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Comentario al Evangelio – 19 de marzo 2018

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Lc 2,41-51a: Mira que te buscábamos angustiados

José, esposo de María Primera lectura: 2Sm 7,4-5a.12-14a.16: Dios le dará el trono de David Salmo responsorial: Sal 88,2-5.27.29 Segunda lectura: Rom 4,13.16-18.22: Creyó contra toda esperanza

En aquel tiempo, los padres de Jesús iban todos los años a Jerusalén para la fiesta de Pascua. 42Cuando Jesús cumplió doce años, subieron a la fiesta según costumbre. 43Al terminar ésta, mientras ellos se volvían, el niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin que sus padres lo supieran. 44Pensando que iba en la caravana, hicieron un día de camino y se pusieron a buscarlo entre los parientes y los conocidos. 45Al no encontrarlo, regresaron a buscarlo a Jerusalén. 46Luego de tres días lo encontraron en el templo, sentado en medio de los doctores de la ley, escuchándolos y haciéndoles preguntas. 47Y todos los que lo oían estaban maravillados ante su inteligencia y sus respuestas. 48Al verlo, se quedaron desconcertados, y su madre le dijo: Hijo, ¿por qué nos has hecho esto? Mira que tu padre y yo te buscábamos angustiados.49Él replicó: ¿Por qué me buscaban? ¿No sabían que yo debo estar en los asuntos de mi Padre?50Ellos no entendieron lo que les dijo. 51Regresó con ellos, fue a Nazaret y siguió bajo su autoridad. Su madre guardaba todas estas cosas en su corazón. 52Jesús crecía en el saber, en estatura y en gracia delante de Dios y de los hombres.

Comentario

La figura de José es la más enigmática del Nuevo Testamento, y quizá de la entera Escritura. No porque sepamos poco de él, sino porque no pronuncia palabra alguna, a pesar de ser protagonista de varios relatos. En los episodios en torno al nacimiento de Jesús, vive a la sombra de figuras dominantes. José está allí como agregado. Es el hombre del silencio en la trama de la Palabra. De él podemos aprender mucho. El silencio debió ser para José fuente de su fortaleza. Recibir a su prometida embarazada extrañamente, cobijar con su nombre al bebé y educarlo en las ordenanzas del Señor, requieren de mucha fortaleza para arrostrar el ruido social. El silencio ayuda a aquietarse y a abrazar la vida, a trabajar sin afanes de grandeza. José fue jornalero. El silencio es guía de la contemplación. Lleva a mirar más allá de la anécdota personal para fijarse en el corazón de las personas; a admirar la belleza de las creaturas, a saberse en manos de Dios. Tomemos la mano de José para encontrar al Mesías, en silencio.

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Comentario al Evangelio – 18 de marzo 2018

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Jn 12,20-33: Si el grano de trigo muere, dará mucho fruto

5º Cuaresma Cirilo de Jerusalén (387) Primera lectura: Jer 31,31-34: Haré una alianza nueva Salmo responsorial: Sal 50,3-4.12-15 Segunda lectura: Heb 5,7-9: Se convirtió en autos de salvación eterna.

En aquel tiempo, había unos griegos que habían subido para los cultos de la fiesta. 21Se acercaron a Felipe, el de Betsaida de Galilea, y le pidieron: Señor, queremos ver a Jesús. 22Felipe va y se lo dice a Andrés; Felipe y Andrés van y se lo dicen a Jesús. 23Jesús les contesta: Ha llegado la hora de que el Hijo del Hombre sea glorificado. 24Les aseguro que, si el grano de trigo caído en tierra no muere, queda solo; pero si muere, da mucho fruto. 25El que se aferra a la vida la pierde, el que desprecia la vida en este mundo la conserva para una vida eterna. 26El que quiera servirme, que me siga, y donde yo estoy estará mi servidor; si uno me sirve, lo honrará el Padre. 27Ahora mi espíritu está agitado, y, ¿qué voy a decir? ¿Que mi Padre me libre de este trance? No; que para eso he llegado a este trance. 28Padre, da gloria a tu Nombre. Vino una voz del cielo: Lo he glorificado y de nuevo lo glorificaré. 29La gente que estaba escuchando decía: Ha sido un trueno.Otros decían: Le ha hablado un ángel. 30Jesús respondió: Esa voz no ha sonado por mí, sino por ustedes. 31Ahora comienza el juicio de este mundo y el príncipe de este mundo será expulsado. 32Cuando yo sea elevado de la tierra, atraeré a todos hacia mí. 33Lo decía indicando de qué muerte iba a morir.

