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Comentario al Evangelio – 7 de noviembre 2018

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Lc 14,25-33: Carga con tu cruz y sígueme

Wilibrordo (739) Primera lectura: Fil 2,12-18 Dios produce los buenos deseos Salmo responsorial: Sal 26,1.4.13-14

En aquel tiempo, una gran multitud seguía a Jesús. Él se volvió y les dijo: 26Si alguien viene a mí y no me ama más que a su padre y su madre, a su mujer y sus hijos, a sus hermanos y hermanas, y hasta su propia vida, no puede ser mi discípulo. 27Quien no carga con su cruz y me sigue no puede ser mi discípulo. 28Si uno de ustedes pretende construir una torre, ¿no se sienta primero a calcular los gastos, a ver si tiene para terminarla? 29No suceda que, habiendo echado los cimientos y no pudiendo completarla, todos los que miren se pongan a burlarse de él 30diciendo: este empezó a construir y no puede concluir. 31Si un rey va a enfrentarse en batalla contra otro, ¿no se sienta primero a deliberar si podrá resistir con diez mil al que viene a atacarlo con veinte mil? 32Si no puede, cuando el otro todavía está lejos, le envía una delegación a pedir la paz. 33Lo mismo cualquiera de ustedes: quien no renuncie a sus bienes no puede ser mi discípulo.

Comentario

Las sentencias y parábolas del evangelio de hoy muestran lo exigente que es el seguimiento de Jesús. Optar por Jesús se convierte en el eje central de la vida al que todas las demás opciones, la casa y la vida, quedan supeditadas. Por si fuera poco, se trata de una opción marcada con la ignominia y la muerte. Esta decisión debe ser ponderada cuidadosamente. El discipulado de Jesús no es un asunto para menores de edad. El evangelio de hoy concluye de una manera desconcertante. A la doble reflexión de las parábolas sobre la capacidad para llevar a buen término la opción adoptada, se compara la renuncia de los bienes. La pobreza es parte integral del seguimiento de Jesús. Sin renunciar a los bienes no hay discipulado. Ser discípulo implica vivir en continuo aprendizaje del Maestro. Los bienes y los honores impiden aprender de Él, lo mismo la seguridad que brinda el entorno familiar e incluso, el amor a sí mismo. ¿Qué estamos aprendiendo de Jesús en este día? Salgamos de nuestra zona de confort.

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Comentario al Evangelio – 6 de noviembre 2018

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Lc 14,15-24: Vengan, todo está preparado

Severo (303) Primera lectura: Fil 2,5-11 Se humilló, por eso Dios lo exaltó Salmo responsorial: Sal 21,26b-30a.31-32

En aquel tiempo, uno de los invitados dijo a Jesús: ¡Dichoso el que se siente al banquete del reino de Dios! 16Jesús le contestó: Un hombre daba un gran banquete, al que invitó a muchos. 17Hacia la hora del banquete envió a su sirviente a decir a los invitados: Vengan, ya todo está preparado. 18Pero todos, uno tras otro se fueron disculpando. El primero dijo: He comprado un terreno y tengo que ir a examinarlo; te ruego me disculpes. 19El segundo dijo: He comprado cinco yuntas de bueyes y voy a probarlos; te ruego me disculpes. 20El tercero dijo: Me acabo de casar y no puedo ir. 21El sirviente volvió a informar al dueño de casa. Este, irritado, dijo al sirviente: Sal rápido a las plazas y calles de la ciudad y trae aquí a pobres, mancos, ciegos y cojos. 22Regresó el sirviente y le dijo: Señor, se ha hecho lo que ordenabas y todavía sobra lugar. 23El señor dijo al sirviente: Ve a los caminos y veredas y oblígalos a entrar hasta que se llene la casa. 24Porque les digo que ninguno de aquellos invitados probará mi banquete.

