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Comentario al Evangelio 1º noviembre

Mt 5, 1-12a: Estén alegres y contentos.

Al ver a la multitud, subió al monte. Se sentó y se le acercaron los discípulos. Tomó la palabra y comenzó a enseñarles del siguiente modo: Felices los pobres de corazón, porque el reino de los cielos les pertenece. Felices los afligidos, porque serán consolados. Felices los desposeídos, porque heredarán la tierra.Felices los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados. Felices los misericordiosos, porque serán tratados con misericordia. Felices los limpios de corazón, porque verán a Dios. Felices los que trabajan por la paz, porque se llamarán hijos de Dios. Felices los perseguidos por causa del bien, porque el reino de los cielos les pertenece. Felices ustedes cuando los injurien y los persigan y los calumnien [falsamente] de todo por mi causa. Alégrense y pónganse contentos porque el premio que les espera en el cielo es abundante.

Nos invita la Iglesia hoy a celebrar la memoria de todos los Santos, una festividad tradicional en la cual recordamos a todos aquellos que de un modo u otro se esforzaron por vivir en radicalidad el evangelio de Jesús. Y la misma liturgia de hoy nos sugiere por dónde hay que comenzar si queremos vivir esa radicalidad evangélica. Desde muy niños escuchamos hablar de las bienaventuranzas; muchísimos cristianos las aprendieron de memoria cuando la “doctrina cristiana” había que memorizarla sin que se conozca hasta hoy cuáles fueron los efectos reales de ese método; sin embargo, ¿cuántos cristianos tienen como fundamento de su proyecto personal las bienaventuranzas? Cada una de las bienaventuranzas encierra en sí misma grandes avances en el crecimiento personal, pero con unas proyecciones comunitarias enormes; a este paso, ¿cuántas comunidades tendrán en sus planes pastorales el tema de las bienaventuranzas como eje y fundamento de sus acciones? De acuerdo con la intencionalidad narrativa de Mateo, las bienaventuranzas son el punto de partida del proyecto de vida de Jesús, ellas mueven todo su ministerio de anuncio y realización del Reino; ¿seremos capaces nosotros de apuntarle a un proyecto personal y comunitario basados en este mismo sueño de Jesús?

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Comentario Evangelio 31 de octubre

Lc 14, 1-6: ¿Está permitido sanar en sábado o no?

Un sábado entró Jesús en casa de un jefe de fariseos para comer, y ellos lo vigilaban. 2Se le puso delante un hidrópico. Jesús tomó la palabra y preguntó a los doctores de la ley y Ellos callaron.
fariseos: –¿Está permitido sanar en sábado o no?

Jesús tomó al enfermo, lo sanó y lo despidió. Después les dijo:

–Supongamos que a uno de ustedes se le cae un hijo o un buey a un pozo: ¿acaso no lo sacará enseguida, por más que sea sábado?

Y ellos no supieron qué responderle.

Nos encontramos con un nuevo signo de salvación por parte de Jesús, esta vez no en una sinagoga, sino en una casa. Es importante que nos fijemos siempre el lugar donde Jesús actúa: campo abierto, sinagoga o casa; y con respecto a la casa, es bueno especificar quién es el dueño: ¿un fariseo? ¿Un cobrador de impuestos? ¿De alguien cercano a los suyos, como la de la suegra de Pedro? ¿De un funcio- nario romano? A través de esta identificación de los lugares de acción de Jesús nos damos cuenta de que en el campo abierto está des- parramado todo el pueblo, vejado, oprimido, que van como ovejas que no tienen pastor; en contraposición, están la sinagoga y la casa -familia-, instituciones que deberían ser lugares abiertamente orientados a la humanización y rescate del pueblo, pero que en realidad no cumplen esa función. En esos lugares Jesús se hace presente, y su paso por ahí no es indiferente, es transformador, salvador, como transformador y salvador debería ser el paso de cada cristiano por los lugares que equivalen hoy a aquellos de la época de Jesús: la familia, la escuela, la Iglesia…

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Comentario Evangelio 30 de octubre

Lc 13, 31-35: No cabe que un profeta muera fuera de Jerusalén

En aquel momento se acercaron unos fariseos a decirle: –Sal y retírate de aquí, porque Herodes intenta matarte. Jesús les contestó: –Vayan a decir a ese zorro: mira, hoy y mañana expulso demonios y realizo sanaciones; pasado mañana terminaré.

Con todo, hoy y mañana y pasado tengo que seguir mi viaje, porque no puede ser que un profeta muera fuera de Jerusalén. ¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas y apedreas a los enviados, cuántas veces quise reunir a tus hijos como la gallina reúne a los pollitos bajo sus alas; y tú no quisiste! Por eso, la casa de ustedes quedará desierta. Les digo que no me verán hasta [el momento] en que digan: Bendito el que viene en nombre del Señor.

Nos recuerda esta advertencia que le hacen a Jesús en territorio de Herodes, a aquella que le hizo el sacerdote Amasías al profeta Amós: Amasías ordenó a Amós: –Vidente, vete, escapa al territorio de Judá; allí te ganarás la vida, allí profetizarás; pero en Betel no vuelvas a profetizar, porque es el templo real, es el santuario nacional. ¿Se necesita permiso “oficial” para evangelizar? ¿Credenciales para hacer el bien? Además de absurdo, suena contradictorio y antievangélico el proceso que hay que seguir para obtener los permisos y la “oficialización” de una misión. Cuánta distancia nos separa del coraje decidido de Jesús para evangelizar y hacer el bien por donde pasa. Cuánto tenemos que aprender de esa actitud liberal de Jesús que no reconoce fronteras ni posesiones, ni otra autoridad que no sea la de su Padre. Sea hoy la oportunidad de rendir un sentido homenaje a aquellos hombres y mujeres que siguiendo este ejemplo de Jesús, han arriesgado su vida y la han entregado libremente en territorios donde supuestamente era prohibido anunciar el proyecto liberador de Jesús.

