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Comentario al Evangelio – 3 de diciembre 2018

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Mt 8,5-11: Vendrán muchos al Reino de los cielos

Francisco Javier, misionero (1552) Primera lectura: Is 2,1-5 El Señor reúne a todas las naciones en la paz Salmo responsorial: Sal 121,1-2.4-9

En aquel tiempo, al entrar Jesús en Cafarnaún, un centurión se le acercó y le suplicó: 6 Señor, mi muchacho está postrado en casa, paralítico, y sufre terriblemente. 7 Le dijo: Yo iré a sanarlo. 8 Pero el centurión le replicó: Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo. Basta que digas una palabra y mi muchacho quedará sano. 9 También yo tengo un superior y soldados a mis órdenes. Si le digo a este que vaya, va; al otro que venga, viene; a mi sirviente que haga esto, y lo hace. 10Al oírlo, Jesús se admiró y dijo a los que le seguían: Les aseguro, que no he encontrado una fe semejante en ningún israelita. 11Les digo que muchos vendrán de oriente y occidente y se sentarán con Abrahán, Isaac y Jacob en el Reino de los cielos.

Comentario

Anualmente voy con mi familia al Santuario del Señor de los Milagros en Buga, Colombia para visitar a los misioneros redentoristas que lo regentan, saludar a algunos amigos y celebrar la eucaristía con los feligreses. Llama la atención la cantidad de gente que acude a este lugar, como a tantos santuarios a lo largo y ancho de nuestra geografía latinoamericana. Es significativa la experiencia de fe de las personas que van a rogar por salud, bienestar, armonía para sus hogares. Se aprovecha la afluencia de gente para evangelizar, orar por la paz y por la unidad de la familia. Se destaca la experiencia de fe de nuestro pueblo, su profunda espiritualidad, la inmensa necesidad de poner sus dificultades en manos de Dios o de María. La confianza en Dios por parte de nuestro pueblo sencillo y humilde es realmente admirable. Pero lo más llamativo es como se traduce en cambios de vida en las relaciones familiares y comunitarias. En este tiempo de adviento, de esperanza, es bueno preguntarse ¿estás viviendo tu experiencia de fe con confianza en el Señor de la vida?

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Comentario al Evangelio – 2 de diciembre 2018

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Lc 21,25-28.34-36: Se acerca tu liberación

1º Adviento Bárbara, mártir (s. IV) Primera lectura: Jer 33,14-16 Suscitaré a David un vástago legítimo Salmo responsorial: Sal 24,4-5ª.8-10.14 Segunda lectura: 1Tes 3,12–4,2 Que el Señor les fortalezca internamente

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Habrá señales en el sol, la luna y las estrellas. En la tierra se angustiarán los pueblos, desconcertados por el estruendo del mar y del oleaje. 26Los hombres desfallecerán de miedo, aguardando lo que le va a suceder al mundo; porque hasta las fuerzas del universo se tambalearán. 27Entonces verán al Hijo del Hombre que llega en una nube con gran poder y gloria. 28Cuando comience a suceder todo eso, enderécense y levanten la cabeza, porque ha llegado el día de su liberación. 34Presten atención, no se dejen aturdir con el vicio, la embriaguez y las preocupaciones de la vida, para que aquel día no los sorprenda de repente, 35porque caerá como una trampa sobre todos los habitantes de la tierra. 36Estén despiertos y oren incesantemente, pidiendo poder escapar de cuanto va a suceder, así podrán presentarse seguros ante el Hijo del Hombre.

Comentario

Iniciamos el tiempo de adviento. Hoy inicia el “año nuevo litúrgico”. Un año de meditación, oración, celebración y crecimiento en nuestra experiencia de fe. Tiempo propicio para la conversión mediante la revisión de vida, también para la esperanza traducida en propósitos y proyectos que nos permitan hacer presente el Reino de Dios. Qué hermosas palabras las del profeta Jeremías: palabras de esperanza, vida, luz y alegría para un pueblo que andaba en oscuridad.