Comentario

Hoy escuchamos hablar de la autoconfianza, como clave para una vida armoniosa y equilibrada. La falta de ella tiene consecuencias deplorables en nuestro desarrollo personal. Por una parte, nos conducimos como dependientes permanentes, es decir, incapaces de lograr algo por nosotros mismos, y, por otra, cultivamos una actitud de inferioridad al compararnos con los demás. Lo que conseguimos con esto es una fuente de dolor emocional que desemboca en desequilibrios y frustración. Cuando Pablo pide a los creyentes humillarse como Cristo, no quiere que el cristiano pierda la seguridad en sí mismo, ni que se suma en el dolor, sino que renuncie a ir tras el honor y la gloria propios, sometiéndose a la gloria y honor de Dios. Ese sometimiento a Dios nace de una conciencia clara y libre. Preguntémonos, por ejemplo, si Cristo muerto y resucitado es el ideal de nuestra vida; identifiquemos los ingredientes culturales y mediáticos que son contrarios a la obediencia de Cristo; transformemos los pensamientos y actitudes negativos que alimentamos por otros que nos hagan valorarnos como hijos del mismo Dios.

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Comentario al Evangelio – 5 de noviembre 2018

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Lc 14,12-14: Invita a pobres y lisiados

Isabel y Zacarías (s. I) Primera lectura: Fil 2,1-4 Manténganse unidos Salmo responsorial: Sal 130,1-3

En aquel tiempo dijo Jesús al que lo había invitado: Cuando ofrezcas una comida o una cena, no invites a tus amigos o hermanos o parientes o a los vecinos ricos; porque ellos a su vez te invitarán y quedarás pagado. 13Cuando des un banquete, invita a pobres, mancos, cojos y ciegos. 14Dichoso tú, porque ellos no pueden pagarte; pero te pagarán cuando resuciten los justos.

Comentario

Lo que Pablo recomienda a los cristianos sigue teniendo vigencia, y resulta revolucionario en muchos ambientes. La sociedad que alentamos, consumista y regida por el mercado, empuja a lo contrario, imponerse a los demás, y “dividir para vencer”. Los medios eclesiales no están exentos de ese afán de dominio que se ha infiltrado en algunos de ellos, donde la frivolidad y la vanagloria sofocan al evangelio. Jesús enseña algo contrario a la reciprocidad en el honor social que mantiene el equilibrio o el status quo entre iguales. En el banquete se expresaba la solidaridad y la comunión. Jesús critica ese modo de solidaridad porque deja fuera a los más necesitados de integración social, y de comida. Pobres, mancos, cojos y ciegos estaban excluidos de las liturgias del templo, que era la mejor expresión de la salud y de la santidad. La santidad promovida por Jesús va en sentido contrario a la convencional. El punto de quiebre está en la deuda que aquellos excluidos contraen con su benefactor, cuando este los transforma en comensales suyos, en sus prójimos.

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Comentario al Evangelio – 4 de noviembre 2018

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Mc 12,28b-34: No estás lejos del Reino

31º Ordinario Carlos Borromeo (1584) Primera lectura: Dt 6,2-6 Amarás al Señor con todo el corazón Salmo responsorial: Sal 17,2-4.41.51ab Segunda lectura: Heb 7,23-28 Tiene el sacerdocio santo

En aquel tiempo, un letrado se acercó a Jesús y le preguntó: ¿Cuál es el precepto más importante? 29Jesús respondió: El más importante es: Escucha, Israel, el Señor nuestro Dios es uno solo. 30Amarás al Señor, tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente, con todas tus fuerzas. 31El segundo es: Amarás al prójimo como a ti mismo. No hay mandamiento mayor que éstos. 32El letrado le respondió: Muy bien, maestro; es verdad lo que dices: el Señor es uno solo y no hay otro fuera de él. 33Que amarlo con todo el corazón, con toda la inteligencia y con todas las fuerzas, y amar al prójimo como a uno mismo vale más que todos los holocaustos y sacrificios. 34Al ver Jesús que había respondido acertadamente, le dijo: No estás lejos del reino de Dios.

Comentario

Autonomía y libertad son palabras que suenan bien a cualquier oído contemporáneo; por el contrario, ley, mandato y obediencia causan pruritos y suelen ser resistidas. El hombre y la mujer del siglo XXI parecen no querer ataduras ni actuar por voluntad ajena. Sin embargo, la sabiduría centenaria de las sociedades, ha desembocado en la necesidad de tener un marco legal o estado de derecho que permita a los individuos que la componen alcanzar sus objetivos: una vida plena, o lo que hasta hace un par de décadas identificábamos con una vida feliz. Esa vocación primigenia a la felicidad no ha desaparecido del horizonte, porque viene inscrita en los genes de la propia humanidad. Es la vocación universal.