Comentario

El hombre de la Biblia no es un personaje solitario, sino una persona en relación. Cada individuo tiene una identidad personal que procede de pertenecer a la comunidad, y ésta se constituye solo en relación con Dios. La comunidad de fieles, el pueblo, y Dios entraron en una relación deliberada, plasmada en una alianza. Es una relación que implicaba la realización o cumplimiento de derechos y obligaciones que coadyuvan al bien común, al crecimiento y bienestar de todos y cada uno.

La fidelidad a la alianza distó mucho de ser permanente. ¿Cómo explicarse la miseria del grueso de los conciudadanos y la opulencia de unos cuantos? ¿Dónde estaba la equidad social que la ley del Señor demandaba? ¿Cómo se atrevían a elevar plegarias y sacrificios a Dios, cuando la justicia, el derecho y la equidad estaban ausentes? Algo nuevo tenía que acontecer para resucitar a aquella comunidad que se debatía agonizante. La alianza no era deficiente, sino los modos en los que la implementaban; la realidad los ha rebasado. Pero el ideal de vida permanece, por eso surge una voz que orienta al futuro.

La nueva alianza consiste en una inédita relación vital entre Dios y sus fieles. En ella, sin embargo, la rectitud de vida no se verá constre- ñida por el cumplimiento de las estipulaciones marcadas por los guardianes de la legislación, sino por un impulso íntimo y personal del corazón que ha conocido a Dios. En otros términos, esto significa que el fiel establece con Dios una íntima y personal relación que lo lleva a actuar con naturalidad en los mismos términos de Dios. Se relaciona con Él, lo conoce. No como conoce a los vecinos, o a la propia familia, que permanecen siempre exteriores, sino como sangre y corazón de su propia experiencia de vida.Esto está disponible para todos. El profeta anota que esa experiencia procede del perdón de los pecados. La experiencia del perdón divino es lo que sella la identidad del creyente, lo que le da vida, y lo mantiene en una relación de calidad diferente, una relación misericordiosa. El creyente debe ser misericordioso.

En la última semana de cuaresma, es necesario preguntarse. ¿Qué significa ser pueblo de Dios, hoy, cuando la tendencia global es el individualismo? ¿Cómo es el Dios que conozco? ¿Qué experiencia de vida ha transformado mi relación con Dios? Camino a la Pascua, hay que buscar claridad en esto.

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Comentario al Evangelio – 17 de marzo 2018

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Jn 7,40-53: ¿De Galilea vendrá el Mesías?

Patricio (461) Primera lectura: Jer 11,18-20: Yo, seré llevado al matadero Salmo responsorial: Sal 7,1-2.10.25-30

En aquel tiempo algunos de la multitud, al oír estas palabras, decían: Éste es realmente el profeta. 41Otros decían: Éste es el Mesías. Otros preguntaban: ¿Acaso el Mesías vendrá de Galilea? 42¿No dice la Escritura que el Mesías vendrá de la descendencia de David y de Belén, el pueblo de David? 43La gente estaba dividida a causa de él. 44Algunos intentaban arrestarlo, pero nadie se atrevió a hacerlo. 45Cuando los guardias volvieron, los sumos sacerdotes y los fariseos les preguntaron: ¿Por qué no lo han traído? 46Ellos contestaron: –Jamás hombre alguno habló como habla este hombre. 47Replicaron los fariseos: ¿También ustedes se han dejado engañar? 48¿Quién de los jefes o de los fariseos ha creído en él? 49Solo esa maldita gente, que no conoce la ley. 50Nicodemo, uno de ellos, que había acudido a Jesús en otra ocasión, les dijo: 51¿Acaso nuestra ley condena a alguien sin haberlo escuchado antes para saber lo que hizo? 52Le contestaron: ¿También tú eres galileo? Estudia y verás que de Galilea no salen profetas. 53Y cada uno se marchó por su lado.

