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Comentario al Evangelio – 31 de marzo 2018

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Mc 16,1-7: Jesús Nazareno, el crucificado, ha resucitado

Sábado Santo VIGILIA PASCUAL EN LA NOCHE SANTA Primera lectura: Gn 1,1–2,2 Vio Dios todo lo que había hecho Salmo responsorial Sal 32, 4—7.12-13.20.22 Segunda lectura: Rom 6,3-11: Cristo, una vez resucitado ya no muere

Cuando pasó el sábado, María Magdalena, María de Santiago y Salomé compraron perfumes para ir a ungirlo. 2 El primer día de la semana, muy temprano, cuando amanecía, llegaron al sepulcro. 3 Se decían: ¿Quién nos moverá la piedra de la entrada del sepulcro? 4 Alzaron la vista y observaron que la piedra estaba movida. Era muy grande. 5 Al entrar al sepulcro, vieron un joven vestido con un hábito blanco, sentado a la derecha; y quedaron sorprendidas. 6 Les dijo:No tengan miedo. Ustedes buscan a Jesús Nazareno, el crucificado. No está aquí, ha resucitado. Miren el lugar donde lo habían puesto. 7 Vayan ahora a decir a sus discípulos y a Pedro que irá delante de ellos a Galilea. Allí lo verán, como les había dicho.

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Esta es la noche más santa, la Pascua, la del paso de lo viejo a lo nuevo, a la tierra nueva y al cielo nuevo, la de la creación en Cristo. El cosmos entero se configura en Cristo muerto y resucitado, su principio. La liturgia nos inunda de luz, agua, aceite santo, cánticos y aclamaciones porque cielo y tierra aclaman la victoria más portentosa de Dios: la victoria sobre la muerte. ¡Cristo ha resucitado! Esta vigilia es exultante y exuberante de vida nueva. La victoria de Cristo es también nuestra, desde que decidimos unir nuestra muerte a la suya para surgir de las aguas bautismales resucitados. Su vida nueva es nuestra. La vida del Resucitado es la que anima todos los momentos del creyente. Atrás quedaron sepultados miedos y tristezas: revistámonos de Cristo. Demos lugar ala sorpresa, pasmémonos ante lo inesperado, dejemos que el Creador nos renueve completamente, para ir a Galilea. Allá será la reunión con todos los discípulos. ¿Dónde queremos que la palabra creadora de Dios resuene? ¿Qué signos de vida nueva asoman en nuestra realidad?

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Comentario al Evangelio – 30 de marzo 2018

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Jn 18,1–19,42: Pasión de Nuestro Señor Jesucristo

Viernes Santo. Primera lectura: Is 52,13–53,12: Él fue traspasado por nuestras rebeldías Salmo responsorial: 30,2-6.12-13.15-17.25 Segunda lectura: Heb 4,14-16; 5,7-9: Se ha convertido en autor de salvación.

En aquel tiempo salió Jesús con los discípulos al otro lado del torrente Cedrón, donde había un huerto; allá entró él con sus discípulos. 2 Judas, el traidor, conocía el lugar, porque Jesús muchas veces se había reunido allí con sus discípulos. 3 Entonces Judas tomó un destacamento y algunos empleados de los sumos sacerdotes y los fariseos, y se dirigió allá con antorchas, linternas y armas.4 Jesús, sabiendo todo lo que le iba a pasar, se adelantó y les dice: ¿A quién buscan?5 Le respondieron: A Jesús, el Nazareno. Les dice: Yo soy. También Judas, el traidor, estaba con ellos…15Seguían a Jesús Simón Pedro y otro discípulo. Como ese discípulo era conocido del sumo sacerdote, entró con Jesús en el palacio del sumo sacerdote, 16mientras Pedro se quedaba afuera, en la puerta. Salió el otro discípulo, el conocido del sumo sacerdote, habló a la portera y ésta dejó entrar a Pedro.17La sirvienta de la portería dice a Pedro: ¿No eres tú también discípulo de ese hombre? Contesta él: No lo soy.18Como hacía frío, los sirvientes y los guardias habían encendido fuego y se calentaban. Pedro estaba con ellos protegiéndose del frío.19El sumo sacerdote interrogó a Jesús sobre sus discípulos y su enseñanza…