La vida plena y la ley no son incompatibles; la ley posibilita la vida en plenitud. Esto es lo que el libro del Deuteronomio proclama: el cumplimiento de la ley de Dios trae la felicidad a sus fieles, años prolongados en una situación de abundancia. Tal era la perspectiva en el siglo quinto antes de Cristo.

La ley debe estar ordenada al bien común. Este bien común es más que la adición del bien particular de cada actor social. Se trata de un bien indivisible, que debe ser procurado y custodiado por todo el cuerpo social, no por un solo individuo o un solo sector. Alentarlo es la responsabilidad primera de autoridades civiles y religiosas, e igualmente de toda la sociedad.

La revelación de Cristo Jesús coloca la plenitud de la persona en el amor total. El amor es también difusivo, busca a otro, es salida de sí. Ese amor que Jesús revela tiene a Dios como su objeto. El amor a Dios va aparejado del amor al prójimo. No es un segundo amor, porque el amor no se segmenta, es total. Dios hace presencia en el otro, en el que no soy yo, en el prójimo. Esto tiene sentido cabal cuando caemos en la cuenta de que Dios nos ama a través del prójimo.

Nada agrada más a Dios que el amor total; esto es lo que constituye el culto agradable. El culto cristiano, los actos litúrgicos incluidos, no son sino el memorial del amor total de Dios por nosotros, y la ofrenda a Dios del amor encarnado. Siendo Dios el amor total y el Bien supremo, nuestra participación en el culto nos regenera para amar en libertad verdadera.

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Comentario al Evangelio – 3 de noviembre 2018

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Lc 14,1.7-11 El que se humilla será enaltecido

Martín de Porres (1639) 3 Primera lectura: Fil 1,18b-26 Para mí la vida es Cristo Salmo responsorial: Sal 41,2-3.5bcd

Un sábado que Jesús entró a comer en casa de un jefe de fariseos, ellos lo vigilaban. 7 Observando cómo elegían los puestos de honor, dijo a los invitados la siguiente parábola: 8 Cuando alguien te invite a una boda, no ocupes el primer puesto; no sea que haya otro invitado más importante que tú, 9 y el que los invite a los dos vaya a decirte que le cedas el puesto al otro. Entonces, lleno de vergüenza, tendrás que ocupar el último puesto. 10Cuando te inviten, anda y ocupa el último puesto. Así, cuando llegue el que te invitó, te dirá: Amigo, acércate más. Y quedarás honrado en presencia de todos los invitados. 11Porque quien se engrandece será humillado, y quien se humilla será engrandecido.

Comentario

Los sistemas educativos promueven los valores de la sociedad que llevan a los individuos a sentirse satisfechos o realizados en ella; los vuelven funcionales. Hoy existe una amplia variedad de modelos educativos en el planeta. Sin embargo, encontramos en todos como elemento común la convicción de que los conocimientos deben tener una finalidad práctica y, sobre todo, incidir en darle sentido pleno a la vida de los individuos y de las sociedades. No basta tener un elevado número de personas con un grado académico; es necesario generar una cultura educativa, que favorezca el aprendizaje de todos los actores que conforman la sociedad. También el evangelio impulsa una educación holística o total. Hagamos un análisis que nos lleve a ponderar si los valores impulsados y transmitidos en los grupos y acciones de pastoral buscan promover una vida integral. No basta repetir un modelo, es necesario adaptarlo, para que quienes participan en él alcancen la grandeza de los hijos de Dios. Nuestro único maestro es Jesús.

