Publicado el

Comentario al Evangelio – 3 de julio 2018

Borrador automático

Jn 20,24-29: ¡Señor mío y Dios mío!

Tomás, apóstol (s. I) Primera lectura: Ef 2,19-22 Están edificados sobre los Apóstoles Salmo responsorial: Sal 116,1-2

Tomás, llamado Mellizo, uno de los Doce, no estaba con ellos cuando vino Jesús. 25Los otros discípulos le decían: Hemos visto al Señor. Él replicó: Si no veo en sus manos la marca de los clavos, si no meto el dedo en el lugar de los clavos, y la mano por su costado, no creeré. 26A los ocho días estaban de nuevo los discípulos reunidos en la casa y Tomás con ellos. Se presentó Jesús a pesar de estar las puertas cerradas, se colocó en medio y les dijo: La paz esté con ustedes. 27Después dice a Tomás: Mira mis manos y toca mis heridas; extiende tu mano y palpa mi costado, en adelante no seas incrédulo, sino hombre de fe. 28Le contestó Tomás: Señor mío y Dios mío. 29Le dice Jesús: Porque me has visto, has creído; felices los que crean sin haber visto.

Comentario

La Iglesia celebra hoy al apóstol Tomás; su vocación adquiere sentido para nosotros, personal y eclesialmente, porque se hizo “responsable” de la experiencia del Resucitado y del sostenimiento de la comunidad de fe. Dos son los aspectos fundamentales de este relato. El primero es la ausencia de Tomás del ámbito de la comunidad. Esta ausencia reviste una relevancia única: la manifestación de Jesús Resucitado tiene sentido en y por la relación con la comunidad. El segundo aspecto, es que nuestra fe es de algún modo heredada de la experiencia de la comunidad pospascual, porque es ella la que tiene experiencia de que el Resucitado, es el Crucificado. Se tiene conciencia de esto, no por “meter los dedos”, sino por la fe compartida de la comunidad y la experiencia de Dios en la propia vida. La fe cristiana no es una comprobación científica, sino una experiencia de encuentro trascendente y se da en la densidad de la vida.

Publicado el

Comentario al Evangelio – 2 de julio 2018

Borrador automático

Mt 8,18-22: ¡Sígueme!

Proceso y Martiniano, mártires (s. I) Primera lectura: Am 2,6-10.13-16 Venden al inocente por dinero Salmo responsorial: Sal 49,16b-23

En aquel tiempo, al ver Jesús la multitud que lo rodeaba, dio orden de atravesar el lago. 19Entonces se acercó un letrado y le dijo: Maestro, te seguiré adonde vayas. 20Jesús le contestó: Las zorras tienen madrigueras, las aves del cielo nidos, pero el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar la cabeza. 21Otro discípulo le dijo: Señor, déjame primero ir a enterrar a mi padre. 22Jesús le contestó: Sígueme y deja que los muertos entierren a sus muertos.

Comentario

Seguir a Jesús, para los discípulos de ayer y de hoy, significa asumir la vida como aventura, apostar por la novedad y compartir su destino. Aventura, porque implica una “voluntad exploratoria, una constante búsqueda, una pericia vital y una acción transformadora” (Armando Rojas Guardia). De la mano de la aventura, va la novedad, porque trae consigo la exigencia de ver la vida en perspectiva, con capacidad de asombro e inspiración aún en las situaciones complejas y crueles que nos acontezcan. Ambas están unidas a la radicalidad de la cruz. La invitación de Jesús no es demagogia, ni una póliza de seguro. Jesús convoca a jugarnos la vida por un mundo más humano, por unas relaciones que encarnen esperanza y fraternidad global y garanticen condiciones no violentas y sostenibles. Optar por Jesús es un proyecto, no un comodín.