Comentario

En la liturgia, contemplamos la cruz de Cristo. Hay que retirarse a la austeridad, al ayuno y al dolor, en postración y beso al madero. Hacemos silencio interior. Adoramos la cruz, porque contemplamos en ella al árbol de la vida, la fuente de salvación. Es requisito para alcanzar vida mirar al que traspasaron,dice san Juan (19,37). No mirarlo es sumirse en tinieblas. En silencio, contemplamos la cruz haciéndola nuestra. No buscamos en ella ideas para un discurso. Más bien, miramos hacia adentro, buscamos en el interior. Penetramos hasta donde el pecado ha triunfado y se asienta. Su botín es muerte. Vemos el panorama de muerte que nos rodea y nos marchita. Sentimos dolor, abatimiento. Debemos pedirle a Dios esta gracia de duelo y tristeza por el pecado. Sí, pedirle la gracia del arrepentimiento por el pecado propio y ajeno. Así, podremos postrarnos, sin palabras a la sombra de la cruz. Levantar los ojos y mirar al Traspasado. Mirar el torrente vivificador brotando de su costado. ¿A dónde nos lleva este torrente?

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Comentario al Evangelio – 29 de marzo 2018

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Jn 13,1-15: Los amó hasta el extremo

Jueves Santo Primera lectura: Ex 12,1-8.11-14: Prescripciones sobre la cena pascual Salmo responsorial: Sal 115,12-13.15-18 Segunda lectura: 1Cor 11,23-26: Cada vez que coman y beban, proclamarán la muerte del Señor

Antes de la fiesta de Pascua, sabiendo Jesús que llegaba la hora de pasar de este mundo al Padre, después de haber amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo. 2 Durante la cena, cuando el Diablo había sugerido a Judas Iscariote que lo entregara, 3 sabiendo que todo lo había puesto el Padre en sus manos, que había salido de Dios y volvía a Dios, 4 se levanta de la mesa, se quita el manto, y tomando una toalla, se la ató a la cintura. 5 Después echa agua en un recipiente y se puso a lavarles los pies a los discípulos y a secárselos con la toalla que llevaba en la cintura… 12Después de haberles lavado los pies, se puso el manto, volvió a la mesa y les dijo: ¿Comprenden lo que acabo de hacer? 13Ustedes me llaman maestro y señor, y dicen bien. 14Pero si yo, que soy maestro y señor, les he lavado los pies, también ustedes deben lavarse los pies unos a otros. 15Les he dado ejemplo para que hagan lo mismo que yo hice con ustedes.

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La tarde de jueves nos sumerge en el triduo pascual; son los tres días más sagrados de la liturgia cristiana. Estos días nos han sido atesorados, por la tradición milenaria de la fe, en forma de ritos, que pueden resultar enigmáticos y estériles para los foráneos. Celebramos la pascua en una atmósfera de santa intimidad. Cenamos con personas conocidas, del propio grupo, y compartimos una comida peculiar, con dieta, palabras y gestos propios de esta noche. La noche cierra puertas y ventanas como para obligarnos a la intimidad y a hundirnos en el sentido de lo que repetimos. Nos adentramos en lo sagrado. Esta es la noche de la vida preservada para Dios. La sangre en el marco de las puertas y Jesús lavando los pies de los discípulos indican que Dios rescata a sus fieles de la muerte. La vida rescatada es una vida endeudada, que salda su cuota en el servicio mutuo. Por eso partimos el pan y compartimos la copa de Jesús. Nada hay más sagrado que la vida. ¿A quién le entregamos la vida? ¿Qué es santo para nosotros?

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Comentario al Evangelio – 28 de marzo 2018

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Mt 26,14-25: ¿Dónde quieres que preparemos la Pascua?