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Comentario Evangelio 29 de octubre

Lc 13, 22-30: Señor, ¿son pocos los que se salvan?

Jesús iba enseñando por ciudades y pueblos mientras se dirigía a Jerusalén. Uno le preguntó: –Señor, ¿son pocos los que se salvan? Les contestó: -Procuren entrar por la puerta estrecha, porque les digo que muchos intentarán entrar y no podrán.

Apenas se levante el dueño de casa y cierre la puerta, ustedes desde afuera se pondrán a golpear diciendo: Señor, ábrenos. Él les contestará: No sé de dónde son ustedes. Entonces dirán: Hemos comido y bebido contigo, en nuestras calles enseñaste. Él responderá: les digo que no sé de dónde son ustedes. Apártense de mí, malhechores. Allí será el llanto y el crujir de dientes, cuando vean a Abrahán, Isaac y Jacob y a todos los profetas en el reino de Dios, mientras ustedes sean expulsados. Vendrán de oriente y occidente, del norte y el sur, y se sentarán a la mesa en el reino de Dios. Porque, hay últimos que serán primeros y primeros que serán últimos.

Hoy volvemos a la secuencia narrativa de Lucas quien nos presenta al Caminante galileo que radicalmente ha decido viajar a Jerusalén a dar la cara al oficialismo judío. A lo largo de este camino, Jesús va anunciando su proyecto del Reino y mostrando con signos visibles cómo se realiza el mismo, pero también resolviendo dudas, inquietudes y creencias de la gente. Precisamente, la pregunta de hoy obedece a una idea equivocada del plan salvífico de Dios; muchos pensaban quizás que la salvación sería de unos cuantos, de aquellos pocos que fueran capaces de mantenerse firmes en el riguroso cumplimiento de la ley o cosa por el estilo.

Jesús supera esa mentalidad y anuncia la salvación ofrecida también a aquellos que sin fijarse tanto en el legalismo, se preocupan más por el testimonio de vida, por aportar desde sus capacidades a la construcción efectiva del Reino. Con la mención de los cuatro puntos cardinales, Jesús está declarando que es la humanidad entera, todos los hombres y mujeres de buena voluntad, los llamados a participar en el banquete del Reino.

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Comentario Evangelio 28 de octubre

Por aquel tiempo subió a una montaña a orar y se pasó la noche orando a Dios. Cuando se hizo de día, llamó a los discí- pulos, eligió entre ellos a doce y los llamó apóstoles: Simón, a quien llamó Pedro; Andrés, su hermano; Santiago y Juan; Felipe y Bartolomé; Mateo y Tomás; Santiago hijo de Alfeo y Simón el rebelde; Judas hijo de Santiago y Judas Iscariote, el traidor. Sigue leyendo Comentario Evangelio 28 de octubre

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Comentario Evangelio 27 de octubre

Lc 13, 10-17: Mujer, quedas libre

Mientras iban de camino, uno le dijo: –Te seguiré adonde vayas. Jesús le contestó: –Las zorras tienen madrigueras, las aves del cielo nidos, pero el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar la cabeza. A otro le dijo: –Sígueme. Le contestó: –[Señor], déjame primero ir a enterrar a mi padre. Le dijo: –Deja que los muertos entierren a sus muertos; tú ve a anunciar el reino de Dios. Otro le dijo: –Te seguiré, Señor, pero primero déjame despedirme de mi familia. Jesús [le] dijo: –El que ha puesto la mano en el arado y mira atrás no es apto para el reino de Dios.

Una religión puede tener dos efectos sobre el creyente: el primero, abrirle el camino de relación con el Dios en quien se cree y hacerlo sentir que está en la vía correcta de su humanización; es lo ideal y, en el fondo, ese es el querer del Dios liberador. El otro efecto, nocivo por cierto, de una religión es convertirse en instrumento de dominación y opresión, que es en el fondo lo que simboliza la mujer encorvada que está presente en la sinagoga judía. Lo mejor de todo es que precisamente la Escritura nos dice que Dios creó al hombre a su imagen y semejanza; esto es, le imprimió a la criatura el don de ser interlocutor suyo; y para ser interlocutor se requiere estar frente a frente con el otro; ese es el designio original del creador. Sin embargo, el sistema religioso fue encorvando poco a poco al pueblo hasta desligarlo completamente de su vocación inicial. El signo que realiza Jesús en la sinagoga, no es simplemente curativo; es ante todo, salvador, rescatador; su presencia y su palabra devuelven a la mujer-pueblo el don original, y hacia allá debe apuntar todo acto evangelizador, la pastoral de todos los tiempos.

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Comentario al Evangelio – Domingo 6 de julio 2014

Juan José Chaparro, Obispo de Bariloche.

“Te alabo, Padre…” (Mateo 11, 25-30)

La comunión de amor entre el Padre y el Hijo se ofrece a la humanidad y sólo los pobres y humildes, los que no tienen carga de intereses personales o grupales, los que tienen verdaderamente el corazón abierto, están dispuestos a recibir este regalo de Dios. Sigue leyendo Comentario al Evangelio – Domingo 6 de julio 2014