Publicado el

Comentario al Evangelio – 1 de julio 2018

Borrador automático

Mc 5,21-43: A ti te digo, Niña, levántate

13º Ordinario Junípero Serra (1784) Primera lectura: Sab 1,13-15; 2,23-24 Por envidia del diablo entró la muerte Salmo responsorial: Sal 29,2.4-6.11-13 Segunda lectura: 2Cor 8,7-9.13-15 Su generosidad ayude a los pobres

En aquel tiempo, Jesús cruzó, de nuevo [en la barca], al otro lado del lago, y se reunió junto a él un gran gentío. Estando a la orilla 22llegó un jefe de la sinagoga llamado Jairo, y al verlo se postró a sus pies 23y le suplicó insistentemente: Mi hijita está agonizando. Ven e impón las manos sobre ella para que sane y conserve la vida. 24Se fue con él. Le seguía un gran gentío que lo apretaba por todos lados. 25Una mujer que llevaba doce años padeciendo hemorragias, 26que había sufrido mucho en manos de distintos médicos gastando todo lo que tenía, sin obtener mejora alguna, al contrario, peor se había puesto, 27al escuchar hablar de Jesús, se mezcló en el gentío, y por detrás le tocó el manto. 28Porque pensaba: Con solo tocar su manto, quedaré sana. 29Al instante desapareció la hemorragia, y sintió en su cuerpo que había quedado sana. 30Jesús, consciente de que una fuerza había salido de él, se volvió a la gente y preguntó: ¿Quién me ha tocado el manto? 31Los discípulos le decían: Ves que la gente te está apretujando, y preguntas ¿quién te ha tocado? 32Él miraba alrededor para descubrir a la que lo había tocado. 33La mujer, asustada y temblando, porque sabía lo que le había pasado, se acercó, se postró ante él y le confesó toda la verdad. 34Él le dijo: Hija, tu fe te ha sanado. Vete en paz y sigue sana de tu dolencia…38Llegaron a casa del jefe de la sinagoga, vio el alboroto y a los que lloraban y gritaban sin parar. 39Entró y les dijo: ¿A qué viene este alboroto y esos llantos? La muchacha no está muerta, sino dormida. 40Se reían de él. Pero él, echando afuera a todos, tomó al padre, a la madre y a sus compañeros y entró a dónde estaba la muchacha. 41Sujetando a la niña de la mano, le dijo: Talitha qum, que signifi ca: Chiquilla, te lo digo a ti, ¡levántate! 42Al instante la muchacha se levantó y se puso a caminar, tenía doce años…

Comentario

Las lecturas del día de hoy pueden ayudarnos a comprender el sentido auténtico que tiene la experiencia del dolor y de la pérdida de toda posibilidad de vida cuando se viven en carne propia o se asumen como propias.

El pasaje de la Sabiduría es una exhortación a la justicia, a mantenernos despiertos. La muerte, el olvido y la crueldad no pueden tener la última palabra. El primer responsable de subvertir el “orden” de la maldad es Dios mismo y su justicia. Él nos potencia para que aprendamos a vivir en la crisis. De igual manera, el salmista se rebela contra cualquier visión descomprometida con el padecimiento y la enfermedad. Él sabe que el sufrimiento, los miedos y la muerte, forman parte de la vida, pero no se resigna, no por deseo de inmortalidad o prepotencia, sino porque confía en Yahvé, en “Aquel que experimenta su padecimiento”, y sale de sí reaccionando con misericordia.

En la segunda lectura, el apóstol Pablo, en el contexto de la comunidad de Corinto, trasmite sin ambages que “vivir en Cristo” supone, ineludiblemente, un compromiso por la vida del prójimo. Un compromiso a modo de amor efectivo, y no asistencialismo, falsa compasión o voluntarismo. Amor efectivo significa asumir al otro, en sus padecimientos, sufrimientos y potencialidades.

Haciendo una lectura somera del relato del evangelio de Marcos, vemos que se yuxtapone una historia dentro de otra. Sin duda, es un recurso narrativo del evangelista para revelarnos, que Jesús no solo se mueve a compasión por asumir los padecimientos del otro en su densidad humana (curación de la hemorroísa), sino que es capaz de donar y potenciar la vida posibilitando su realización histórica (la vida la hija de Jairo). Pero lo crucial es que las dos acciones de Jesús son posibles por la fe, la confianza en Él, por la reacción de Él mismo ante el dolor del otro, y por hacer manifiesta la preocupación de Dios por el ser humano vulnerable.