Miércoles Santo Enrique Susso (1365) Primera lectura: Is 50,4-9: Ofrecí la espalda a los que golpeaban Salmo responsorial: Sal 68,8-10.21-22.31.33-34 

En aquel tiempo uno de los Doce, llamado Judas Iscariote, se dirigió a los sumos sacerdotes 15y les propuso: ¿Qué me dan si lo entrego a ustedes? Ellos se pusieron de acuerdo en treinta monedas de plata. 16Desde aquel momento buscaba una ocasión para entregarlo. 17El primer día de los Ázimos se acercaron los discípulos a Jesús y le preguntaron: ¿Dónde quieres que te preparemos la cena de Pascua?18Él les contestó: Vayan a la ciudad, a la casa de tal persona, y díganle: El maestro dice: mi hora está próxima; en tu casa celebraré la Pascua con mis discípulos.19Los discípulos prepararon la cena de Pascua siguiendo las instrucciones de Jesús. 20Al atardecer se puso a la mesa con los Doce. 21Mientras comían, les dijo: Les aseguro que uno de ustedes me va a entregar. 22Muy tristes, empezaron a preguntarle uno por uno: ¿Soy yo, Señor?23Él contestó: El que se ha servido de la misma fuente que yo, ése me entregará. 24El Hijo del Hombre se va, como está escrito de él; pero, ¡ay de aquél por quien el Hijo del Hombre será entregado! Más le valdría a ese hombre no haber nacido. 25Le dijo Judas, el traidor: ¿Soy yo, maestro? Le respondió Jesús: Tú lo has dicho.

Comentario

La figura del Siervo conduce el caminar del cristiano hacia los días más santos de la liturgia. El Siervo se presenta como un verdadero aprendiz de Dios. El aprendizaje le ha exigido una entereza inusual para sobreponerse al dolor. Lejos de renunciar, ha redoblado su confianza en quien lo sostiene. Aprender a ser siervo de Dios es tarea de una vida. El Siervo se ha desvivido procurando consuelo, aunque esto le haya acarreado burlas y ofensas. La tarea de consolar no es fácil, no es asunto de retórica. Tiene que ver con la empatía y la solidaridad, que surgen naturalmente alhaber pasado por circunstancias parecidas, al haber sido victimizado. Asimilar la experiencia del propio dolor nos coloca en mejor condición para convertirnos en siervos de Dios, para cumplir la tarea que nos propone. El Siervoredobla su ligamen con Dios. Esto es algo invisible a los ojos e inexplicable para sus adversarios. El Siervo sabe que Dios, y solo Él, es su defensor y su ayuda. En los momentos difíciles, ¿dónde hemos colocado nuestra confianza?

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Comentario al Evangelio – 27 de marzo 2018

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Jn 13,21-33.36-38: Uno de ustedes me va entregar

Martes Santo Juan de Egipto (394) Primera lectura: Is 49,1-6: El Señor me llamó Salmo responsorial: Sal 70,1-6.15.17

En aquel tiempo, Jesús se estremeció por dentro y declaró: Les aseguro que uno de ustedes me entregará. 22Los discípulos se miraban, unos a otros sin saber por quién lo decía. 23Uno de los discípulos, el más amigo de Jesús, estaba reclinado a su derecha. 24Simón Pedro le hace un gesto y le dice: Averigua a quién se refiere. 25Él se inclinó hacia el costado de Jesús y le dijo: Señor, ¿quién es? 26Le responde Jesús: Aquél a quien le dé un trozo de pan remojado. Remojó el pan, lo tomó y se lo dio a Judas el de Simón Iscariote. 27Detrás del bocado Satanás entró en él. Jesús le dice: Lo que tienes que hacer hazlo pronto… 30Y enseguida, después de recibir el bocado, Judas salió. Era de noche. 31Cuando salió, dijo Jesús: Ahora ha sido glorificado el Hijo del Hombre y Dios ha sido glorificado por él. 32Si Dios ha sido glorificado por él, también Dios lo glorificará por sí, y lo hará pronto. 33Hijitos, todavía estaré un poco con ustedes; me buscarán y, como dije a los judíos también lo digo ahora, a donde yo voy ustedes no pueden venir. 36Le dice Simón Pedro: Señor, ¿adónde vas? Le respondió Jesús: A donde yo voy no puedes seguirme por ahora, me seguirás más tarde. 37Le dice Pedro: Señor, ¿por qué no puedo seguirte ahora? Daré mi vida por ti. 38Le contesta Jesús: ¿Que darás la vida por mí? Te aseguro que antes de que cante el gallo, me negarás tres veces.