Comentario

La persona que ha desarrollado una relación vital con Dios es capaz de hablar como el profeta de la primera lectura, que desahoga su corazón ante su Hacedor, sin pudor. Él mira las desgracias que lo aquejan y se da cuenta de que no son producto de la casualidad, sino acciones tramadas por sus adversarios. Ellos imponen sus puntos de vista, prevalecen sobre otros, a los que ven no como oposición, sino como obstáculos que debe quitar del medio. Los adversarios de Jeremías no conocen la vida trascendente; para ellos la vida alcanza toda su medida aquí y ahora. No es fácil asimilarlo, pero hay personas que se empeñan en causar daño a los demás. Ellas tienen el reto de alcanzar una profunda conversión, que las lleve a descubrir la bondad. La actitud cristiana, por el contrario, ha de ser la de Jesús: vivir atentos a la voluntad de Dios. Además de una gran libertad, esa actitud produce salud y coherencia personal. Nuestra vida entera camina siempre delante de los ojos de Dios.

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Comentario al Evangelio – 16 de marzo 2018

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Jn 7,1-2.10.25-30: Intentaban detenerlo, no había llegado su hora

José Gabriel del Rosario Brochero(1914) Primera lectura: Sab 2,1a.12-22: Lo condenaremos a muerte ignominiosa Salmo responsorial: Sal 33,17-21.23

En aquel tiempo recorría Jesús la Galilea, y no quería recorrer la Judea porque los judíos intentaban darle muerte. 2 Se acercaba la fiesta judía de las Chozas.10Cuando ya habían subido sus parientes a la fiesta, subió también él, no en público, sino a escondidas. 25Algunos de Jerusalén comentaban: ¿No es éste el que intentaban matar? 26Resulta que habla públicamente y no le dicen nada. ¿Habrán reconocido realmente las autoridades que éste es el Mesías? 27Solo que de éste sabemos de dónde viene; cuando venga el Mesías nadie sabrá de dónde viene. 28Entonces Jesús, que enseñaba en el templo, exclamó: A mí me conocen y saben de dónde vengo. Yo no vengo por mi cuenta, sino que me envió el que dice la verdad. Ustedes no lo conocen; 29yo lo conozco porque vengo de él y él me envió. 30Intentaron detenerlo, pero nadie puso las manos sobre él, porque no había llegado su hora.

Comentario

Muchas personas religiosas parecen poseídas por el inmediatismo del éxito y el materialismo. Entienden la grandeza en relación directa a la cuenta bancaria y su ideal es el dominio sobre los demás. ¿Es esto lo propio del cristiano? No hay que engañarse. Es momento de ser proféticos, justos, como dice el sabio del antiguo testamento, que no habla de ateos, sino de sus conciudadanos, para quiénes la vida virtuosa nada significa. ¿Somos personas éticas? La vida cristiana es virtuosa, por muchos motivos; con todo, su característica más saliente quizá consista en volverse contracultural. En un mundo arrastrado por la moda, la tecnología, y fascinado por las voces que derriban alguna tradición, el que cree en Dios se siente ajeno y hasta extranjero en su casa. Entonces el espíritu cristiano recurre a la virtud, porque la convicción religiosa se plasma en una relación vital y personal con Dios; esta es su novedad. A partir de allí, mira con ojo críticamente ético las ofertas del mercado. Un dios sin ética es una deidad muerta. Los cristianos somos hijos del Dios vivo.

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Comentario al Evangelio – 15 de marzo 2018

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Jn 5,31-47: Hay uno que los acusa: Moisés

Luisa de Marillac, fundadora (1660) Primera lectura: Éx 32,7-14: Arrepiéntete de la amenaza Salmo responsorial: Sal 105, 19-23

En aquel tiempo dijo Jesús a los judíos… 37El Padre que me envió da testimonio de mí. Ustedes nunca han escuchado su voz, ni han visto su rostro, 38y su palabra no permanece en ustedes, porque al que él envió no le creen.39Estudian la Escritura pensando que encierra vida eterna, porque ella da testimonio de mí;40pero ustedes no quieren venir a mí para tener vida.41Yo no recibo honores de los hombres;42además yo sé que ustedes no poseen el amor de Dios.43Yo he venido en nombre de mi Padre, y no me reciben; si otro viniera en nombre propio, lo recibirían.44¿Cómo pueden creer, si viven pendientes del honor que se dan unos a otros, en lugar de buscar el honor que solo viene de Dios?45No piensen que seré yo el que los acuse ante el Padre; los acusará Moisés, en quien confían.46Porque si creyeran a Moisés, también creerían en mí, ya que él escribió acerca de mí.47Y si no creen lo que él escribió, ¿cómo creerán en mis palabras?