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Comentario al Evangelio – 2 de noviembre 2018

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Lc 24,1-8: No está aquí, ha resucitado

Fieles Difuntos Primera lectura: Ap 21,1-7 Él secará todas sus lágrimas Salmo responsorial: Sal 26,1.4.7.8b-9a.13-14 Segunda lectura: 1 Cor 15,20-23 Cristo, el primero de todos

El primer día de la semana, al amanecer, las mujeres fueron al sepulcro con los perfumes que habían preparado.2 Ellas encontraron removida la piedra del sepulcro 3 y entraron, pero no hallaron el cuerpo del Señor Jesús.4 Mientras estaban desconcertadas a causa de esto, se les aparecieron dos hombres con vestiduras deslumbrantes. 5 Como las mujeres, llenas de temor, no se atrevían a levantar la vista del suelo, ellos les preguntaron: «¿Por qué buscan entre los muertos al que está vivo? 6 No está aquí, ha resucitado. Recuerden lo que él les decía cuando aún estaba en Galilea: 7 “Es necesario que el Hijo del hombre sea entregado en manos de los pecadores, que sea crucificado y que resucite al tercer día”». 8 Y las mujeres recordaron sus palabras.

Comentario

Celebramos hoy la conmemoración de todos los Difuntos. Es la gran fiesta de la esperanza de la vida. Para los que creemos en Dios, la vida no termina con la muerte, sino que se trasforma, alcanza una calidad superior mediante la cual se entra en plena comunión con Dios, que es la fuente primordial e inagotable de la vida. Pero también, recordar a nuestros difuntos significa confesar que ellos siguen vivos, junto a Dios, en lo profundo de nuestro corazón y en medio de la comunidad creyente. Por otra parte, es una manifestación de nuestra opción por amar, cuidar y defender la vida en todas sus formas y manifestaciones. Porque la vida es un don de Dios. El pasaje tomado del evangelio de Lucas narra la experiencia de las mujeres cuando van a visitar el sepulcro de Jesús. Los mensajeros de Dios las interpelan: ¿por qué buscan entre los muertos al que vive?, y una afirmación les anuncia: no está aquí; ha resucitado. Esta es la buena noticia que las mujeres van a contar al resto de los discípulos. Esta es la gran noticia que tenemos que seguir proclamando: la resurrección de Jesús es el anticipo de nuestra propia resurrección y garantía de nuestra fe.

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Comentario al Evangelio – 1 de noviembre 2018

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Mt 4,25-5,12: Estén alegres, su recompensa será grande

Todos los Santos Primera lectura: Ap 7,2-4.9-14 Vi una muchedumbre inmensa Salmo responsorial: Sal 23,1-6 Segunda lectura: 1Jn 3,1-3 Veremos a Dios tal cual es

En aquel tiempo, al ver a la multitud, Jesús subió al monte. Se sentó y se le acercaron los discípulos. 2 Tomó la palabra y comenzó a enseñarles del siguiente modo: 3 Felices los pobres de corazón, porque el reino de los cielos les pertenece. 4 Felices los afl igidos, porque serán consolados. 5 Felices los desposeídos, porque heredarán la tierra. 6 Felices los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados. 7 Felices los misericordiosos, porque serán tratados con misericordia. 8 Felices los limpios de corazón, porque verán a Dios. 9 Felices los que trabajan por la paz, porque se llamarán hijos de Dios. 10Felices los perseguidos por causa del bien, porque el reino de los cielos les pertenece. 11Felices ustedes cuando los injurien y los persigan y los calumnien falsamente de todo por mi causa. 12aAlégrense y pónganse contentos porque el premio que les espera en el cielo es abundante.

Comentario

Aquella manida frase de “A este mundo venimos a sufrir”, tan frecuente en nuestros medios empobrecidos y golpeados por desgracias de todo género, ha dejado su lugar a la de “Venimos a gozar”. ¿Cuál es la óptica cristiana de cara a la vida? Si la resignación ante el dolor no está preñada de esperanza pascual, no viene de Dios; si el gusto de vivir no nos viene por el encuentro solidario con los desfavorecidos, no nos santifica. El objeto de la vida cristiana es vivir como Cristo, en santidad total. Hoy celebramos a todos los santos, a los asemejados a Dios. Las lecturas del día nos llevan a fijar la mirada en Dios, el punto final de la existencia cristiana, pero también nos trazan la ruta para llegar a Él, más aún, para alcanzarlo ya. La visión del Apocalipsis empuja a abrir el espíritu a la multiculturalidad como un signo de resurrección y vida nueva, que destierra toda idolatría y opresión. El evangelio nos muestra a la justicia y a la misericordia como camino hacia el Reino. ¡A caminar!