Comentario

El Siervo publica su desaliento ante la magra cosecha de sus esfuerzos por hacer valer el derecho. El desánimo y la frustración también hacen presa en el caminar espiritual del cristiano. Muchas veces los reveses obligan a replantearse metas, métodos o ejecutores en el proyecto elegido, pues pareciera que Dios quiere otra cosa. Los esfuerzos parecen inútiles. Parece más razonable renunciar a él. Esa es la hora en la que nos asalta la tentación de buscar el propio interés, de perseguir el salario propio. Vienen a la mente las figuras de Judas y de Pedro. Conocemos el desenlace por los relatos de los evangelios, pero de sus crisis nada sabemos. Al meditar en la figura del Siervo, cabe preguntarnos por las horas bajas que nos abruman, cuando los tropiezos se presentan. Entonces es momento de recuperar la vocación primera. Tenemos el recurso de apelar a la conciencia bautismal, al llamado de Dios a ser luz y a colaborar en la reunión de los hijos de Dios.

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Comentario al Evangelio – 26 de marzo 2018

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Jn 12,1-11: María ungió los pies de Jesús

Lunes Santo Braulio (651) Primera lectura: Is 42,1-7: Sobre él he puesto mi espíritu Salmo responsorial: Sal 26,1-3.13-14

Seis días antes de la Pascua Jesús fue a Betania, donde estaba Lázaro, al que había resucitado de entre los muertos. 2 Le ofrecieron un banquete. Marta servía y Lázaro era uno de los comensales. 3 María tomó una libra de perfume de nardo puro, muy costoso, ungió con él los pies a Jesús y se los enjugó con los cabellos. La casa se llenó del olor del perfume. 4 Judas Iscariote, uno de los discípulos, el que lo iba a entregar, dijo:5 ¿Por qué no han vendido ese perfume en trescientas monedas para repartirlas a los pobres?6 Lo decía no porque le importaran los pobres, sino porque era ladrón; y, como llevaba la bolsa, robaba de lo que ponían en ella. 7 Jesús contestó: Déjala que lo guarde para el día de mi sepultura. 8 A los pobres los tendrán siempre entre ustedes, pero a mí no siempre me tendrán.9 Un gran gentío de judíos supo que estaba allí y acudieron, no solo por Jesús, sino también para ver a Lázaro, al que había resucitado de entre los muertos. 10Los sumos sacerdotes habían decidido dar muerte también a Lázaro, 11porque por su causa muchos judíos iban y creían en Jesús.

Comentario

Al iniciar la Semana Santa, la liturgia coloca nuestra mirada en el Siervo de Dios, una persona con autoridad divina, responsable de la restauración nacional. La llevará a cabo atendiendo a los más necesitados y mediante el ejercicio del derecho. El derecho equivale al estatuto legal o jurídico de un grupo humano. En la organización social el derecho salvaguarda a los débiles frente a los fuertes. En un tiempo ejercer el derecho era obligación del monarca, pues la autoridad le venía de Dios, pero eso ha cambiado. Al precio de muchas vidas y a golpes de democracia, se fue abriendo paso el sentido de la inviolable dignidad humana, como fuente de derechos con validez universal. La autoridad tiene por misión irrenunciable el ejercicio del derecho. Sin embargo, hoy, promover el derecho ha rebasado las instancias individuales. Ya no es tarea exclusiva de las legítimas autoridades de una sociedad, sino también de numerosas personas, grupos y asociaciones que trabajan porque cada persona alcance su pleno desarrollo, físico, anímico, espiritual y social. ¿Cómo y dónde promovemos el derecho y la justicia?

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Comentario al Evangelio – 25 de marzo 2018

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Mc 14,1–15,47: Pasión de Nuestro Señor Jesucristo

Domingo de Ramos Primera lectura: Is 50,4-7: No me tapé el rostro Salmo responsorial: Sal 21,8-9.17-20.23-24 Segunda lectura: Fil 2,6-11: Se humilló, por eso Dios lo ensalzó sobre todo