Comentario

La lectura del Éxodo cuenta un episodio crítico en la ruta de la esclavitud a la libertad, que los Hebreos recién comenzaban, que enseña el talante de un verdadero líder. Apenas sellada la alianza, el pueblo sucumbe estrepitosamente a la tentación de hacerse un dios a su medida. Ante la infidelidad, y en una serie de recriminaciones mutuas con Moisés, Dios amenaza con la destrucción. Entonces surgen la entereza y la audacia del líder, que son claves para la supervivencia de sus representados. La integridad de cualquier liderazgo consiste en no deslumbrarse con un proyecto personal que pueda surgir en el camino, por muy halagador que pueda ser. Cuando los intereses particulares priman sobre el proyecto de la comunidad, el liderazgo se convierte en manipulación opresora. De hecho, el auténtico líder trabaja por proyectos de largo alcance, con tal audacia, que los riesgos personales no lo paralizan ni lo desvían del objetivo fundamental: la vida plena de la comunidad. El verdadero liderazgo se nutre de la savia de la comunidad, sino terminar volviéndose autocomplaciente, corrupto.

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Comentario al Evangelio – 14 de marzo 2018

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Jn 5,17-30: Así también el Hijo da vida

Matilde (968) Primera lectura: Is 49,8-15: Te he constituido alianza del Pueblo Salmo responsorial: Sal 144,8-9.13cd-14. 17-18.

En aquel tiempo, dijo Jesús a los judíos: Mi Padre trabaja siempre y yo también trabajo. 18Por eso los judíos tenían aún más deseos de matarlo, porque no solo violaba el sábado, sino además llamaba Padre suyo a Dios, igualándose a Él. 19Jesús tomó la palabra y les dijo: Les aseguro: El Hijo no hace nada por su cuenta si no se lo ve hacer al Padre. Lo que aquél hace lo hace igualmente el Hijo. 20Porque el Padre ama al Hijo y le muestra todo lo que hace; y le mostrará obras más grandes aún para que ustedes queden maravillados. 21Como el Padre resucita a los muertos y les da la vida, del mismo modo el Hijo da vida a los que él quiere. 22El Padre no juzga a nadie sino que encomienda al Hijo la tarea de juzgar, 23para que todos honren al Hijo como honran al Padre. Quien no honra al Hijo no honra al Padre que lo envió. 24Les aseguro que quien oye mi palabra y cree en aquel que me ha enviado tiene vida eterna y no es sometido a juicio, sino que ha pasado de la muerte a la vida…28No se extrañen de esto: llega la hora en que todos los que están en el sepulcro oirán su voz: 29los que hicieron el bien resucitarán para vivir, los que hicieron el mal resucitarán para ser juzgados. 30Yo no puedo hacer nada por mi cuenta; juzgo por lo que oigo, y mi sentencia es justa, porque no pretendo hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió.

Comentario

El llamado de Isaías,para los que viven en el exilio,es vigoroso. Llama a emprender una tarea que requiere de la fuerza de cada uno de los desterrados: la restauración del país paterno en ruinas. Es una empresa urgente y exigente. La voz profética no repara en contrariedades; todo se facilita. Hay que atender la convocación, y dejar de lado cualquier resistencia, porque Dios mismo es el capitán, y viene a hacer realidad aquello que parece una ilusión. ¿Qué nos impide emprender la restauración de nuestra patria? Del mismo oráculo, podemos aprender que la restauración no consiste en construir edificios, emparejar caminos, ni en establecer sólidas instituciones, sino en atender a los desamparados. El profeta pone el dedo en la llaga. La restauración del país tiene una prioridad absoluta: los pobres. Cada vez que nos informen de alguna mega obra o de reformas que traerán el progreso y el desarrollo a nuestra tierra, habrá que repetir motivo de la empresa divina: “Los pobres primero”. En ellos comienza y termina el proyecto de la salvación de Dios.