Publicado el

Comentario al Evangelio – 30 de junio 2018

Borrador automático

Mt 8,5-17: Vendrán de oriente y occidente

Protomártires de Roma (s. I-IV)  Primera lectura: Lam 2,2.10-14.18-19 Grita al Señor, laméntate, Sión Salmo responsorial: Sal 73,1-7.20-21

Al entrar en Cafarnaún, un centurión se acercó a Jesús y le suplicó: 6 Señor, mi muchacho está postrado en casa, paralítico, y sufre terriblemente. 7 Le dijo: Yo iré a sanarlo. 8 Pero el centurión le replicó: Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo. Basta que digas una palabra y mi muchacho quedará sano… 10Al oírlo, Jesús se admiró y dijo a los que le seguían: Les aseguro, que no he encontrado una fe semejante en ningún israelita… 13Al centurión, Jesús le dijo: Ve y que suceda como has creído. En aquel instante el muchacho quedó sano. 14Entrando Jesús en casa de Pedro, vio a su suegra acostada con fiebre. 15La tomó de la mano, y se le pasó la fiebre; entonces ella se levantó y se puso a servirle. 16Al atardecer le trajeron muchos endemoniados. Él con una palabra expulsaba los demonios, y todos los enfermos sanaban. 17Así se cumplió lo anunciado por el profeta Isaías: Él tomó nuestras debilidades y cargó con nuestras enfermedades.

Comentario

Si algo nos enseñan los evangelios sobre el ministerio de Jesús es que Él estuvo en donde la vida reclamaba sus derechos, anhelaba dignificación y justicia. Este movimiento existencial del Maestro fue posible no solo por su fe en Dios, la coherencia de sus palabras y la autoridad de sus acciones, sino por su reacción ante la fe, las palabras y las situaciones de los agobiados y los oprimidos. Las narraciones del evangelio de hoy evocan este moverse a compasión de Jesús. La fe recíproca, la palabra compartida y el gesto de cercanía tienen que ser acontecimientos de humanización. Reivindiquemos la palabra, como lo expresa el poeta venezolano Rafael Cadenas: “Que cada palabra, lleve lo que dice. Que sea como el temblor que la sostiene. Que se mantenga como un latido.(…) Debo llevar en peso mis palabras. Me poseen tanto como yo a ellas”. ¿Tu vida es “palabra y experiencia de Dios”?

Publicado el

Comentario al Evangelio – 29 de junio 2018

Borrador automático

Mt 16,13-19: Te daré las llaves del Reino

Pedro y Pablo, apóstoles. Primera lectura: Hch 12,1-11 El Señor me libró de Herodes Salmo responsorial: Sal 33,2-9 Segunda lectura: 2Tim 4,6-8.17-18: Ahora me aguarda la corona merecida

En aquel tiempo, cuando llegó Jesús a la región de Cesá- rea de Felipe, preguntó a los discípulos: ¿Quién dice la gente que es el Hijo del Hombre? 14Ellos contestaron: Unos dicen que es Juan el Bautista; otros, que es Elías; otros, Jeremías o algún otro profeta. 15Él les dijo: Y ustedes, ¿quién dicen que soy? 16Simón Pedro respondió: Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo. 17Jesús le dijo: ¡Dichoso tú, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo ha revelado nadie de carne y hueso, sino mi Padre del cielo! 18Pues yo te digo que tú eres Pedro y sobre esta piedra construiré mi Iglesia, y el imperio de la muerte no la vencerá. 19A ti te daré las llaves del reino de los cielos: lo que ates en la tierra quedará atado en el cielo; lo que desates en la tierra quedará desatado en el cielo.

Comentario

Celebramos la fiesta de Pedro y Pablo. El sentido de esta solemnidad radica en que ambos apóstoles representan modos diversos, auténticos y complementarios de seguir a Jesús y de construir la Iglesia en medio de los avatares internos que se dan en la formación de la identidad, estructura y dinámica de la comunidad cristiana naciente, y en los contextos sociopolíticos y religiosos adversos y desafiantes. Las primeras comunidades cristianas van a ir experimentando la necesidad de volver a la memoria del Maestro, recuperar los sentidos de su praxis sanadora y retomar el envío que les hizo a predicar el Reino más allá de las propias fronteras, para constituir la comunidad fraterna de los hijos e hijas de Dios. En el trasfondo de este proceso está la pregunta de Jesús, y ustedes, ¿quién dicen que soy yo? Dado que es la persona de Jesús y su causa, el Reino de Dios, las que nos sostienen y nos hacen, como a Pedro y a Pablo, responsables de la comunidad eclesial.