Faltaban dos días para la fiesta de la Pascua y de los Ázimos. Los sumos sacerdotes y los letrados buscaban apoderarse de él mediante un engaño para darle muerte. 2 Pero decían que no debía ser durante las fiestas, para que no se amotinase el pueblo. 3 Estando él en Betania, invitado en casa de Simón el Leproso, llegó una mujer con un frasco de perfume de nardo puro muy costoso. Quebró el frasco y se lo derramó en la cabeza. 4 Algunos comentaban indignados: ¿A qué viene este derroche de perfume? 5 Se podía haberlo vendido por trescientos denarios para dárselos a los pobres. Y la reprendían. 6 Pero Jesús dijo: Déjenla, ¿por qué la molestan? Ha hecho una obra buena conmigo. 7 A los pobres los tendrán siempre entre ustedes y podrán socorrerlos cuando quieran; pero a mí no siempre me tendrán. 8 Ha hecho lo que podía: se ha adelantado a preparar mi cuerpo para la sepultura. 9 Les aseguro que en cualquier parte del mundo donde se proclame la Buena Noticia, se mencionará también lo que ella ha hecho. 10Judas Iscariote, uno de los Doce, se dirigió a los sumos sacerdotes para entregárselo. 11Al oírlo se alegraron y prometieron darle dinero. Y él se puso a buscar una oportunidad para ello…

Comentario

Este día señala el umbral para la celebración del misterio de la muerte y resurrección de Cristo. Desde este portal divisamos nuestro propio misterio. Mirar a Cristo sin mirarnos a nosotros mismos es enajenarnos. Consideramos esas dos dimensiones aunadas en el misterio de nuestra fe. Pensar en la muerte entristece y causa dolor, disminuye la vitalidad –y la productividad–, dice algún psicólogo; lo recomendable es no pensar en ella. La muerte, sin embargo, es terca, y nunca desaparece; en cierta manera nos pertenece, pues la llevamos cosida a los huesos desde el nacimiento: anda con la vida. El dolor nos la recuerda. Los directores espirituales alientan a pensar en la muerte, porque su consideración nos transforma en personas libres y generosas. La actitud ante la muerte deriva de nuestra actitud ante la vida. Si nuestro afán alcanza su límite en satisfacer los ideales de tener, poder y sobrevivir, nuestro horizonte no se alarga más allá de a dónde llega el mercado. ¿Por qué duele la muerte? Pensemos en su contrario. Si lo que vigoriza nuestra existencia es la experiencia de libertad, dignidad y fraternidad, nuestra vocación nos impulsa a una vida auténtica y verdadera. La muerte duele, pero por otra razón. ¿Nos duele la muerte de Jesús? La muerte de Jesús fue como la de todo hombre, el precio de su humanidad vulnerable y limitada. Por eso, la muerte lo acaba de humanizar; el Cristo es hermano nuestro, en su muerte.

Por otro lado, la muerte tiene algo singular, porque desnuda la inhumanidad de la justicia y sus sistemas. Jesús fue ejecutado mediante unos mecanismos que deshumanizan a víctimas y a verdugos. ¿A quién le duele la muerte de Jesús? La hemos hecho motivo de fiestas y romerías, pero no de duelo por la propia inhumanidad; su ajusticiamiento clama humanizarnos, hermanarnos. Su muerte debe volvernos vulnerables. La muerte de Jesús le duele solo a quien le duele la pérdida de un hermano y a quien sufre por el rostro insustituible de un desaparecido. Esto, y solo esto, nos pone en condición de “morir con él”. Cuando esto ocurre, aquella muerte redime. La resistencia de Jeremías y la humillación del Cristo claman a nuestra humanidad sorda y ciega; gritan pidiendo frenar la violencia, imploran mirar el rostro de las víctimas, los ajusticiados y los desaparecidos. Esto es lo que aquella mujer excesiva del evangelio comprendió en su momento. Ella nos brinda la oportunidad de “preparar los cuerpos para la sepultura”, es decir, de regalarnos humanidad, misericordia.

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Comentario al Evangelio – 24 de marzo 2018

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Jn 11,45-57: Reunirá a los hijos de Dios

Óscar Arnulfo Romero, mártir (1980) Catalina de Suecia (1381) Primera lectura: Ez 37,21-28: Los haré un solo Pueblo Salmo responsorial: Interleccional Jr 31,10-13