También Pablo en la carta a la comunidad de Tesalónica invita a crecer en el amor fraterno, mantenerse firmes en la fe y estar preparados para el encuentro con el Señor. Jesús, en el evangelio de Lucas, anuncia tiempos difíciles pero también esperanzadores.

Los elementos relacionados con catástrofes naturales utilizados por el evangelista son enteramente simbólicos. Lo que quiere decir es que habrá tiempos conflictivos y difíciles para la vida de los creyentes por los torrentes de persecuciones que se vienen encima. Pero la atención no está puesta en lo negativo sino en la esperanza. Cuando estas cosas sucedan, será porque se acerca la liberación, es decir, la irrupción del Reino de Dios, del plan de salvación que tiene previsto para su pueblo. Es posible que hoy los creyentes estemos viviendo tiempos críticos y complejos: la intolerancia religiosa, la indiferencia religiosa, la injusticia social, la violencia institucional, la corrupción generalizada que, lamentablemente, también permea a la Iglesia. Pero sabemos que el Dios de la vida y del amor es quien tiene la última palabra. A veces la angustia y desesperación por tantos problemas nos abruman y deprimen. Fácilmente perdemos el horizonte del reinado de Dios.

Pero se acercan tiempos de libertad y de paz, dice el Señor. Estas palabras de aliento no son para que nos quedemos quietos sino para que nos comprometamos en la construcción de una nueva humanidad donde los valores esenciales del evangelio como el amor, la paz, la verdad, la justicia y la libertad prevalezcan como fundamento de la nueva sociedad que Dios quiere. Aprovechemos este primer domingo del adviento para revisar nuestra vida a fondo y preguntarnos: ¿cómo nos estamos preparando para celebrar auténticamente la navidad? ¿Cuál es nuestro aporte para la conformación de una nueva humanidad desde el lugar en que nos encontramos?

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Comentario al Evangelio – 1 de diciembre 2018

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Lc 21,34-36: Estén despiertos y oren

Eloy (660) Primera lectura: Ap 22,1-7 El Señor los iluminará Salmo responsorial: Sal 94,1-7

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Presten atención, no se dejen aturdir con el vicio, la embriaguez y las preocupaciones de la vida, para que aquel día no los sorprenda de repente, 35porque caerá como una trampa sobre todos los habitantes de la tierra. 36Estén despiertos y oren incesantemente, pidiendo poder escapar de cuánto va a suceder, así podrán presentarse seguros ante el Hijo del Hombre

Comentario

Antes de concluir el año litúrgico, la liturgia de la palabra ofrece a consideración el texto de Lucas con la propuesta del llamado-invitación que hace Jesús, las exigencias del discipulado y la disponibilidad para seguirlo y colaborar en la construcción del Reino. Seguir a Jesús requiere de una serena decisión, un compromiso constante, una dedicación casi exclusiva y responsabilidad asidua para no dejarnos aturdir por los vicios y las preocupaciones de la vida. Ser discípulo del Maestro es la oportunidad que se tiene para poder hacer de este mundo algo mejor. La propuesta de Jesús es clara, no es posible avanzar en la extensión del proyecto de Dios, si colocamos en nuestra vida otras prioridades que no hacen parte de su querer. Por eso, colocar la mano en el arado, o realizar cualquier otro tipo de práctica contraria a la libertad, autonomía y disponibilidad nos limita en nuestro avance del seguimiento a Jesús. ¿Qué me limita en el deseo de seguir a Jesús? ¿Cuáles son las prioridades en mi vida? ¿Dios ocupa el centro de mi existencia?