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Comentario al Evangelio – 13 de marzo 2018

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Jn 5,1-3.5-16: Al momento quedó sano

Ángel de Pisa (1275) Eufrasia, religiosa (410) Primera lectura: Ez 47,1-9.12: Manaba agua del templo Salmo responsorial: Sal 45,2-3.5-6.8-9

En aquel tiempo, celebraban los judíos una fiesta, y Jesús subió a Jerusalén. 2 Hay en Jerusalén, junto a la puerta de los Rebaños, una piscina llamada en hebreo Betesda, que tiene cinco pórticos. 3 Yacía en ellos una multitud de enfermos, ciegos, cojos y lisiados, que aguardaban a que se removiese el agua. 5Había allí un hombre que llevaba treinta y ocho años enfermo. 6Jesús lo vio acostado y, sabiendo que llevaba así mucho tiempo, le dice: ¿Quieres sanarte? 7 Le contestó el enfermo: Señor, no tengo a nadie que me meta en la piscina cuando se agita el agua. Cuando yo voy, otro se ha metido antes. 8 Le dice Jesús: Levántate, toma tu camilla y camina. 9 Al instante aquel hombre quedó sano, tomó su camilla y empezó a caminar. Pero aquel día era sábado; 10por lo cual los judíos dijeron al que se había sanado: Hoy es sábado, no puedes transportar tu camilla. 11Les contestó: El que me sanó me dijo que tomara mi camilla y caminara. 12Le preguntaron: ¿Quién te dijo que la tomaras y caminaras? 13Pero el hombre sanado lo ignoraba, porque Jesús se había retirado de aquel lugar tan concurrido. 14Más tarde lo encuentra Jesús en el templo y le dice: Mira que has sanado. No vuelvas a pecar, no te vaya a suceder algo peor. 15El hombre fue y dijo a los judíos que era Jesús quien lo había sanado. 16Por ese motivo perseguían los judíos a Jesús, por hacer tales cosas en sábado.

Comentario

La visión de Ezequiel consiste en una vida exuberante alimentada desde el santuario, totalmente santificada por Dios. Para el profeta el templo debe ser la fuente de santidad, pues en ningún lugar de la tierra la presencia de Dios podría ser más tangible. La santidad de Dios es su propia presencia vital y desborda cualquier límite que le coloquemos. El profeta lo induce en ese vigoroso torrente que crece en profunda vitalidad, y que nos obliga a pensar que la santidad de Dios está indisolublemente ligada a la vida. La vida saludable no es elprivilegio social de unos cuantos, sino un derecho inherentea la vida misma, que le corresponde a cada persona y ser vivo. Ningún derecho asiste a quien daña la vida. La madre tierra padece los efectos de quienes se han arrogado el derecho a violentarla, a violar el equilibrio ecológico; y nosotros, sus hijos, los sufrimos. La palabra de Dios nos impide quedarnos paralizados ante los crímenes ecológicos. La cuaresma debe lanzarnos a trabajar por la vida saludable para todos.

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Comentario al Evangelio – 12 de marzo 2018

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Jn 4,43-54: Anda, tu Hijo está sano

Luis Orione, fundador (1940) Maximiliano de Tébessa (295) Primer lectura: Is 65,17-21: Ya no se oirán gemidos ni llantos Salmo responsorial: 29,2.4-6.11-13