Muchos judíos que habían ido a visitar a María y vieron lo que hizo creyeron en él. 46Pero algunos fueron y contaron a los fariseos lo que había hecho Jesús. 47Los sumos sacerdotes y los fariseos reunieron entonces el Consejo y dijeron: ¿Qué hacemos? Este hombre está haciendo muchos milagros. 48Si lo dejamos seguir así, todos creerán en él, entonces vendrán los romanos y nos destruirán el santuario y la nación. 49Uno de ellos, llamado Caifás, que era sumo sacerdote aquel año, les dijo: No entienden nada. 50¿No ven que es mejor que muera uno solo por el pueblo y no que muera toda la nación? … 52Y no solo por la nación, sino para reunir en la unidad a los hijos de Dios que estaban dispersos. 53Así, a partir de aquel día, resolvieron darle muerte. 54Por eso Jesús ya no andaba públicamente entre los judíos, sino que se marchó a una región próxima al desierto, a un pueblo llamado Efraín, y se quedó allí con los discípulos. 55Se acercaba la Pascua judía y muchos subían del campo a Jerusalén para purificarse antes de la fiesta. 56Buscaban a Jesús y, de pie en el templo, comentaban entre sí: ¿Qué les parece? ¿Vendrá a la fiesta o no? 57Los sumos sacerdotes y los fariseos habían dado órdenes para que quien conociese su paradero lo denunciase, de modo que pudieran arrestarlo.

Comentario

Ser pueblo no es una vocación publicitada ni a la que aspire alguna porción significativa de ciudadanos. Se aspira más bien a lo contrario en nuestros países. El grueso de la población ansía escalar la pirámide social y sobresalir, como sea, para allegarse bienes inaccesibles para el pueblo. Nadie quiere ser ni vivir como pueblo. Sin embargo, mirando al santo de hoy, san Romero de América, queda claro que Dios quiere hacernos pueblo. Un pueblo tiene nombre, espacio y lugar. No cabe bajar los brazos y enfilar mudos hacia el matadero. La fuerza de vivir es lo que empuja y vigoriza las acciones de resistencia. Un pueblo disperso no es tal, debe encontrar espacios propios de comunión, su lugar, su tierra. El pueblo se caracteriza por sus valores y sus bienes culturales. ¿Cuáles son los valores que apreciamos, cultivamos y celebramos en nuestro pueblo? Cuando decimos que somos pueblo de Dios, ¿qué es lo que queremos decir?

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Comentario al Evangelio – 23 de marzo 2018

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Jn 10,31-42: Intentaron detenerlo, pero se les escapó

Toribio de Mogrovejo (1606) Primera lectura: Jr 20,10-13: El Señor está conmigo Salmo responsorial: Sal 17,2-7

En aquel tiempo los judíos tomaron piedras para apedrear a Jesús.32Él les dijo: Por encargo del Padre les hice ver muchas obras buenas: ¿por cuál de ellas me apedrean?33Le contestaron los judíos: Por ninguna obra buena te apedreamos, sino por la blasfemia, porque siendo hombre te haces Dios.34Jesús les contestó: ¿No está escrito en la ley de ustedes: Yo les digo: son dioses? 35Si la ley llama dioses a aquéllos a quienes se dirigió la Palabra de Dios, y la Escritura no puede fallar, 36¿cómo dicen: Tú blasfemas al que el Padre consagró y envió al mundo, porque dijo que es Hijo de Dios? 37Si no hago las obras de mi Padre, no me crean. 38Pero si las hago, crean en las obras aunque no me crean a mí, así reconocerán y sabrán que el Padre está en mí y yo en el Padre.39Entonces intentaron arrestarlo de nuevo, pero él se les escapó de las manos. 40Pasó de nuevo a la otra orilla del Jordán, donde Juan bautizaba en otro tiempo, y se quedó allí. 41Acudieron muchos a él y decían: –Aunque Juan no hizo señal alguna, todo lo que dijo de éste era verdad.42Y allí, muchos creyeron en él.