Publicado el

Comentario al Evangelio – 28 de junio 2018

Borrador automático

Mt 7,21-29: La casa edificada sobre roca

Ireneo, obispo y mártir (203) Primera lectura: 2Re 24,8-17 Nabucodonosor deportó a Jeconías Salmo responsorial: Sal 78,1-5.8-9

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: No todo el que me diga: ¡Señor, Señor!, entrará en el reino de los cielos, sino el que haga la voluntad de mi Padre del cielo. 22Cuando llegue aquel día, muchos me dirán: ¡Señor, Señor! ¿No hemos profetizado en tu nombre? ¿No hemos expulsado demonios en tu nombre? ¿No hemos hecho milagros en tu nombre? 23Y yo entonces les declararé: Nunca los conocí; apártense de mí, ustedes que hacen el mal. 24Así pues, quien escucha estas palabras mías y las pone en práctica se parece a un hombre prudente que construyó su casa sobre roca. 25Cayó la lluvia, crecieron los ríos, soplaron los vientos y se abatieron sobre la casa; pero no se derrumbó, porque estaba cimentada sobre roca…

Comentario

Hemos llegado al cierre del sermón de la montaña y Jesús culmina sus enseñanzas con un criterio de discernimiento clave para la vida personal y comunitaria: no son los grandes discursos, ni las búsquedas de “milagros”, ni el prestigio adquirido, los rasgos de una auténtica religiosidad, sino el actuar según a la voluntad de Dios y su justicia. Para la vida cristiana este actuar supone varios rasgos evangélicos. Primero, capacidad para afinar el corazón a la reacción y anhelo de misericordia de los pobres y sufrientes. Segundo, actitud de lucha y pasión por crear condiciones de vida más justas y pacíficas. Tercero, ejercicio de una voluntad libre capaz de actuar movida por la responsabilidad y la solidaridad. Cuarto, cultivo de una fe lúcida y una espiritualidad encarnada que responda a las cuestiones vitales de la vida cotidiana. Quinto, mantener una visión profética atenta a los signos y desafíos de los tiempos. Sexto, donar sangre martirial, que no es otra cosa que vivir tan humanamente como Él vivió asumiendo con alegría las consecuencias. ¿Toda tu persona trasmite estos rasgos evangélicos?

Publicado el

Comentario al Evangelio – 27 de junio 2018

Borrador automático

Mt 7,15-20: Por sus frutos los conocerán

Cirilo de Alejandría (444) Primera lectura: 2Re 22,8-13; 23,1-3 El rey leyó el libro y selló ante el Señor la alianza Salmo responsorial: Sal 118,33-36.39-40

En aquel tiempo Jesús dijo a sus discípulos: Cuídense de los falsos profetas que se acercan disfrazados de ovejas y por dentro son lobos rapaces. 16Por sus frutos los reconocerán. ¿Se cosechan uvas de los espinos o higos de los cardos? 17Un árbol sano da frutos buenos, un árbol enfermo da frutos malos. 18Un árbol sano no puede dar frutos malos ni un árbol enfermo puede dar frutos buenos. 19El árbol que no dé frutos buenos será cortado y echado al fuego. 20Así pues, por sus frutos los reconocerán.

Comentario

La lectura evangélica nos invita a estar vigilantes. En esta oportunidad la enseñanza de Jesús adquiere tono de advertencia: ¡Cuídense de los falsos profetas! Releída hoy, esta exhortación del Maestro exige de toda persona y de la comunidad eclesial “caer en la cuenta” de los falsos mensajeros que actúan como mesías políticos comprando conciencias, haciendo negocios con la palabra de Dios y creando mecanismos religiosos que deshumanizan. ¿Cómo distinguir a un auténtico profeta? (1) El profeta es una persona incómoda porque no hace componendas con poder opresor alguno, dado que su origen e identidad provienen de Dios y de su Palabra. (2) Los auténticos profetas ponen su energía en el mensaje que humaniza, la Palabra de Dios. (3) Tienen una experiencia radical de Dios por su lucidez histórica, por su arraigo espiritual y su capacidad contemplativa. (4) El mensaje que trasmite el profeta se verifica en la propia vida y en la historia prospectivamente. (5) Denuncian la idolatría cultual, la depravación política y el comercio espiritual. ¿Estás dispuesto a vivir proféticamente?