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Comentario al Evangelio – 30 de noviembre 2018

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Mt 4,18-22: Inmediatamente lo siguieron

Andrés, apóstol (s. I) Primera lectura: Rom 10,9-18: La fe nace del mensaje Salmo responsorial: Sal 18 , 2-5 A toda la tierra alcanza su pregón

En aquellos tiempos, mientras caminaba junto al lago de Galilea, Jesús vio a dos hermanos, Simón, llamado Pedro, y Andrés, su hermano, que estaban echando una red al lago, pues eran pescadores. 19Les dice: Vengan conmigo y los haré pescadores de hombres. 20De inmediato dejaron las redes y le siguieron. 21Un trecho más adelante vio a otros dos hermanos, Santiago de Zebedeo y Juan, su hermano, en la barca con su padre Zebedeo, arreglando las redes. Los llamó, 22y ellos inmediatamente, dejando la barca y a su padre, le siguieron.

Comentario

Jesús sigue llamando a personas para que asuman causa y anuncien al mundo la salvación gozosa que Él ha traído. Su llamada tiene exigencias profundas y consecuencias existenciales. ¿Estamos dispuestos a responder al llamado de Jesús, asumiendo con radicalidad su propuesta y las complejidades que puedan sobrevenir? O por el contrario ¿queremos vivir una vida cristiana tranquila? No se puede ser cristiano de cualquier forma. La vida cristiana tiene unas exigencias establecidas, si no las asumimos estaremos traicionando la causa de Jesús. Hemos de estar alertas, para revisar nuestra vida y la manera en la que creemos en Jesús y vivimos la experiencia de la Iglesia. Pero para vivir esta dimensión de radicalidad es necesario asumir con seriedad el bautismo que hemos recibido. La comprensión y asimilación del bautismo hace que la militancia cristiana sea esa experiencia de vivir la radicalidad del seguimiento de Jesús. ¿Soy consciente del bautismo que recibí? ¿Estoy dispuesto a vivirlo de manera radical?

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Comentario al Evangelio – 29 de noviembre 2018

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Lc 21,20-28: La destrucción de Jerusalén está cerca

Saturnino de Tolosa (250) Primera lectura: Ap 18,1-2.21-23; 19,1-3.9a ¡Cayó la gran Babilonia! Salmo responsorial: Sal 99,1-5

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: Cuando vean a Jerusalén rodeada de ejércitos, sepan que está cercana su destrucción. 21Entonces los que estén en Judea escapen a los montes; los que estén dentro de la ciudad salgan al campo; los que estén en el campo no vuelvan a la ciudad. 22Porque es el día de la venganza, cuando se cumplirá todo lo que está escrito. 23¡Ay de las embarazadas y de las que tengan niños de pecho aquel día! Sobre el país vendrá una gran desgracia y sobre este pueblo soplará la ira de Dios. 24Caerán a filo de espada y serán llevados prisioneros a todos los países. Jerusalén será pisoteada por paganos, hasta que la época de los paganos se termine… 7 Entonces verán al Hijo del Hombre que llega en una nube con gran poder y gloria. 28Cuando comience a suceder todo eso, enderécense y levanten la cabeza, porque ha llegado el día de su liberación.

Comentario

“Está cercano el día de nuestra liberación” es el mensaje fundamental del texto evangélico. Sin atención, podemos perder de vista la liberación profunda que Jesús enseña y que se abre camino en la historia. Estamos llamados a experimentar la liberación que Jesús ofrece a la humanidad, por lo que se hace necesaria una apertura de mente, de corazón y de vida para que el accionar de Dios llegue a nuestra historia. Jesús es el liberador definitivo de todas las cadenas, esclavitudes y ataduras. Caminamos hacia la liberación que nos ofrece el Señor Jesús. La Iglesia nos invita a prepararnos de manera existencial. Hagamos el itinerario de fe, para que experimentemos que con la aceptación de Jesús en nuestras vidas, llega definitivamente la liberación. ¿Soy esclavo de alguna prisión? ¿Cuáles son los vicios más frecuentes de mi comunidad cristiana? ¿Estamos creciendo en libertad y compromiso?

