 92,1-2.5

En aquel tiempo Jesús dijo a Nicodemo: Tienes hay que nacer de nuevo. 8 El viento sopla hacia donde quiere: oyes su rumor, pero no sabes de dónde viene ni adónde va. Así sucede con el que ha nacido del Espíritu. 9 Le respondió Nicodemo: ¿Cómo puede suceder esto? 10Jesús le respondió: Tú eres maestro de Israel, ¿y no entiendes estas cosas? 11Te lo aseguro: nosotros hablamos de lo que sabemos, y damos testimonio de lo que hemos visto, pero ustedes no aceptan nuestro testimonio. 12Si no creen cuando les hablo de las cosas de la tierra, ¿cómo creerán cuando les hable de las cosas del cielo? 13Nadie ha subido al cielo si no es el que bajó del cielo: el Hijo del Hombre. 14Como Moisés en el desierto levantó la serpiente, así ha de ser levantado el Hijo del Hombre, 15para que quien crea en él tenga vida eterna.

Comentario

El encuentro con Cristo, resucitado por el amor infinito del Padre, tiene que hacer posible el surgimiento de una nueva humanidad, con otra lógica, con otro proyecto. Es lo que le plantea Jesús a Nicodemo. El encuentro entre el Maestro de Nazaret y el maestro de Israel (Nicodemo), deja claro que la religión no siempre ayuda a los hombres y mujeres a encontrarse con la vida de Dios, sino que hace que el ser humano se llene de angustias, de dolores más profundos y de muerte. Nicodemo es un experto en religión. Pero en ese volverse experto en asuntos religiosos, descuidó la vida del Espíritu cerrándose a la posibilidad de vivir la vida de Dios en su propio ser. Hoy estamos invitados a vivir la experiencia de conversión que Jesús le propone a Nicodemo. La conversión no es un simple cambio de actitud, de pensamiento o de sentimiento. La conversión que Jesús propone es desandar el camino que hayamos recorrido, para comenzar a caminar desde la lógica de Dios, teniendo los sentimientos del Hijo.