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Comentario al Evangelio – 31 de octubre 2018

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Lc 13,22-30: Se sentarán a la mesa en el Reino de Dios

Alonso Rodríguez (1617) Miércoles 31 de Octubre Primera lectura: Ef 6,1-9 Vivan como esclavos de Cristo Salmo responsorial: Sal 144,10-14

En aquel tiempo, Jesús iba enseñando por ciudades y pueblos mientras se dirigía a Jerusalén. 23Uno le preguntó: Señor, ¿son pocos los que se salvan? Les contestó: 24Procuren entrar por la puerta estrecha, porque les digo que muchos intentarán entrar y no podrán. 25Apenas se levante el dueño de casa y cierre la puerta, ustedes desde afuera se pondrán a golpear diciendo: Señor, ábrenos. Él les contestará: No sé de dónde son ustedes. 26Entonces dirán: Hemos comido y bebido contigo, en nuestras calles enseñaste. 27Él responderá: les digo que no sé de dónde son ustedes. Apártense de mí, malhechores. 28Allí será el llanto y el crujir de dientes, cuando vean a Abrahán, Isaac y Jacob y a todos los profetas en el reino de Dios, mientras ustedes sean expulsados. 29Vendrán de oriente y occidente, del norte y el sur, y se sentarán a la mesa en el reino de Dios. 30Porque, hay últimos que serán primeros y primeros que serán últimos.

Comentario

La salvación es la respuesta que Dios nos da, cuando hemos podido vivir con libertad su Palabra y la hemos encarnado. Es un camino que nos conduce al encuentro pleno con aquel que nos ha amado y ha realizado lo necesario para que encontremos la felicidad. Por eso pasar por la puerta estrecha es necesario, es el camino seguro que nos permitirá gozar plenamente de las promesas de Dios, hechas realidad en Jesucristo y presentes en medio de las comunidades que con fe siguen haciendo realidad el proyecto de Dios en su historia. La adhesión a Jesucristo y al proyecto del Padre en espíritu y verdad permitirá que seamos reconocidos, amados, elegidos, llamados y contados entre aquellos que hemos servido y cumplido plenamente la voluntad de Dios. La salvación es una tarea diaria, es un modo de ser y de estar en medio de la sociedad y de la Iglesia, es el camino que nos permitirá vivir las delicias del Reino. ¿Qué hago a lo largo de mis días para obtener la salvación? ¿Eres un auténtico seguidor de Jesús?

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Comentario al Evangelio – 30 de octubre 2018

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Lc 13,18-21: Crece y se hace un arbusto

Marcelo, mártir (s. III) 30 Primera lectura: Ef 5,21-33 Es éste el gran misterio Salmo responsorial: Sal 127,1-5

Les decía Jesús: ¿A qué se parece el Reino de Dios? ¿A qué lo compararé? 19Se parece a una semilla de mostaza que un hombre toma y siembra en su huerto; crece, se hace un arbusto y las aves anidan en sus ramas. 20Añadió: ¿A qué compararé el Reino de Dios? 21Se parece a la levadura que una mujer toma y mezcla con tres medidas de masa, hasta que todo fermenta.

Comentario

El contexto inmediato de la parábola enseña que Jesús iba a Jerusalén, desde la cual gira casi toda la historia de Israel. Allí les comparte a sus oyentes lo que puede llegar hacer el Reino de Dios, recordemos que Jesús nunca define el Reino, lo que hace son semejanzas, por ello, toma como ejemplo la semilla de mostaza y la levadura, porque desde lo pequeño nacen las expresiones de solidaridad y compromiso. El punto de partida de Dios, es el ser humano, que en una sociedad excluyente, hace crecer la esperanza y la posibilidad de soñar con un mundo mejor. El proceso de crecimiento de la semilla está en orden a favorecer a otros. El punto de partida de Jesús es el pequeño, el pobre. Por eso, habla de la mujer, comparando así el modo de trabajar de Dios con el modo humilde y callado de quién hace pan, reconociendo más que Dios actúa a través de ellos. ¿Qué significado tiene para ti el reinado de Dios? ¿Cómo contribuyó a que se extienda?