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Comentario al Evangelio – 28 de noviembre 2018

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Lc 21,12-19: Todos los odiarán por causa mía

Catalina Labouré (1876) Primera lectura: Ap 15,1-4 Cantaban el cántico del Cordero Salmo responsorial: Sal 97,1-3b.7-9

En aquel tiempo dijo Jesús a la multitud: Los detendrán, los perseguirán, los llevarán a las sinagogas y las cárceles, los conducirán ante reyes y magistrados a causa de mi nombre, 13y así tendrán la oportunidad de dar testimonio de mí. 14Háganse el propósito de no preparar su defensa; 15yo les daré una elocuencia y una prudencia que ningún adversario podrá resistir ni refutar. 16Hasta sus padres y hermanos, parientes y amigos los entregarán y algunos de ustedes serán ajusticiados; 17y todos los odiarán a causa de mi nombre. 18Sin embargo no se perderá ni un pelo de su cabeza. 19Gracias a la constancia salvarán sus vidas.

Comentario

La vida cristiana, que es vida de seguimiento de Jesús, no puede vivirse de manera neutral. La neutralidad es pecado en el cristianismo. Hacer opción por Jesús es colocarse en un lado, en un horizonte de la historia, es hacer opción por una causa concreta, que va en contravía de otras causas. No podemos ser neutrales ni indiferentes. Uno de los grandes problemas que ha manifestado el cristianismo es el pensar que se puede vivir sin definición política. Esto es más que grave. Asumir la causa de Jesús con radicalidad trae consigo persecución, incomprensión y peligro. Jesús deja claro que hasta en el ámbito familiar habrá conflictos y problemas. No se puede pretender vivir la vida cristiana sin encontrar en el camino la contradicción. Hemos de prepararnos para vivir la experiencia de seguir a Jesús bajo la realidad del conflicto y la contradicción. ¿Estamos dispuestos a vivir la vida cristiana en su dimensión más profunda? ¿Estamos dispuestos a asumir el conflicto y la contradicción como consecuencia de ser coherentes con el Reino?

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Comentario al Evangelio – 27 de noviembre 2018

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Lc 21,5-11: No quedará piedra sobre piedra

Ntra. Sra. de la Medalla Milagrosa Virgilio (784) Primera lectura: Ap 14,14-19 Ha llegado la hora de la siega Salmo responsorial: Sal 95,10-13

En aquel tiempo, a unos que elogiaban las hermosas piedras del templo y la belleza de su ornamentación Jesús les dijo: 6 Llegará un día en que todo lo que ustedes contemplan será derribado sin dejar piedra sobre piedra. 7 Le preguntaron: Maestro, ¿cuándo sucederá eso y cuál es la señal de que está para suceder? 8 Respondió: ¡Cuidado, no se dejen engañar! Porque muchos se presentarán en mi nombre diciendo: Yo soy; ha llegado la hora. No vayan tras ellos. 9 Cuando oigan hablar de guerras y revoluciones, no se asusten. Primero ha de suceder todo eso; pero el fin no llega en seguida. 10Entonces les dijo: Se alzará pueblo contra pueblo, reino contra reino; 11habrá grandes terremotos, en diversas regiones habrá hambres y pestes, y en el cielo señales grandes y terribles.

Comentario

A lo largo de la historia han aparecido falsos mesías que engañan a la gente y ofrecen falsas seguridades y visiones equivocadas de la historia y del futuro. Hoy, como ayer, hemos de adquirir una mirada profunda para ver la presencia de Dios a través de la historia y de los acontecimientos que se dan en nuestros propios contextos. Es allí, en las realidades concretas de la vida, donde el creyente está llamado a ser testimonio del amor de Dios. El testimonio de cada uno de los seguidores de Jesús Mesías, en los momentos de crisis por los que pasa la historia, es en definitiva lo que hace que el cristianismo sea creíble. Los primeros cristianos se preguntaban: ¿Cuándo vendrá el Reino? Esa no debe ser la preocupación cristiana. La Iglesia se debe preocupar por ser señal, signo, expresión humilde del Reino, para que, a través del testimonio de coherencia que demos los cristianos, el mundo acoja el mensaje de salvación de Jesús de Nazaret.