Publicado el

Comentario al Evangelio – 26 de junio 2018

Borrador automático

Mt 7,6.12-14: Traten a los demás como quieren que los traten

José María Robles, mártir (1927) Primera lectura: 2Re 19,9b-11.14-21.31-35a.36 Escudaré a esta ciudad Salmo responsorial: Sal 47,2-4.10-11

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: No tiren las cosas santas a los perros, ni arrojen sus perlas a los cerdos, no sea que las pisoteen y después se vuelvan contra ustedes para destrozarlos. 12Traten a los demás como quieren que los demás los traten. En esto consiste la ley y los profetas. 13Entren por la puerta estrecha; porque es ancha la puerta y espacioso el camino que lleva a la perdición, y son muchos los que entran por ella. 14¡Qué estrecha es la puerta!, ¡qué angosto el camino que lleva a la vida!, y son pocos los que lo encuentran.

Comentario

En el evangelio de hoy Jesús propone tres caminos para vivir de un modo nuevo. El primero, no tiren las cosas santas a los perros. Jesús quiere proporcionar al creyente un horizonte de acción universalizable: el reino de Dios y su justicia está destinado a todos los seres humanos. Esta perspectiva supone rechazar la discriminación por razones de fe, reconocer al otro como interlocutor válido, y crear un escenario de diálogo y respeto compartido. El segundo, traten a los demás como quieren que los demás los traten. La llamada regla de oro pertenece a la tradición religiosa de la humanidad. Jesús la retoma dándole un sentido más profundo: practicar la justicia recíprocamente y evitar la justificación de la violencia. El tercero, entren por la puerta estrecha. Enfatiza el modo sapiencial de exponer dos formas de conducirse en la vida: la de quienes buscan la degradación humana o la de quienes asumen la vida como proyecto de humanización. ”En realidad, solo existe la dirección que tomamos, lo que puede haber sido ya no vale” (Mario Benedetti).

Publicado el

Comentario al Evangelio – 25 de junio 2018

Borrador automático

Mt 7,1-5: Del modo que juzguen se les juzgará

Guillermo (1142) Primera lectura: 2Re 17,5-8.13-15a.18 El Señor arrojó fuego a Israel Salmo responsorial: Sal 59,3-5.12-14

Dijo Jesús: No juzguen y no serán juzgados. 2 Del mismo modo que ustedes juzguen se los juzgará. La medida que usen para medir la usarán con ustedes. 3 ¿Por qué te fijas en la pelusa que está en el ojo de tu hermano y no miras la viga que hay en el tuyo? 4 ¿Cómo te atreves a decir a tu hermano: Déjame sacarte la pelusa del ojo, mientras llevas una viga en el tuyo? 5 ¡Hipócrita!, saca primero la viga de tu ojo y entonces podrás ver claramente para sacar la pelusa del ojo de tu hermano.

Comentario

Ya sea por preceptos religiosos, convencionalismos sociales o ideologías políticas, juzgar con terquedad al prójimo (próximo), se ha vuelto “legítimo derecho”. De hecho, criticar o cuestionar al otro dista de ser un ejercicio fraterno y constructivo para convertirse en una condena inmisericorde y violenta. Este modo de proceder caracteriza no solo la vida institucional y profesional, sino también la familiar y eclesial. En la lectura del día de hoy, la enseñanza de Jesús supone un cambio profundo en el modo de juzgar y de relacionarnos. (1) Nos invita a mirar libre de prejuicios al otro, a reconocerlo en su diferencia y valorar sus capacidades, límites y posibilidades. (2) Nos propone trasmitir con las palabras, actitudes y acciones una disponibilidad para el perdón y la reconciliación recíproca. (3) Nos llama a sacar a la luz y sanar el propio resentimiento, a asumir los errores y a reconocer las pérdidas para tener la oportunidad de reorientar la vida. ¿Te atreves a evaluar la calidad de tus relaciones y juicios desde la propuesta del evangelio?