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Comentario al Evangelio – 29 de octubre 2018

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Lc 13,10-17: Al punto se enderezó y daba gloria a Dios

Miguel Rúa (1910) Gaetano Errico (1860) el rito de Melquisedec Primera lectura: Ef 4,32–5,8 Vivan en el amor Salmo responsorial: Sal 1,1-4.6

Un sábado estaba Jesús enseñando en una sinagoga, 11cuando se presentó una mujer que llevaba dieciocho años padeciendo de un espíritu. Andaba encorvada, sin poder enderezarse completamente. 12Jesús, al verla, la llamó y le dijo: Mujer, quedas libre de tu enfermedad. 13Le impuso las manos y al punto se enderezó y daba gloria a Dios. 14El jefe de la sinagoga, indignado porque Jesús había curado en sábado, intervino para decir a la gente: Hay seis días en que se debe trabajar. Vengan a hacerse curar esos días, y no en sábado. 15El Señor le respondió: Hipócritas! Cualquiera de ustedes, aunque sea sábado, ¿no suelta al buey o al asno del pesebre para llevarlo a beber? 16Y a esta hija de Abrahán, a quién Satanás ha tenido atada dieciocho años, ¿no había que soltarle las ataduras en sábado? 17Cuando decía esto, sus adversarios se sentían confundidos, mientras que la gente se alegraba de las maravillas que realizaba.

Comentario

El evangelio presenta uno de los signos realizados por Jesús, con el que le devuelve la dignidad y la confianza en sí misma a la mujer. En el pueblo de Israel las mujeres sufrían exclusión y marginación, por eso es tan importante la curación que Jesús realiza en ella, ya que no solo la devuelve a la vida, sino que la incorpora dignamente en la sociedad, dándole su lugar. Jesús rescata al ser humano, contrario a lo que hacía el legalismo simbolizado en el texto a través de la sinagoga y la prohibición de realizar cualquier tipo de actividad sanadora en sábado. La acción de Jesús no se queda solo en dignificar a la mujer, sino que además rescata el espíritu de la ley al darle un nuevo sentido más profundo al sábado, día en que Dios actúa, cura, salva, libera. Aquí se nos muestra una nueva manera de relacionarnos y de acercarnos a la experiencia de Dios a través de Jesús.

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Comentario al Evangelio – 28 de octubre 2018

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Mc 10,46-52: Maestro, que pueda ver

30º Ordinario Simón y Judas Tadeo, apóstoles (s. I) Primera lectura: Jer 31,7-9 Ciegos y cojos, los guiaré entre consuelos Salmo responsorial: Sal 125,1-6 Segunda lectura: Heb 5,1-6 Tú eres Sacerdote eterno, según

En aquel tiempo, llegaron a Jericó. Y cuando salía de allí con sus discípulos y un gentío considerable, Bartimeo, hijo de Timeo, un mendigo ciego, estaba sentado al costado del camino. 47Al oír que era Jesús de Nazaret, se puso a gritar: ¡Jesús, Hijo de David, compadécete de mí! 48Muchos lo reprendían para que se callase. Pero él gritaba más fuerte: ¡Hijo de David, compadécete de mí! 49Jesús se detuvo y dijo: Llámenlo. Llamaron al ciego diciéndole: ¡Ánimo, levántate, que te llama! 50Él dejó el manto, se puso en pie y se acercó a Jesús. 51Jesús le preguntó: ¿Qué quieres de mí? Contestó el ciego: Maestro, que recobre la vista. 52Jesús le dijo: Vete, tu fe te ha salvado. Al instante recobró la vista y lo seguía por el camino.

Comentario

El evangelio de Marcos, presenta a un hombre necesitado de luz y de esperanza: Bartimeo, que no tiene ningún reparo en pedir ayuda gritando. No sabemos si nació ciego o alguna enfermedad lo privó de la vista. Este texto que hemos leído nos da tres elementos fundamentales para acrecentar nuestra fe. El primero es el entusiasmo del ciego con la presencia de Jesús, manifestada por la forma con que lo llama. Si bien es cierto que el título de Hijo de David, significaba poder, dominio, y repetición del esquema monárquico, que naturalmente no deseaba Jesús y que era mal visto por los romanos, quienes sofocaban cualquier intento de rebeldía que pudiese presentarse, era lo único que conocía el ciego. Con fuerza deseaba que llegara quien pudiese liberarlo de la realidad en la que se encontraba.