En aquel tiempo, pasados dos días, Jesús se trasladó de Samaría a Galilea. 44Jesús mismo había declarado que un profeta no recibe honores en su patria. 45Cuando llegó a Galilea, los galileos lo recibieron bien porque habían visto todo lo que hizo en Jerusalén durante las fiestas; ya que también ellos habían estado allá. 46Fue de nuevo a Caná de Galilea, donde había convertido el agua en vino. Había allí un funcionario real cuyo hijo estaba enfermo en Cafarnaún. 47Al oír que Jesús había llegado de Judea a Galilea, fue a visitarlo y le suplicaba que bajase a sanar a su hijo moribundo. 48Jesús le dijo: Si no ven signos y prodigios, ustedes no creen. 49Le dice el funcionario real: Señor, baja antes de que muera mi muchacho. 50Jesús le dice: Regresa tranquilo, que tu hijo sigue vivo. El hombre creyó lo que le decía Jesús y se puso en camino. 51Iba ya bajando, cuando sus sirvientes le salieron al encuentro para anunciarle que su muchacho estaba sano. 52Les preguntó a qué hora se había puesto bien, y le dijeron que el día anterior a la una se le había pasado la fiebre. 53Comprobó el padre que era la hora en que Jesús le había dicho que su hijo seguía vivo. Y creyó en él con toda su familia. 54Ésta fue la segunda señal que hizo Jesús cuando se trasladó de Judea a Galilea.

Comentario

Los que se han visto obligados a dejar atrás aquello que han amado, familia, amigos y su tierra, sueñan con retomar su vida, pero en plenitud: apacible, productiva y gozosa. Aquel día es el que revive el tercer Isaías ante la decrépita Jerusalén de sus amores. El profeta es alguien casado con ese sueño que Dios le comparte. ¿Cuál es nuestro sueño? ¿Qué queremos transformar? La cuaresma nos da la oportunidad de renovar en las aguas bautismales nuestra fuerza profética. Una transformación que no pase por el misterio pascual de Jesús, no es un ideal cristiano, pues Dios no lo comparte. Pensemos, por ejemplo en lo que Jesús realiza al curar al hijo del administrador real, es decir, alguien que trabajaba para los herodianos, y que tendría un estatus social estable, odiado por alguno y envidiable por otros, pero que no garantiza vida plena; los padres con hijos difuntos, podrán decirlo mejor. Démonos, pues, la oportunidad de soñar el sueño de Dios para la humanidad entera, y trabajemos con fe cristiana en él.

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Comentario al Evangelio – 11 de marzo 2018

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Jn 3,14-21: Para que el mundo se salve por Él

4º Cuaresma Eulogio de Córdoba (859) 11 Primera lectura: 2Cr 36,14-16.19-23: La ira y la misericordia del Señor se manifiestan Salmo responsorial: Sal 136,1-6: Primera lectura: Ef 2,4-10: Nos ha hecho vivir por Cristo

En aquel tiempo, Jesús dijo a Nicodemo: Como Moisés en el desierto levantó la serpiente, así ha de ser levantado el Hijo del Hombre, 15para que quien crea en él tenga vida eterna. 16Tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Hijo único, para que quien crea en él no muera, sino tenga vida eterna. 17Dios no envió a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por medio de él. 18El que cree en él no es juzgado; el que no cree ya está juzgado, por no creer en el Hijo único de Dios. 19El juicio consiste en esto: que la luz vino al mundo, y los hombres prefirieron las tinieblas a la luz. Y es que sus acciones eran malas. 20Quien obra mal detesta la luz y no se acerca a la luz, para que no delate sus acciones. 21En cambio el que obra conforme a la verdad se acerca a la luz para que se vea claramente que todo lo hace de acuerdo con la voluntad de Dios.

Comentario

Tras escuchar la primera lectura surge el impulso de hacer un repaso de la historia que nos ayude a caminar mejor en esta cuaresma. Ahora la Palabra nos llama a escrutarnos desde el ángulo de las desgracias que nos han golpeado en la vida. Queremos que sean fructuosas, extraerles alguna luz que nos ayude a caminar mejor. Caminemos por la ruta del Cronista. Las desgracias no son fruto del azar, sino de una cadena de decisiones; los reveses tuvieron alguna razón. Muchas veces, los reveses llegan como producto aleatorio de querer ser como los demás. Quizá esto sucede, por ejemplo, cuando al buscar adoptar una identidad que no es propia, iniciamos un proceso de enajenación.