Publicado el

Comentario al Evangelio – 24 de junio 2018

Borrador automático

Lc 1,57-66.80: Se va a llamar Juan

Natividad de Juan Bautista Ma Guadalupe García (1963) Primera lectura: Is 49,1-6 Te hago luz de las naciones Salmo responsorial: Sal 138, 1b-3. 13-14b. 14c-15 Segunda lectura: Hch 13,22-26 Antes de que llegara Cristo, Juan predicó

En aquel tiempo, cuando a Isabel se le cumplió el tiempo del parto, dio a luz un hijo. 58Los vecinos y parientes, al enterarse de que el Señor la había tratado con tanta misericordia, se alegraron con ella. 59Al octavo día fueron a circuncidarlo y querían llamarlo como su padre, Zacarías. 60Pero la madre intervino: –No; se tiene que llamar Juan. 61Le decían que nadie en la parentela llevaba ese nombre. 62Preguntaron por señas al padre qué nombre quería darle. 63Pidió una pizarra y escribió: Su nombre es Juan. Todos se asombraron. 64En ese instante se le soltó la boca y la lengua y se puso a hablar bendiciendo a Dios. 65Todos los vecinos quedaron asombrados; lo sucedido se contó por toda la serranía de Judea 66y los que lo oían reflexionaban diciéndose: ¿Qué va a ser este niño? Porque la mano del Señor lo acompañaba. 80El niño crecía, se fortalecía espiritualmente y vivió en el desierto hasta el día en que se presentó a Israel.

Comentario

Los contextos sociopolíticos y religiosos en los cuales vivimos reflejan cada vez más la necesidad de construir proyectos de humanidad que nos garanticen vivir en condiciones de reconciliación y fraternidad humanas. En el fondo, este deseo puede verse iluminado con los sentidos que la liturgia de la Iglesia trasmite hoy en la celebración del nacimiento de Juan el Bautista.

En la primera lectura, el Siervo de Yahvé invita al pueblo y a todas las naciones a agudizar el oído y a reorientar la totalidad de la vida interpersonal y colectiva hacia la órbita de la justicia divina. La vocación del Siervo de Yahvé es a convertirse en «saeta», en justicia humanada que cargue con los padecimientos y desesperanzas de la condición humana sin acepción alguna. En este mismo sentido, el salmista refleja el canto de un corazón agradecido y el motivo de la alabanza no puede ser más explícito: da gracias a Dios por hacer del ser humano, personal y socialmente, un ser completamente nuevo por medio de su misericordia y su justicia. En el libro de los Hechos de los Apóstoles, el apóstol Pablo reconoce que en la persona de Jesús se cumple la “promesa” de Yahvé, fundamentalmente de constituir una humanidad nueva; y es Juan el Bautista, la “bisagra” que abre las puertas a esa Buena Noticia del querer de Dios, manifestado en Jesús de Nazaret.

Lucas con el relato de los dos nacimientos, de Juan Bautista y Jesús, quiere trasmitir que Dios ha actuado y actúa en la historia cumpliendo sus promesas. El actuar de Dios manifestado en el nacimiento de Juan adquiere un doble sentido. Por un lado, Dios promete actuando, es decir, su palabra fecunda la vida de manera inmediata, sobre todo si esta se encuentra desesperanzada e incrédula, haciendo que de la misma vida broten posibilidades de realización. Por otro, Dios cumple su promesa, pero reorientando las expectativas humanas en lo que Él promete: el acontece en la fragilidad, ahí donde la vida había perdido sus esperanzas y su fe (Isabel-Zacarías), y lo hace al margen de todo poder opresor o componenda religiosa (nacimiento de Jesús, el Mesías). En otras palabras, el designio salvífico de Dios lleva consigo humanidad vulnerada. Como cristianos, no podemos caer en el letargo de pensar que no es posible construir un mundo más humano desde las entrañas mismas de la humanidad. De lo contrario, el acontecimiento “Jesús de Nazaret” no tendría sentido.