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Comentario al Evangelio – 26 de noviembre 2018

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Lc 21,1-4: Una viuda echó dos moneditas

Santiago Alberione, fundador (1971) Primera lectura: Ap 14,1-3.4b-5 Llevaban grabado el nombre de Cristo Salmo responsorial: Sal 23, 1-4b.5-6

En aquel tiempo, Jesús, llevantando la vista, observó a unos ricos que depositaban sus donativos en el arca del templo. 2 Observó también a una viuda pobre que ponía unas moneditas; 3 y dijo: Les aseguro que esa pobre viuda ha puesto más que todos. 4 Porque todos ésos han depositado donativos de lo que les sobraba; pero ella en su pobreza, ha puesto cuanto tenía para vivir.

Comentario

El evangelio presenta dos figuras: ricos que ofrendan grandes donativos producto de lo que les sobra y una viuda que ofrenda aquello que tiene para vivir. Jesús presenta a la mujer pobre como el modelo a seguir. Ella se constituye en la imagen verdadera de lo que significa asumir y vivir en coherencia con la persona de Jesús y su propuesta de humanización. Para Jesús los pobres, los excluidos, los que no cuentan para el sistema social y religioso son los predilectos del amor de Dios. Son estos sujetos marginalizados por el sistema los que revelan a la Iglesia la voluntad de Dios. Cuando la Iglesia quiere vivir en fidelidad la propuesta de Jesús tiene que acercarse a los pobres y encontrar en ellos el rostro verdadero de Dios. Cuando la Iglesia se aleja de los pobres y les da la espalda, entonces se encuentra en abierta traición a Dios, a Jesús y a la causa que asumió para su vida. ¿Los pobres nos evangelizan? ¿Ellos nos revelan el rostro del Padre Dios?

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Comentario al Evangelio – 25 de noviembre 2018

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Jn 18,33b-37: Tú lo dices: ¡Soy rey!

Jesucristo Rey del Universo Primera lectura: Dn 7,13-14 Su dominio es eterno Salmo responsorial: Sal 92,1-2.5 Segunda lectura: Ap 1,5-8 Él hizo de nosotros un reino de su Padre

En aquel tiempo, preguntó Pilato a Jesús: ¿Eres tú el rey de los judíos? 34Jesús respondió: ¿Eso lo preguntas por tu cuenta o porque te lo han dicho otros de mí? 35Pilato respondió: ¡Ni que yo fuera judío! Tu nación y los sumos sacerdotes te han entregado a mí. ¿Qué has hecho? 36Contestó Jesús: Mi reino no es de este mundo; si mi reino fuera de este mundo, mis soldados habrían peleado para que no me entregaran a los judíos. Pero mi reino no es de aquí. 37Le dijo Pilato: Entonces, ¿tú eres rey? Jesús contestó: Tú lo dices. Yo soy rey: para eso he nacido, para eso he venido al mundo, para dar testimonio de la verdad. Quien está de parte de la verdad escucha mi voz.

Comentario

Celebramos como Iglesia la fiesta de Jesucristo Rey del Universo. Con esta celebración terminamos el ciclo litúrgico. Ya el próximo domingo estaremos dando inicio al nuevo año litúrgico, con el primer domingo de adviento. Al llegar hasta este día la Iglesia entera da gracias al Señor de la vida y de la historia por el tiempo recorrido. La mejor manera de decirle al Señor que estamos agradecidos con Él, es reconocer su reinado universal y confesar que suyo es el tiempo y la eternidad.