Cuando queremos ser lo que no somos, es porque no valoramos lo que somos. Sin darnos cuenta, quizás, valoramos más lo exótico que lo propio, y banalizamos aquello que antes era valioso y confería razón a nuestra vida. Sucede entonces una especie de saqueo y despojo. Nada queda. En realidad, no es algo extraño, sino su propia intimidad y dignidad. A estas desgracias las llamamos pecado, en términos religiosos. Y entonces, cuando los ojos no encuentrannada agradable, llega la desolación.¿Cuándo nos ha abatido la desolación? La desolación es ese estado de ánimo en el que no se le encuentra gusto alguno ni a lo que se hace ni a lo que se tiene. Nada florece; los días se tornan grises, se arrastran con pesadez ylas personas parecen insípidas. La desolación puede ser una etapa prolongada o breve, pero hay que aprovecharla para ponerse en crisis. Crisis, en griego, quiere decir juicio, discernimiento entre lo verdadero y lo mentiroso. Ponerse en crisis es muy saludable. Y el primer paso consiste en examinarse, hacer introspección.

Los Padres de la Iglesia aconsejaban en cuaresma hacer los escrutinios a los que querían abrazar la fe cristiana. Escrutar consiste en detectar aquello que impide acercarnos a Cristo para arrancarlo de raíz. Es ir al fondo de los afectos y de los apegos para hacer espacio solo a Cristo. Luego vendrá la reconstrucción, que será pura gracia. Nuestro proyecto de vida tiene que nacer de la convicción inalterable que la desolación arrojó: la presencia del Señor. Él está con nosotros para hacer su obra. Su obra es la caridad, en sus distintas formas, y la caridad irradia luz. Al iniciar la cuarta semana cuaresmal, es indispensable someter nuestra historia a la mirada de Dios, y con rigor, recuperar nuestra identidad bautismal.

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Comentario al Evangelio – 10 de marzo 2018

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Lc 18,9-14: El publicano bajó a su casa justificado

Juan de Mata, fundador (1213) Primera lectura: Os 6,1-6: Quiero misericordia Salmo responsorial: Sal 50,3-4.18-21

En aquel tiempo, por algunos que se tenían por justos y despreciaban a los demás, Jesús contó esta parábola: 10Dos hombres subieron al templo a orar: uno era fariseo, el otro recaudador de impuestos. 11El fariseo, de pie, oraba así en voz baja: Oh Dios, te doy gracias porque no soy como el resto de los hombres, ladrones, injustos, adúlteros, o como ese recaudador de impuestos. 12Ayuno dos veces por semana y doy la décima parte de cuanto poseo. 13El recaudador de impuestos, de pie y a distancia, ni siquiera alzaba los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho diciendo: Oh Dios, ten piedad de este pecador. 14Les digo que éste volvió a casa absuelto y el otro no. Porque quien se alaba será humillado y quien se humilla será alabado.

Comentario

Jesús contrapone dos modelos de vida cristiana. Uno de ellos, está representado en la actitud de un fariseo que ora y actúa de manera arrogante y autosuficiente. Su oración parece un monólogo para auto-alabarse y solicitar el aplauso de Dios. Se siente superior, aparte de los demás y, con la autoridad para juzgar severamente a su prójimo. Estamos ante una aplicación concreta del evangelio de ayer. El fariseo cumple con toda la observancia religiosa, pero carece de misericordia y amor al prójimo. Por otro lado está el recaudador de impuestos, quien ora a Dios con sencillez, humildad y absoluta confianza. Dios prefiere la oración del publicano, no porque justifique la injusticia y codicia propia de los recaudadores, quienes explotaban a los más pobres, sino porque valora su humildad, arrepentimiento y deseo de conversión. En nuestras vidas, seguramente hemos tenido momentos en los que nos comportamos como el fariseo, pero también otros en los que fuimos como el publicano. Momentos de arrogancia en los que nos creímos superiores a los demás y, otros en los que, con humildad, pusimos nuestra confianza en la misericordia de Dios. ¿Que prima hoy en nuestra vida?