Publicado el

Comentario al Evangelio – 23 de junio 2018

Borrador automático

Mt 6,24-34: No se agobien por el mañana

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Nadie puede estar al servicio de dos señores, pues u odia a uno y ama al otro o apreciará a uno y despreciará al otro. No pueden estar al servicio de Dios y del dinero. 25Por eso les digo que no anden angustiados por la comida y la bebida para conservar la vida o por la ropa para cubrir el cuerpo. ¿No vale más la vida que el sustento?, ¿el cuerpo más que la ropa? 26Miren las aves del cielo: no siembran ni cosechan ni recogen en graneros, y sin embargo, el Padre del cielo las alimenta. ¿No valen ustedes más que ellas? 27¿Quién de ustedes puede, por mucho que se inquiete, prolongar un poco su vida? 28¿Por qué se angustian por la vestimenta?… 30Pues si a la hierba del campo, que hoy crece y mañana la echan al horno, Dios la viste así, ¿no los vestirá mejor a ustedes, hombres de poca fe. 31En conclusión, no se angustien pensando: ¿qué comeremos?, ¿qué beberemos?, ¿con qué nos vestiremos? 32Todo eso buscan ansiosamente los paganos. Pues el Padre del cielo sabe que ustedes tienen necesidad de todo aquello. 33Busquen primero el reino [de Dios] y su justicia, y lo demás lo recibirán por añadidura. 34Por eso, no se preocupen del mañana, que el mañana se ocupará de sí. A cada día le basta su problema.

Comentario

Hoy acontecen tiempos de dispersión y de incertidumbre. Impera la trampa ideológica que identifica a la vida con la fugacidad; no importan las opciones, las decisiones, los proyectos que construyamos, porque existir carece de sentido. Pero una vez más las enseñanzas de Jesús respiran novedad: Él nos exhorta a vivir a des-tiempo. A recuperar la capacidad de búsqueda, de brega y de lucidez que nos permitan interpretar prospectivamente la vida personal y comunitaria desde la óptica y el acontecer de Dios en la historia. En medio de la inmediatez, corremos el peligro de empeñar nuestra dignidad, de vender nuestra conciencia; perder la memoria y la capacidad de proyección humana. Ya lo expresó el escritor portugués José Saramago de forma lapidaria, “Si toda una sociedad se vuelve ciega, si olvida la solidaridad, el deber, el respeto, se convierte en una especie de nido de serpiente”». ¿Percibes la novedad y la esperanza que entraña este evangelio?

Publicado el

Comentario al Evangelio – 22 de junio 2018

Borrador automático

Mt 6,19-23: Donde está tu tesoro, está tu corazón

Juan Fisher y Tomás Moro, mártires (1535) Paulino de Nola (431) Primera lectura: 2Re 11,1-4.9-18.20 Ungió Joás y aclamaron: ¡Viva el rey! Salmo responsorial: Sal 131,11-14.17-18

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: No acumulen tesoros en la tierra, donde la polilla y la herrumbre las destruyen, donde los ladrones perforan paredes y roban. 20Acumulen tesoros en el cielo, donde no roe la polilla ni destruye la herrumbre, donde los ladrones no abren brechas ni roban. 21Pues donde está tu tesoro, allí estará también tu corazón. 22La lámpara del cuerpo es el ojo: por tanto, si tu ojo está sano, todo tu cuerpo estará lleno de luz; 23pero si tu ojo está enfermo, todo tu cuerpo estará lleno de oscuridad. Y si tu fuente de luz está a oscuras, ¡cuánta oscuridad habrá!

Comentario

El texto evangélico de este día muestra el conocimiento excepcional que Jesús tiene de la condición humana: donde está nuestro tesoro está nuestro corazón. Este dicho sapiencial desafía la reflexión acerca de aquello que determina a la persona en su corazón, mente y acción. Sin darnos cuenta nos apasionamos por lo que nuestro corazón estima que es significativo para la propia vida. En contextos como los nuestros donde se implantan los síndromes de la impaciencia, del cansancio, de la competencia y de permanentes estados de emergencia, es oportuno, saludable y necesario aplicar un “tiempo fuera, analizar lo que realmente ocupa nuestra vida (6,21) y mirar con inteligencia, en perspectiva y prospectiva los acontecimientos personales, familiares y globales (6,22). Porque la tarea humana por excelencia hoy es afinar nuestra capacidad de discernimiento para no dejar escapar y desvanecer las mínimas posibilidades de realización humana a escala social, cultural y planetaria. Todo aquello que uno más valora determinará la propia orientación en el mundo, nuestra organización, nuestras relaciones y el propio proyecto de vida.