Pero ¿qué significa celebrar a Jesucristo Rey del Universo? Esta celebración no significa reconocer a Jesús como un Rey al estilo del mundo. Tampoco significa que el cristiano o la Iglesia tienen algún tipo de privilegio en el mundo. Nada de eso. Pensar de esa manera es una verdadera ofensa a Jesús y una traición al evangelio. El reinado de Jesús está ligado a su opción, a su estilo de vida, a su manera de entender a Dios, al ser humano y al mundo. Si Jesús es Rey del Universo, entonces su norma, su ley se convierte en ley del mundo entero, en norma suprema para toda la humanidad. Pero ¿cuál es la norma o ley de Jesús de Nazaret? Jesús tiene por norma o principio la ley del débil. Jesús se opuso y renunció a la lógica del mundo donde todo estaba cimentado en la ley del más fuerte. Por ello Jesús entró en dificultades con los hombres de su tiempo. Su propuesta no fue entendida y su lógica fue declarada herética y diabólica.

Entender a Jesús como Rey es asumirlo en su radicalidad, en su propuesta revolucionaria, en su iniciativa transgresora. No podemos entender a Jesús Rey desde otra perspectiva, sino desde la misma que nos ofrece el evangelio. Hemos de estar atentos y vigilantes para no tergiversar la idea de reinado, que con tanta facilidad personas y grupos de iglesia tergiversan. Nosotros somos simplemente humildes colaboradores del humilde Rey y hemos de ratificar con él, en el trono de la cruz, lo que significa el reinado en la vida cristiana.

¿Estamos dispuestos a abrazar la lógica cristiana inaugurada por Jesús de Nazaret? ¿Queremos asumir el reinado de Jesús y las consecuencias que trae aceptarlo como Rey de nuestras vidas? ¿Estamos dispuestos a destruir todos los esquemas y simbólicas equivocadas sobre Jesús Rey y comprender su reinado en la lógica evangélica de la entrega, el servicio y el vaciamiento total?

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Comentario al Evangelio – 24 de noviembre 2018

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Lc 20,27-40: Dios es Dios de vivos

Andrés Dunc-Lac y comps. (1839) Primera lectura: Ap 11,4-11 Estos profetas eran un tormento para la gente Salmo responsorial Sal 143,1-2.9-10

En aquel tiempo, se acercaron a Jesús unos saduceos, los que niegan la resurrección, y le preguntaron: 28Maestro, Moisés nos ordenó que si un hombre casado muere sin hijos, su hermano se case con la viuda, para dar descendencia al hermano difunto. 29Ahora bien, eran siete hermanos. El primero se casó y murió sin dejar hijos. 30Lo mismo el segundo 31y el tercero se casaron con ella; igual los siete, que murieron sin dejar hijos. 32Después murió la mujer. 33Cuando resuciten, ¿de quién será esposa la mujer? Porque los siete fueron maridos suyos. 34Jesús les respondió: Los que viven en este mundo toman marido o mujer. 35Pero los que sean dignos de la vida futura y de la resurrección de entre los muertos no tomarán marido ni mujer; 36porque ya no pueden morir y son como ángeles; y, habiendo resucitado, son hijos de Dios. 37Y que los muertos resucitan lo indica también Moisés, en lo de la zarza, cuando llama al Señor Dios de Abrahán y Dios de Isaac y Dios de Jacob. 38No es Dios de muertos, sino de vivos, porque para él todos viven. 39Intervinieron algunos letrados y le dijeron: –Maestro, qué bien has hablado. 40Y no se atrevieron a hacerle más preguntas.

Comentario

La experiencia de la fe cristiana tiene su fundamento en la resurrección del Señor, como atestiguan los evangelios y el Nuevo Testamento. Es en Jesús, muerto por el egoísmo del mundo y resucitado por el amor infinito del Padre, donde el bautizado encuentra el sentido pleno de su vida y de su quehacer en la historia. Es del gozo de la resurrección de donde el hombre y la mujer de fe reciben las fuerzas necesarias para abrazar la cruz como itinerario de seguimiento y de adhesión a la persona de Jesús y a su causa. Solo quien asume la realidad de la cruz experimenta la resurrección. Resucitar significa entrar bajo el amor total de Dios Padre. El cristianismo proclama la resurrección de los muertos, realidad que Jesús experimentó en su propia vida. Si toda la escritura tenía claro que Dios es un Dios de vivos y no de muertos, con la experiencia de resurrección experimentada en Jesús quedó clarificado de manera definitiva. ¿Cómo asumimos al Crucificado? ¿Cuáles son las señales de vida nueva en mi comunidad?