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Comentario al Evangelio – 9 de marzo 2018

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Mc 12,28b-34: El Señor, es el único Señor

Francisca Romana, (1440) Primera lectura: Os 14,2-10: Seré rocío para Israel Salmo responsorial: Sal 80,6-11.14.17

En aquel tiempo un letrado se acercó a Jesús y le preguntó: ¿Cuál es el precepto más importante? 29Jesús respondió: El más importante es: Escucha, Israel, el Señor nuestro Dios es uno solo. 30Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente, con todas tus fuerzas. 31El segundo es: Amarás al prójimocomo a ti mismo. No hay mandamiento mayor que éstos. 32El letrado le respondió: Muy bien, maestro; es verdad lo que dices: el Señor es uno solo y no hay otro fuera de él. 33Que amarlo con todo el corazón, con toda la inteligencia y con todas las fuerzas, y amar al prójimo como a uno mismo vale más que todos los holocaustos y sacrificios. 34Viendo Jesús que había respondido acertadamente, le dijo: No estás lejos del reino de Dios. Y nadie se atrevió a dirigirle más preguntas.

Comentario

Un maestro de la ley está empeñado en la búsqueda auténtica de la verdad. Quiere saber la opinión de Jesús sobre el precepto más importante. La preocupación podría surgir del exagerado número de preceptos que tenían los judíos, que confundía e impedía cumplir lo realmente importante. La respuesta de Jesús une el amor a Dios y el amor al prójimo, combinando el texto de Dt 6,4-5 con Lv 19,18. La novedad de su respuesta radica en la afirmación de que no hay mandamiento mayor que estos. Con estas palabras, Jesús firma un testamento o un credo de fe, para quienes quieran acompañarlo en la construcción del reino. En adelante, cualquier observancia religiosa y actitud de vida, carecen de significado sino tienen el sello del amor. En otras palabras: Misericordia quiero y no sacrificios. El camino más seguro para encontrar a Dios es a través del amor al prójimo y, cuando amamos al prójimo, entramos en oración con Dios. Unas palabras de San Agustín pueden ayudarnos a iluminarnuestra reflexión de cuaresma, “Ama y haz lo que quieras”.

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Comentario al Evangelio – 8 de marzo 2018

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Lc 11,14-23: Quien no está conmigo está contra mí

Juan de Dios (1550) Primera lectura: Jr 7,23-28: Obedézcanme y yo seré su Dios Salmo responsorial: Sal 94,1-2.6.9

En aquel tiempo estaba Jesús echando un demonio que era mudo. Cuando salió el demonio, habló el mudo; y la multitud se admiró. 15Pero algunos dijeron: Expulsa los demonios con el poder de Belcebú, jefe de los demonios. 16Otros, para ponerlo a prueba, le pedían una señal del cielo. 17Él, leyendo sus pensamientos, les dijo: Un reino dividido internamente va a la ruina y se derrumba casa tras casa. 18Si Satanás está dividido internamente, ¿cómo se mantendrá su reino? Porque ustedes dicen que yo expulso los demonios con el poder de Belcebú. 19Si yo expulso los demonios con el poder de Belcebú, ¿con qué poder los expulsan los discípulos de ustedes? Por eso ellos los juzgarán. 20Pero si [yo] expulso los demonios con el dedo de Dios, es que ha llegado a ustedes el reino de Dios. 21Mientras un hombre fuerte y armado guarda su casa, todo lo que posee está seguro. 22Pero si llega uno más fuerte y lo vence, le quita las armas en que confiaba y reparte sus bienes. 23El que no está conmigo está contra mí. El que no recoge conmigo desparrama.

Comentario

Las reacciones del pueblo frente a Jesús son diferentes, lo alaban, lo admiran y otros, como en nuestro texto, lo critican y descalifican. El hombre mudo representa a las personas que se habían dejado someter y manipular por la ideología oficial de Israel. Jesús decide liberar al mudo de los demonios espirituales, sociales y legales, que le impiden tener voz en su comunidad. Un sector del pueblo, alienado por esta ideología, después de que el hombre ha recobrado su voz, interpretala acción de Jesús como un milagro del demonio. Jesús sabe que el pueblo está dividido, por esto, lo invita a ponerse de su lado, el lado de Dios. Hoy, muchas de nuestras instituciones gubernamentales, eclesiales y familiares, sufren del síndrome de la “mudez y la sordera”, frente a un evangelio que quiere despertar el sentido crítico y la libertad de los pueblos. También son muchos los hombres y mujeres que siguen siendo condenados, excomulgados o silenciados, por querer devolverle la voz a pueblos sin vida, sin justicia y sin libertad. ¿Cómo sanar la mudez en el mundo de hoy?