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Comentario al Evangelio – 1 de julio 2018

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Mc 5,21-43: A ti te digo, Niña, levántate

13º Ordinario Junípero Serra (1784) Primera lectura: Sab 1,13-15; 2,23-24 Por envidia del diablo entró la muerte Salmo responsorial: Sal 29,2.4-6.11-13 Segunda lectura: 2Cor 8,7-9.13-15 Su generosidad ayude a los pobres

En aquel tiempo, Jesús cruzó, de nuevo [en la barca], al otro lado del lago, y se reunió junto a él un gran gentío. Estando a la orilla 22llegó un jefe de la sinagoga llamado Jairo, y al verlo se postró a sus pies 23y le suplicó insistentemente: Mi hijita está agonizando. Ven e impón las manos sobre ella para que sane y conserve la vida. 24Se fue con él. Le seguía un gran gentío que lo apretaba por todos lados. 25Una mujer que llevaba doce años padeciendo hemorragias, 26que había sufrido mucho en manos de distintos médicos gastando todo lo que tenía, sin obtener mejora alguna, al contrario, peor se había puesto, 27al escuchar hablar de Jesús, se mezcló en el gentío, y por detrás le tocó el manto. 28Porque pensaba: Con solo tocar su manto, quedaré sana. 29Al instante desapareció la hemorragia, y sintió en su cuerpo que había quedado sana. 30Jesús, consciente de que una fuerza había salido de él, se volvió a la gente y preguntó: ¿Quién me ha tocado el manto? 31Los discípulos le decían: Ves que la gente te está apretujando, y preguntas ¿quién te ha tocado? 32Él miraba alrededor para descubrir a la que lo había tocado. 33La mujer, asustada y temblando, porque sabía lo que le había pasado, se acercó, se postró ante él y le confesó toda la verdad. 34Él le dijo: Hija, tu fe te ha sanado. Vete en paz y sigue sana de tu dolencia…38Llegaron a casa del jefe de la sinagoga, vio el alboroto y a los que lloraban y gritaban sin parar. 39Entró y les dijo: ¿A qué viene este alboroto y esos llantos? La muchacha no está muerta, sino dormida. 40Se reían de él. Pero él, echando afuera a todos, tomó al padre, a la madre y a sus compañeros y entró a dónde estaba la muchacha. 41Sujetando a la niña de la mano, le dijo: Talitha qum, que signifi ca: Chiquilla, te lo digo a ti, ¡levántate! 42Al instante la muchacha se levantó y se puso a caminar, tenía doce años…

Comentario

Las lecturas del día de hoy pueden ayudarnos a comprender el sentido auténtico que tiene la experiencia del dolor y de la pérdida de toda posibilidad de vida cuando se viven en carne propia o se asumen como propias.

El pasaje de la Sabiduría es una exhortación a la justicia, a mantenernos despiertos. La muerte, el olvido y la crueldad no pueden tener la última palabra. El primer responsable de subvertir el “orden” de la maldad es Dios mismo y su justicia. Él nos potencia para que aprendamos a vivir en la crisis. De igual manera, el salmista se rebela contra cualquier visión descomprometida con el padecimiento y la enfermedad. Él sabe que el sufrimiento, los miedos y la muerte, forman parte de la vida, pero no se resigna, no por deseo de inmortalidad o prepotencia, sino porque confía en Yahvé, en “Aquel que experimenta su padecimiento”, y sale de sí reaccionando con misericordia.

En la segunda lectura, el apóstol Pablo, en el contexto de la comunidad de Corinto, trasmite sin ambages que “vivir en Cristo” supone, ineludiblemente, un compromiso por la vida del prójimo. Un compromiso a modo de amor efectivo, y no asistencialismo, falsa compasión o voluntarismo. Amor efectivo significa asumir al otro, en sus padecimientos, sufrimientos y potencialidades.

Haciendo una lectura somera del relato del evangelio de Marcos, vemos que se yuxtapone una historia dentro de otra. Sin duda, es un recurso narrativo del evangelista para revelarnos, que Jesús no solo se mueve a compasión por asumir los padecimientos del otro en su densidad humana (curación de la hemorroísa), sino que es capaz de donar y potenciar la vida posibilitando su realización histórica (la vida la hija de Jairo). Pero lo crucial es que las dos acciones de Jesús son posibles por la fe, la confianza en Él, por la reacción de Él mismo ante el dolor del otro, y por hacer manifiesta la preocupación de Dios por el ser humano vulnerable.