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Comentario al Evangelio – 23 de noviembre 2018

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Lc 19,45-48: Mi casa es de oración

Miguel Agustín Pro (1927) Clemente I (97) Primera lectura: Ap 10,8-11 Tomé el librito y me lo comí Salmo responsorial: Sal 118,14.24.72.103.111.131

Jesús entró en el templo y se puso a echar a los mercaderes 46diciéndoles: Está escrito que mi casa es casa de oración y ustedes la han convertido en cueva de asaltantes. 47A diario enseñaba en el templo. Los sumos sacerdotes, los letrados y los jefes del pueblo intentaban matarlo; 48pero no encontraban cómo hacerlo, porque todo el pueblo estaba pendiente de sus palabras.

Comentario

Jesús entra en conflicto con los hombres de la religión de su tiempo. Ahora la pelea es con el lugar sagrado, convertido por los funcionarios religiosos en cueva de ladrones y de bandidos. Jesús con su forma de proceder deja claro que el viejo templo llega a su fin. Ya no da más la figura del antiguo modelo religioso que tiene en el centro al templo, como lugar fundamental de culto y de encuentro con Dios. Ese modelo ofrecía al pueblo falsas seguridades y fue generador de muerte y de exclusión, en especial del pueblo pobre y oprimido. Jesús inaugura un tiempo nuevo y definitivo, presenta una nueva manera de relacionarse con Dios. Esta nueva relación se da como una experiencia gratuita, libre, sin comercializar con la idea de Dios. El Maestro de Nazaret inaugura una nueva experiencia relacional, ya no con un Dios privado, sino con un Padre de todos, que garantiza la vida en comunidad. Jesús es la imagen visible y real del Padre. ¿Nuestros templos son espacio de encuentro, de fraternidad?

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Comentario al Evangelio – 22 de noviembre 2018

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Lc 19,41-44: ¡Si comprendieras lo que conduce a la paz!

Cecilia, virgen y mártir (177) Primera lectura: Ap 5,1-10 El Cordero fue degollado Salmo responsorial: Sal 149,1-6a.9b

Al acercarse y divisar la ciudad de Jerusalén, Jesús dijo llorando por ella: 42Ojalá tú también reconocieras hoy lo que conduce a la paz. Pero eso ahora está oculto a tus ojos. 43Te llegará un día en que tus enemigos te rodearán de trincheras, te sitiarán y te cercarán por todas partes. 44Te derribarán por tierra a ti y a tus hijos dentro de ti, y no te dejarán piedra sobre piedra; porque no reconociste el momento en que fuiste visitada por Dios.

Comentario

Hoy, san Lucas nos invita a reflexionar en el amor que Dios nos manifiesta en Jesús de Nazaret, que llora por Jerusalén. Jesús experimenta dolor por el pueblo de Dios, por su actitud arrogante, por su visión estrecha y mezquina desde donde construyen las relaciones y la vida. Jerusalén no comprendió que Dios los visitaba a través del Mesías Jesús. El pueblo de Dios perdió la capacidad de mirar con hondura y de discernir los signos de los tiempos y de los lugares. Y esa cerrazón es la que Jesús mira con tristeza y con profundo dolor. Estamos invitados, como Jerusalén, a reconocer en Jesús al enviado de Dios, a la palabra definitiva de Dios. Él presenta el plan de la voluntad del Padre. Acoger a Jesús y abrazar su causa es comprender que Dios nos ha visitado de manera definitiva en la persona del Hijo. Acojámoslo y seamos fieles a Él y a su palabra. ¿Descubres algunos signos de arrogancia o cerrazón en tu comunidad cristiana? ¿Has perdido la capacidad de discernimiento?