Comentario

Jeremías está asediado por sus enemigos porque es un disidente de los modos de pensar dominantes. Donde ellos auguran éxitos y bonanza, Jeremías ve desgracia y desolación. A nadie le gustan los aguafiestas, los negativos. Jeremías se volvió uno de ésos, porque ser profeta es ser crítico: mirar, hablar y actuar con otros ojos, otra voz y otras manos. Las estructuras sociales, políticas o religiosas no recomiendan el pensamiento crítico, más bien buscan acallarlo. Pensar críticamente es lo más saludable. Para ello hay que saber tomar distancia y beber de una fuente diferente, que procure criterios saludables. Las Escrituras representan una fuente inagotable de pensamiento crítico, para no ir por la vida “como borregos”, sino conscientes de la meta y de los caminos a seguir. Hoy, nuestra vocación profética reclama vivir atentos a toda opresión e intolerancia para erradicarlas. Nuestro tejido social exige tolerancia y pluralidad; si queremos construir la hermandad solidaria social, ha de ser a base del intercambio de bienes y del diálogo sincero por la verdad. Sin estos componentes no hay identidad profética cristiana.

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Comentario al Evangelio – 22 de marzo 2018

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Jn 8,51-59: Abrahán saltaba de gozo pensando ver mi día

Lea (384) Primera lectura: Gn 17,3-9: Serás Padre de muchos pueblos Salmo responsorial: Sal 104,4-9

En aquel tiempo dijo Jesús a los judíos: Les aseguro que quien cumpla mi palabra no sufrirá jamás la muerte.52Entonces le dijeron los judíos: Ahora sí estamos seguros de que estás endemoniado. Abrahán murió, lo mismo los profetas, y tú dices que quien cumpla tu palabra no sufrirá jamás la muerte. 53¿Por quién te tienes?54Contestó Jesús: Si yo me glorificara a mí mismo, mi gloria no valdría nada; es mi Padre quien me glorifica, el mismo que ustedes llaman nuestro Dios, 55aunque no lo conocen. Yo en cambio lo conozco. Si dijera que no lo conozco, sería mentiroso como ustedes. Pero lo conozco y cumplo su palabra. 56Abrahán, el padre de ustedes disfrutaba esperando ver mi día: lo vio y se llenó de alegría.57Le replicaron los judíos: No has cumplido cincuenta años, ¿y has conocido a Abrahán?58Jesús les dijo: Les aseguro, antes de que existiera Abrahán, existo yo. 59Recogieron piedras para apedrearlo; pero Jesús se escondió y salió del templo.

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La paternidad es una experiencia única porque transforma la vida del que la abraza. No se puede ser padre a medias. Abrán había acariciado esa vocación como un sueño, y también había visto disminuir las posibilidades de verlo realizado. Dios, sin embargo, le abre un nuevo horizonte.Comienza por cambiarle el nombre, y con esto empieza a cumplirse el destino de una paternidad inconmensurable. A Dios lo conocemos como Padre nuestro. La paternidad se iniciaen el engendrar, pero se va realizando con el pan de cada día: una relación que se adentra en el conocimiento personal, se sostiene con el diálogo cotidiano y se expresa como protección en cada aspecto de la vida. La paternidad se renueva en cada etapa del hijo, y se diversifica de modo increíble. Piensa en los abuelos que de pronto se ven esperando un bebé. La paternidad crea vínculos que nunca se rompen. Este vínculo es el que más nos asemeja a Dios. Preguntémonos cómo se expresa la paternidad divina en nosotros y cómo la reflejamos en la vida diaria.

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Comentario al Evangelio – 21 de marzo 2018

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Jn 8,31-42: Serán realmente libres

Nicolás de Flüe (1497) Primera lectura: Dn 3,14-20.24.28: Envió un Ángel a sus siervos Salmo responsorial: Interleccional Dn 3,52-56

En aquel tiempo dijo Jesús a los judíos que habían creído en él: Si se mantienen fieles a mi palabra, serán realmente discípulos míos, 32conocerán la verdad y la verdad los hará libres.33Le contestaron: Somos descendientes de Abrahán y nunca hemos sido esclavos de nadie. ¿Por qué dices que seremos libres? 34Jesús les contestó: Les aseguro que quien peca es esclavo; 35y el esclavo no permanece siempre en la casa, mientras que el hijo permanece siempre. 36Por tanto, si el Hijo les da la libertad, serán realmente libres. 37Yo se que ustedes son descendientes de Abrahán; pero tratan de matarme porque no aceptan mi palabra. 38Yo digo lo que he visto junto a mi Padre; ustedes hacen lo que han oído a su padre. 39Le contestaron: Nuestro padre es Abrahán. Replicó Jesús: Si fueran hijos de Abrahán, harían las obras de Abrahán. 40Pero ahora intentan matarme a mí, al hombre que les dice la verdad que ha oído de Dios. Eso no lo hacía Abrahán. 41Pero ustedes obran como su padre. Entonces le responden: Nosotros no somos hijos bastardos; tenemos un solo padre, que es Dios.42Jesús les replicó: Si Dios fuera su padre, ustedes me amarían, porque yo vine de parte de Dios y aquí estoy. No vine por mi cuenta, sino que él me envió. 43¿Por qué no entienden mi lenguaje?