El segundo, es el vencimiento del miedo, Jesús ratifica su deseo de terminar con todo aquello que signifique exclusión o marginación, el miedo paraliza, limita, destruye, perturba, no deja avanzar, se convierte en el mayor obstáculo a la hora de tomar decisiones, hace que las personas vivan en un mundo de miseria, sin posibilidad de ver lo alternativo, lo diferente, lo novedoso. El ciego dominado por el sufrimiento de no poder ver, por la desesperación de una vida marginada, con su grito se convierte en el eco de una sociedad que necesita un liberador.

El tercero es la fe que salva. Jesús entiende el grito del ciego, comprende el sufrimiento del pueblo, sabe lo que significa vivir en una sociedad legalista. Jesús desde la experiencia del amor instaura una nueva praxis en la historia, cuando el ciego recobra la vista sigue a Jesús, porque quien se siente amado, perdonado, incluido, abrazado, reconocido, solo tiene gestos de gratitud para con aquel que le ha devuelto a la vida, para con quién le ha dado la posibilidad de volver a ser incluido en el ambiente social. Jesús quiere construir una comunidad libre de temores, de exclusiones, de marginación. ¿Cuántas veces excluimos a quienes piensan distinto a nosotros? ¿Es la exclusión el mejor camino para construir comunidad?

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Comentario al Evangelio – 27 de octubre 2018

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Lc 13,1-9: Si no se convierten, todos perecerán

Vicente, Sabina y Cristeta, mártires (s. IV) 27 Primera lectura: Ef 4,7-16 De Cristo, el cuerpo se procura el crecimiento Salmo responsorial: Sal 121,1-5

En una ocasión se presentaron a Jesús algunos a informarle acerca de unos galileos cuya sangre había mezclado Pilato con la de sus sacrificios. 2 Él contestó: ¿Piensan que aquellos galileos, sufrieron todo eso porque eran más pecadores que los demás galileos? 3 Les digo que no; y si ustedes no se arrepienten, acabarán como ellos. 4 ¿O creen que aquellos dieciocho sobre los cuales se derrumbó la torre de Siloé y los mató, eran más culpables que el resto de los habitantes de Jerusalén? 5 Les digo que no; y si ustedes no se arrepienten acabarán como ellos. 6 Y les propuso la siguiente parábola: Un hombre tenía una higuera plantada en su viña. Fue a buscar fruto en ella y no lo encontró. 7 Dijo al viñador: Hace tres años que vengo a buscar fruta en esta higuera y nunca encuentro nada. Córtala, que encima está malgastando la tierra. 8 Él le contestó: Señor, déjala todavía este año; cavaré alrededor y la abonaré, 9 a ver si da fruto. Si no, el año que viene la cortarás.

Comentario

El evangelio es una invitación a vivir la vida con intensidad, a dar frutos constantemente y a abonar la tierra con nutrientes. Es una invitación a vivir el amor y la misericordia de Dios, el proyecto del Reino. Estamos invitados a vivir de acuerdo a los criterios de Jesús, dando frutos, tal como lo explicita en la parábola de la higuera y el viñador. Todos hemos sido capacitados para hace el bien, para procurar caminos de justicia y de verdad, para construir un mundo centrado en la experiencia del amor y libre de cualquier clase de explotación y marginación; estamos invitados a mantener relaciones cordiales de respeto y tolerancia, estamos llamados a construir con otros este mundo. Así hacemos visible el proyecto de Dios, y nuestro ministerio de animar y acompañar a las comunidades tendrá sentido y fuerza, ya que el Señor nos ha constituido para ser servidores y ministros idóneos de su Palabra. ¿Qué frutos doy en mi comunidad? ¿Qué actitudes y comportamientos debo sacar de mi vida para ser signo creíble del plan de Dios?