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Hay momentos de profundas crisis religiosas, cuando la avalancha modernizante echa por tierra usos y costumbres ancestrales. Entonces, se vuelve imperioso recuperar la memoria del Dios que salva, y con ella la propia identidad histórica. Esto sucedía cuando el helenismo golpeaba la comprensión del mundo, de la historia y de los modos de vida asumidos por el pueblo de Dios. Particularmente los jóvenes se sentían atraídos por el estilo de vida griego, en tanto que los sabios judíos recurrían a las memorias de la salvación, algunas transmitidas por Daniel, para rescatar su identidad. La necesidad de experimentar el poder de Dios no es exclusiva de los jóvenes. Nos gustaría una muestra apabullante del Dios verdadero que convenciera hasta a los idólatras. Pero, ¿esto nos haría mejores personas? ¿Nos haría capaces de acogernos a la bondad del Creador o su poder nos llenaría de temor? ¿Nos haría crecer esto en libertad y dignidad? Respondamos con toda honestidad en nuestra oración de hoy:¿qué tipo de experiencia hemos tenido de Dios? Nuestra respuesta despejará cualquier crisis.

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Comentario al Evangelio – 20 de marzo 2018

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Jn 8,21-30: Cuando levantes al Hijo del hombre, sabrán que yo soy

José Bilczewski (1923) Ma. Josefa del Corazón de Jesús, fundadora (1912) Primera lectura: Nm 21,4-9: Quedarán sanos al mirar a la serpiente Salmo responsorial: Sal 101,2-3.16-21

En otra ocasión Jesús les dijo a los fariseos: Yo me voy, ustedes me buscarán y morirán en su pecado. A donde yo voy ustedes no pueden venir. 22Comentaron los judíos: ¿Será que se piensa matar y por eso dice que no podemos ir a donde él va? 23Les dijo: Ustedes son de aquí abajo, yo soy de lo alto; ustedes son de este mundo, yo no soy de este mundo. 24Yo les dije que morirían por sus pecados. Si no creen que Yo soy, morirán por sus pecados. 25Le preguntaron:¿Tú quién eres? Jesús les contestó: –Esto es lo que les estoy diciendo desde el principio. 26Tengo mucho que decir y juzgar de ustedes. Pero el que me envió dice la verdad, y lo que escuché de él es lo que digo al mundo. 27No comprendieron que se refería al Padre. 28Jesús añadió: Cuando hayan levantado al Hijo del Hombre, comprenderán que Yo soy y que no hago nada por mi cuenta, sino que hablo como mi Padre me enseñó. 29El que me envió está conmigo y no me deja solo, porque yo hago siempre lo que le agrada. 30Por estas palabras muchos creyeron en él.

Comentario

En la ruta hacia la libertad y la vida digna con Dios, el caminante puede ser herido de muerte y no alcanzar la meta, ya sea porque los obstáculos son insuperables o porque no cobra conciencia de su propio potencial, se olvida de sus pasos y hasta de orar. La mordedura mortal, sin embargo, obliga a recuperar lo ganado en la batalla. La serpiente es señal de lo vulnerable que es el humano frente al mal, y nos remonta al Paraíso, a la imagen de la transgresión original. Sucumbimos ante el mal, ahogados en los sueños de grandeza. Recuperar conciencia de nuestra fragilidad es algo saludable y necesario para ir al encuentro de la promesa divina. La fragilidad se sustenta en lo simple y sustancial: pan y agua. No vale la pena correr riesgos inútiles, porque no somos fuertes. Miremos lo que tenemos y oremos con nuestra debilidad. Dios nos la transformará en señal de vida perdurable. Las Escrituras nos ayudan a recuperarnos, a dejar de mirar el suelo para poner nuestros ojos en el Levantado; de allí nos viene la salud.